miércoles 13 de mayo de 2026

Escuela Viva: una alternativa para aprender con un método innovador

3 de abril de 2016 - 00:00

La institución cuenta con alumnos de nivel Inicial, en salas de 2, 3, 4 y 5, y de nivel Primario, con primero y segundo año por el momento. La premisa es que niños y niñas, con su singularidad, se nutran de experiencias socioeducativas, tanto al aire libre como en el interior del aula. Diálogo con las responsables, Marcela Cenacchi y Silvia Lúpoli.

DE LA REDACCION. Escuela Viva abrió sus puertas en nuestra ciudad en marzo de 2015, impulsada por un grupo de docentes y familias interesadas en una educación diferente para sus hijos. Se trata de un espacio en el que los chicos van a aprender de una manera innovadora. Desde la disposición de las aulas, el mobiliario escolar hasta el material de trabajo y estudio son totalmente diferentes respecto de lo que se conoce como una escuela convencional.

El proyecto es entendido -y así fue presentado en sociedad- como una alternativa para padres que anhelan un formato educativo distinto para sus hijos. En su segundo ciclo lectivo, la matrícula ha experimentado un notable crecimiento, ubicándose hoy en casi 30 alumnos. El horario de concurrencia de los alumnos es de 8:00 a 12:00; dando un margen de 15 minutos antes y después para el ingreso y egreso de la institución.

 

Cenacchi y Lúpoli

La coordinación del proyecto se encuentra a cargo de Marcela Cenacchi, y la gestión administrativa es responsabilidad de Silvia Lúpoli. En diálogo con LA OPINION brindaron detalles de una modalidad innovadora que llegó para dar respuesta a unas familias que estaban en la búsqueda de algo distinto y para ofrecer una alternativa a toda la ciudad en materia educativa. 

“El arte y la naturaleza son los principales pilares pedagógicos de esta Escuela, inspirada en el ideario de la Escuela Nueva, de las hermanas Olga y Leticia Cossettini. Nuestras acciones formativas están direccionadas también en torno a otros valores fundamentales para la vida como son la subjetividad, ciudadanía, y el aprendizaje cooperativo”, comenzó diciendo Marcela Cenacchi. 

Luego comentó que  Escuela Viva está conformada por un grupo de docentes capacitados en la pedagogía Cossettini, que trabaja en forma conjunta con las familias y los niños.  “Aquí los niños y niñas, con su singularidad, se nutren de experiencias socioeducativas al aire libre y en el interior del aula”, explicó sobre la esencia de la propuesta. 

 

La cotidianeidad

Así es un día en Escuela Viva, en palabras de Cenacchi: “La ronda es el inicio y el final de cada jornada donde la expresión verbal se torna cuento o canción o se intercambian temáticas que ellos mismos traen. Quienes concurren no usan guardapolvo ni uniforme, esto les permite relacionarse con su propia personalidad, además desde el nivel Inicial comparten tareas como distribuir las tazas para la merienda, servir el pan, ordenar los juguetes o el material que están usando. La limpieza de la escuela para nosotros es importante, y es una tarea compartida entre todos, las familias, los docentes y los niños. Para nosotros el compartir tiene que ver con el trabajo. Nuestros chicos aprenden que la escuela es el lugar de compartir”. 

 

En lo formal

Silvia Lúpoli indicó que el establecimiento hoy cuenta con sala de 2, 3, 4 y 5 del nivel Inicial y primer y segundo año de primaria, por el momento, hasta que se vayan conformando los grados con cada nuevo ciclo lectivo.

Explicó que lo que el dispositivo educativo procura es una “vivencia en libertad, una libertad regulada por una prudente disciplina del pensamiento y la acción”.

Consultada sobre los contenidos que trabajan los chicos que asisten a la institución, Lúpoli enumeró áreas comunes a todas las escuelas: prácticas del lenguaje, matemática, ciencias naturales y ciencias sociales, todas dentro del marco de los contenidos presentes en los diseños curriculares de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires. Pero lo distinto es la manera de impartir la enseñanza, y en consecuencia, la forma de asimilación por parte de los alumnos. En este sentido, junto con las materias están el juego, la percepción, las vivencias, el pensamiento, la creación y el disfrute. Estos son pilares de la pedagogía Cossettini. “Los lenguajes artísticos como música, canto, aprendizaje de instrumentos, danza, el día del concierto, la plástica y la dramatización son valores fundamentales de aprendizaje y expresión”, señaló Lúpoli.

Además ocupan un lugar central las lenguas extranjeras, como inglés y portugués, y los talleres “que permiten generar un espacio de aprendizaje entre el cuerpo, la naturaleza y la comunicación”, aseguró Lúpoli. Entre estos mencionó: movimiento corporal, taller de cooperativismo, taller de astronomía, huerta, formación de tierra orgánica (compost), jardinería, y paseos de exploración.

“La educación es vida y prepara para la vida. La escuela se propone como un espacio de enseñanza y aprendizaje compartido en la que docentes, familias y niños desarrollan hábitos positivos de  convivencia y cooperativismo”, finalizó Lúpoli. 

 

Talleres para la comunidad

La escuela también brinda talleres abiertos a la comunidad: yoga, a cargo de Eliana Sto Upery; inglés para principiantes a cargo de Rocío Villanueva; y Diksha, a cargo de Vanina Romani.

 

Equipo e inscripción

El equipo de docentes está conformado por Micaela Nal, Victoria Dalino, Sabrina Canga, Ana Annechini, Daniel Della Valle, Paola Bustamante, Brenda Re, Carla Devincenti, Silvia Mantella, Gabriela Molina, y Valeria González. Colabora en el taller de huerta el grupo Permacultura de Pergamino.

Las familias interesadas en contar con mayor información sobre esta propuesta educativa pueden visitar la sede de Pinto 132 o bien comunicarse telefónicamente al 02477 433075 o al celular 15452917, en su página de Facebook Escuela Viva en Pergamino o por email: [email protected].

 

De Rafaela al país

En el año 1935 llegaron a Rosario, procedentes de Rafaela, las hermanas Olga y Leticia Cossettini. El objetivo de este destierro era desempeñarse como directora y maestra, respectivamente, en la Escuela “Gabriel Carrasco”. Un establecimiento oficial de barrio obrero, a la que asistían los chicos de la zona.

Fue  la experiencia pedagógica más trascendente que tuvo Rosario y luego el país en materia de innovación.  Ambas llevaron adelante un proyecto en que la evaluación se realizaba sobre la base de logros propios.

Sin maestros especializados y con escasos recursos consiguieron, en forma paulatina, ir cambiando el rígido sistema educativo de la época.  La música, la pintura, el modelado, los títeres, el laboratorio de ciencias, las excursiones por el barrio, una revista, la cooperativa de alumnos, la misiones culturales, la biblioteca escolar y pública, el consultorio odontológico, el control oftalmológico, el club de madres y la asociación de padres se integraron con armonía al quehacer cotidiano.

Se evaluaba a los alumnos según sus logros, incentivándolos a la superación de manera cariñosa e individual, evitando la competencia. Los alumnos se movían dentro de la escuela con libertad, escribían y dibujaban con frescura y originalidad en sus cuadernos.

Quienes son parte de la docencia en algún momento de la carrera estudiaron el proyecto de Escuela Serena o Activa,  poco puede agregarse sobre la excepcional personalidad y trayectoria profesional de cada una de estas maestras. Docentes que, desde 1935 y hasta 1950 marcaron el camino de la nueva educación centrada en el respeto al niño y a su capacidad creadora.  

 

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