El ingenio espontáneo de una joven la salvó de sufrir un abuso sexual que intentó perpetrar un individuo que reside en la misma vivienda del padre.
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El ingenio espontáneo de una joven la salvó de sufrir un abuso sexual que intentó perpetrar un individuo que reside en la misma vivienda del padre.
En la casa no se encontraba el progenitor y esa ausencia fue aprovechada por este sujeto de 54 años de edad.
Al ser familiar y compartir la residencia con el padre tenía un trato de familiaridad con la mujer de 24 años.
El lunes a la mañana la víctima estuvo de visita en esa morada y en un momento esta persona le pidió que lo acompañara a buscar una gorra en el interior de una habitación.
Una vez que ingresaron en ese ambiente el agresor demostró sus verdaderas intenciones de someterla sexualmente. Le bajó los pantalones y la empujó contra una cama.
La víctima disimuló el gran temor que le produjo la violencia del atacante y actuó con astucia.
La mujer fingió darle consentimiento y le pidió que para tener relaciones necesitaban usar preservativo.
El individuo fue a buscar un profiláctico y la víctima aprovechó esta distracción para volver a acomodarse adecuadamente los pantalones y escapar del lugar.
En cuestión de minutos ya estaba a salvo y se acercó a una seccional policial a denunciar el intento de abuso sexual.
En la denuncia individualizó al agresor sexual y el domicilio donde reside y el escenario de la agresión sexual.