Cuatro sujetos armados hicieron un raid delictivo por establecimientos del Partido de Pergamino. Cerca de las 15:00 de ayer asaltaron un campo ubicado en el paraje 12 de Agosto y luego se trasladaron a otro de Acevedo, donde repitieron la acción. En ambos casos maniataron a sus víctimas y se apoderaron de dinero, armas, objetos de valor y una camioneta.
DE LA REDACCION. Dos establecimientos rurales del Partido de Pergamino fueron asaltados ayer a la tarde por una banda de delincuentes en lo que fue un verdadero raid delictivo por caminos de la zona. En primer término, alrededor de las 15:00 un campo ubicado en la zona del paraje 12 de Agosto, en el que se encontraban sus dueños con sus hijos menores, fue blanco del accionar del grupo y, tras lograr su cometido, se desplazaron hacia el sector de la ruta Nº 188 entre Acevedo y Guerrico para perpetrar otro atraco, esta vez en un establecimiento en el que se encontraba un matrimonio que es titular del predio. En ambos casos ingresaron bajo engaños, amenazaron con armas, maniataron a sus víctimas y se llevaron dinero, armas y todo objeto de valor que consideraron interesante. En el segundo caso también se apoderaron de un vehículo.
El accionar de esta banda, compuesta por cuatro delincuentes, todos mayores de edad según refieren las descripciones efectuadas por las víctimas, comenzó en las primeras horas de la tarde de ayer cuando, a bordo de una camioneta Ford Ranger de color gris y con vidrios polarizados, se presentó en un campo ubicado sobre el camino que conduce al paraje 12 de Agosto, a unos mil metros de la ruta N º 32. Allí se encontraban Faustino y Miguel Ballestrase, propietarios del lugar junto a sus hijos menores de edad. Los delincuentes, exhibiendo armas de fuego, redujeron y maniataron a sus víctimas y se apoderaron de aproximadamente 1.400 pesos que uno de los mayores tenía en su billetera, un cuchillo, una grabadora (que registra lo que filma una cámara de seguridad que posee el establecimiento), una batería y un manojo de llaves.
Tras revisar toda la casa, los delincuentes se retiraron y dejaron maniatadas a todas sus víctimas en el interior de la vivienda. Cuando éstas pudieron desatarse dieron aviso a la Policía.
En Acevedo
Mientras las fuerzas de seguridad eran alertadas de lo sucedido en 12 de Agosto, los mismos delincuentes estaban perpetrando un segundo asalto, esta vez en el campo de Antonio Masalles, ubicado a la vera de la ruta Nº 188, entre Acevedo y Guerrico. Allí se encontraba el propietario junto a su esposa cuando ingresó al establecimiento la misma camioneta Ford Ranger de color gris con vidrios polarizados y con cuatro sujetos a bordo, bajo el argumento de solicitar agua para beber. La situación pareció extraña pero en cuestión de segundos los sujetos ya estaban adentro de la casa y dispuestos a cometer el atraco.
De inmediato esgrimieron armas de fuego y, al igual que en el hecho cometido minutos antes, redujeron al matrimonio y lo maniataron dentro de la vivienda. De ese modo pudieron revisar con total tranquilidad la propiedad y hallaron algo de dinero en efectivo que el matrimonio tenía para gastos corrientes, tres escopetas, una carabina, un aire acondicionado portátil, varios adornos antiguos y hasta el lavavajillas con los cubiertos en su interior. Además se llevaron la camioneta de Masalles, una VW Amarok de color gris.
Los cuatro delincuentes dejaron atadas a sus dos víctimas y se dieron a la fuga con rumbo desconocido en ambos rodados.
Según comentaron a LA OPINION los damnificados de este atraco, estuvieron aproximadamente una hora bajo el control de estos delincuentes que, aunque no los golpearon fuerte, los privaron de la libertad y los amenazaron con armas.
Autoridades policiales y políticas deberán ofrecer rápidas y convincentes respuestas
Estos dos hechos ponen sobre la mesa una vez más la vulnerabilidad del sector rural y seguramente en las próximas horas se oirán las quejas de los productores de la zona que se sienten en un estado de total indefensión ante los ataques de la delincuencia. Al mismo tiempo las autoridades en materia de Seguridad, ya sean policiales y políticas, deberán dar rápidas respuestas ante el avance de la delincuencia ya no solo en el ejido urbano, donde los asaltos a casas, comercios y hasta en la vía pública son moneda corriente, sino que ahora vuelve a recrudecer la actividad delictiva en la zona rural. Y en este caso que hoy nos ocupa no se trata de un simple hecho de rateros, sino de una banda hecha y derecha, con la peligrosidad que ello implica.