La CAP hizo un exhaustivo análisis de la suba de precios registrada en el sexto mes del año. En su informe, la entidad remarcó la recesión existente cuyo único resultado es una retracción en las ventas. Esto genera preocupación entre los comerciantes. Considerando las estadísticas mensuales, culmina el primer semestre con una inflación que supera el 24%.
DE LA REDACCION. Como habitualmente se informa, llegaron a la redacción de LA OPINION las estadísticas que la Cámara de Alimentarios de Pergamino realiza entre 34 comercios, ubicados en diferentes zonas de la ciudad, y considerando 460 artículos de la misma marca, envase y contenido.
De acuerdo con lo expuesto por la institución, en el sexto mes del año se registró una inflación promedio del 2,67 por ciento.
Cerca del 25%
En el informe se puso de manifiesto que en la finalización del primer semestre la inflación de la canasta registrada por el Indice Alimentario Pergaminense, ha dejado un acumulado del 24,8 por ciento, un guarismo deseado por el Gobierno nacional para todo el año. El gran interrogante es qué pasará en el próximo semestre.
Respondiendo a este interrogante, los referentes de la Cámara hicieron expresa su opinión y señalaron: Conociendo las actitudes empresariales, no creemos que dejen de trasladar los costos de servicios y combustibles a los precios. Por lo que todos sabemos, la mayoría de los alimentos que consumimos los argentinos están controlados por capitales extranjeros (multinacionales), a quienes les interesan mucho los números para cerrar años exitosos, pero nada les importa de los consumidores argentinos, los que con todas las políticas aplicadas y por distintas razones terminan pagando el pato.
Pérdida de rentabilidad
Desde la entidad se indicó que los referentes comerciales, alarmado por la fuerte recesión, han resignado márgenes de utilidad a más no poder, claro está que sus ganancias se achican de manera que los problemas financieros se agrandan y este ha sido el común denominador del primer semestre del año.
Las subas detalladas
Rubro por rubro, el documento elaborado por la Cámara de Alimentarios, informa que las carnicerías que ajustaron solo el uno por ciento los precios en junio, observan una caída en las ventas de carne vacuna de casi el 40 por ciento interanual, es demasiado para mantener un establecimiento en pie que comercialice solo este rubro como era en el pasado. Hoy los carniceros fabrican milanesas, hamburguesas y anexan otros productos afines para poder subsistir. El sector se encuentra con mucho miedo por el aumento de la energía eléctrica dado el gran consumo de las cámaras frigoríficas y heladeras, herramientas imprescindibles para el rubro, aseguraron desde la entidad.
Elaboraciones con harina
Las panaderías debieron ajustar en un promedio del 13,5 por ciento los subproductos, es decir, los productos elaborados de confituras y que no son imprescindibles como lo es el pan fresco en la diaria dieta alimentaria.
Los verduleros y fruteros, siempre atados a las condiciones climáticas, han ajustado sus productos en un promedio del 8,3 por ciento para el mes en cuestión.
Con un ajuste mínimo y casi parejo se encuentran otros rubros como son artículos de almacén envasados un 1,7 por ciento, las fiambrerías y queserías 1,2 por ciento, los lácteos y pastas frescas solo 0,7 por ciento y las pollerías que suplantan en gran escala el consumo de carne vacuna, solo un 1,4 por ciento. Mientras que otro rubro como las bebidas, a pesar de restringirse el consumo en invierno, debieron ajustar sus valores en un 3,6 por ciento, promedio, especialmente impulsado por las alcohólicas.
Otros rubros
En otros rubros controlados como los artículos de limpieza, se registró una sensible baja del 0,6 por ciento mientras que en los grandes supermercados respondiendo a las ofertas por escasa venta, llegaron a bajar un 2,5 por ciento; no corriendo la misma suerte con los artículos de perfumería o tocador que subieron un 3,7 por ciento promedio en los negocios de proximidad y aún más lo hicieron en los grandes supermercados con un 5,7 por ciento promedio.
Por su parte, las rotiserías y casas de comidas para llevar, debieron trasladar sus mayores costos al consumidor y lo hicieron en un promedio del 2,8 por ciento; no así los gastronómicos que casi no ajustaron los precios por la baja de cubiertos facturados en los últimos meses, en promedio con el 1,7 por ciento están soportando la situación aunque muchos ya han anunciado que deberán ajustar los valores en este semestre.
Reclamo
Por último, desde la entidad se puso de manifiesto que la indeseable recesión acumuló un seis por ciento con respecto al mismo período del año anterior.
Por ello el reclamo del sector autoservicista y almacenero principalmente, se mantiene hacia la Secretaría de Comercio Nacional que aún no ha dado señal de incorporarnos a la cadena de comercialización con Precios Cuidados que negoció solo con las multinacionales dueñas de las grandes cadenas en detrimento de nuestros comercios nacionales de proximidad, generando así una ilegítima competencia con el gran posicionamiento dominante de éstas, sumándoles el favor de direccionarles el consumidor hacia sus establecimientos.