La causa judicial por el fentanilo adulterado suma nuevas denuncias y cuestionamientos sobre los controles sanitarios en Argentina. Gisel Oviedo, hermana de una de las víctimas fatales y ex trabajadora de laboratorios farmacéuticos, sostuvo que el medicamento investigado fue producido y distribuido pese a múltiples irregularidades detectadas previamente en la planta de Laboratorios Ramallo.
Fentanilo adulterado: el relato de la familia de una víctima fatal
Oviedo reconstruyó el deterioro sufrido por su hermano Daniel, quien ingresó a un hospital en febrero de 2025 por complicaciones derivadas de una enfermedad renal crónica. Según explicó, recibió una dosis de fentanilo mientras permanecía internado en terapia intensiva y desde entonces atravesó un cuadro extremo que incluyó ocho operaciones, sepsis y un deterioro físico irreversible.
“A mi hermano lo envenenaron”, afirmó la mujer durante la entrevista. También cuestionó que la familia no hubiera sido notificada inmediatamente sobre las sospechas existentes alrededor del medicamento. Según relató, recién tomaron conocimiento del caso semanas después del fallecimiento, tras encontrar información publicada en redes sociales.
La denunciante aseguró además que dentro del sistema sanitario ya existían alertas sobre el producto desde abril de 2025 y que las sospechas sobre el lote cuestionado se habrían confirmado antes de que se interrumpiera definitivamente la distribución.
Las fallas detectadas en Laboratorios Ramallo por ANMAT
Uno de los puntos más delicados expuestos por Oviedo se relaciona con las auditorías realizadas en Laboratorios Ramallo. Según sostuvo, documentos internos de ANMAT detectaron 24 fallas críticas durante inspecciones efectuadas en noviembre de 2024.
La mujer afirmó que, pese a esas observaciones, la producción nunca fue suspendida y el lote investigado igualmente fue elaborado y comercializado. “El fentanilo se produjo incumpliendo normas internacionales de manufactura”, señaló.
También explicó que este tipo de medicamentos requiere procesos de cuarentena, controles térmicos y estrictos protocolos microbiológicos antes de salir al mercado. Sin embargo, indicó que esos procedimientos no habrían sido respetados en los tiempos adecuados.
Oviedo remarcó además que dentro del producto se detectó la bacteria Ralstonia pickettii, un hallazgo que, desde su experiencia técnica, descarta una contaminación casual. “El agua dentro de un laboratorio farmacéutico es uno de los sectores más controlados. Por eso hablamos de fentanilo adulterado y no contaminado”, sostuvo.
Proyecto de trazabilidad y críticas al Gobierno nacional
Las familias de las víctimas impulsan actualmente un proyecto de ley para establecer un sistema obligatorio de trazabilidad de medicamentos de alto riesgo como el fentanilo y la efedrina. La iniciativa busca seguir cada ampolla desde su fabricación hasta su aplicación al paciente.
Según explicó Oviedo, la falta de una legislación específica dificultó enormemente la investigación judicial. “Fue el propio juez quien tuvo que reconstruir todo el circuito del medicamento”, afirmó.
Durante la entrevista también cuestionó el desfinanciamiento de organismos de control y apuntó contra distintas áreas del Gobierno nacional por las políticas de desregulación implementadas en los últimos años.
Sin embargo, destacó el trabajo del juez federal Ernesto Kreplak, quien encabeza la investigación que ya supera las 114 muertes bajo análisis por el lote de fentanilo elaborado en Laboratorios Ramallo y distribuido por HLB Pharma.