Con el objetivo de brindar nuevas herramientas de formación y fomentar hábitos saludables, la Secretaría de Desarrollo de la Comunidad de San Pedro puso en marcha durante junio un taller de cocina destinado a los chicos y chicas que participan del programa Envión Canaletas. La actividad se desarrolla en la sede ubicada en Mateo Sbert 430 y forma parte de las acciones orientadas al acompañamiento integral de adolescentes y jóvenes de la comunidad.
Un espacio para aprender y compartir
El taller de cocina fue pensado como una propuesta que va mucho más allá de la elaboración de alimentos. A través de cada encuentro, los participantes incorporan conocimientos vinculados a la higiene personal, la manipulación segura de alimentos, el trabajo en equipo y la importancia de una alimentación equilibrada.
Además, la actividad genera un ámbito de encuentro donde los jóvenes pueden fortalecer vínculos, compartir experiencias y desarrollar habilidades prácticas que les resultarán útiles tanto en su vida cotidiana como en futuros proyectos personales y laborales.
Desde el área municipal destacaron que este tipo de iniciativas permiten acompañar a los adolescentes en una etapa clave de su desarrollo, promoviendo valores como la responsabilidad, el compromiso y la colaboración.
Hábitos saludables y educación alimentaria
Uno de los principales ejes del taller está relacionado con la promoción de hábitos saludables. Durante las jornadas, los participantes aprenden sobre la importancia de mantener una correcta higiene antes y durante la preparación de alimentos, así como también sobre los beneficios de una alimentación variada y nutritiva.
La propuesta busca generar conciencia sobre el cuidado de la salud a través de prácticas concretas y cotidianas. En este sentido, la cocina se convierte en una herramienta educativa que permite abordar contenidos de manera dinámica y participativa.
Los jóvenes también tienen la oportunidad de conocer recetas sencillas, económicas y nutritivas, fomentando la autonomía y la capacidad de replicar estos aprendizajes en sus hogares.
La producción se comparte en la merienda y en las familias
Un aspecto destacado del taller es que todo lo elaborado por los participantes tiene un destino concreto. Los productos preparados forman parte de la merienda que se comparte durante la jornada o son distribuidos para que los chicos y chicas puedan llevarlos a sus hogares y compartirlos con sus familias.
De esta manera, la experiencia trasciende el espacio del taller y alcanza a los entornos familiares, fortaleciendo los lazos comunitarios y multiplicando el impacto positivo de la propuesta.
La puesta en marcha de esta actividad reafirma el compromiso del municipio con el acompañamiento de los jóvenes, generando oportunidades de aprendizaje, inclusión y crecimiento personal a través de espacios que combinan educación, contención y participación activa.