Se sacaron de circulación 26 pistolas, 83 revólveres, 28 carabinas, 67 escopetas, tres pistolones y tres armas rudimentarias, comúnmente denominadas tumberas. En los últimos cinco años se llevaron a cabo cuatro operativos de similares características.
El pasado miércoles, entre las 10:30 y las 13:30, una comisión de cuatro oficiales del Servicio Penitenciario Bonaerense enviada la Anmac (Agencia Nacional de Materiales Controlados, exRenar), dependiente del Ministerio de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, y a solicitud de la Fiscalía General de Pergamino, a cargo de Daniel Gómez, retiró para su destrucción 210 armas de fuego las cuales fueron secuestradas en diferentes procedimientos realizados en nuestro departamento judicial.
El personal asignado al Area de Efectos de Fiscalía General fue el encargado de la minuciosa selección, catalogación y registración de las distintas armas de fuego incautadas en diferentes procedimientos ordenados por la Justicia y/ o realizados por la distintas fuerzas de seguridad. La medida fue ordenada de conformidad con las directivas impartidas por el ministro de Justicia, Gustavo Ferrari y el procurador general, Julio Conte-Grand, en cumplimiento de la Resolución Nº 3494 de la Suprema Corte bonaerense.
Según lo informado, el decomiso se efectuó sobre un total de 210 armas de fuego, discriminadas en 26 pistolas, 83 revólveres, 28 carabinas, 67 escopetas, tres pistolones y tres armas rudimentarias comúnmente denominadas “tumberas”.
Cabe señalar que la totalidad del armamento remitido para su destrucción cuenta con la debida orden de decomiso en sentencias y/ o resoluciones firmes dictadas en el marco de las distintas causas judiciales por los organismos jurisdiccionales de nuestro departamento judicial.
Este fue el cuarto operativo de destrucción de armas que se llevó a cabo en los últimos cinco años por disposición de la Fiscalía General. El procedimiento en cuestión se efectuó en un marco de estricta seguridad en las dependencias del Ministerio Público Fiscal.
El protocolo de destrucción de armas de fuego comprende dos instancias: una de destrucción, donde se trituran las arma en partes milimétricas, permitiendo separar los distintos metales de los demás materiales que la componen mediante el uso de imanes, y su posterior fundición mediante la utilización de un horno de alta temperatura. El material resultante de esa fundición del metal es donado a una entidad de bien público, según informaron las autoridades de la Anmac.