viernes 20 de febrero de 2026

La lluvia trajo alivio y preocupación: cómo impactaron los 100 milímetros en los cultivos de la región

Mientras que la lluvia beneficia al trigo en pleno crecimiento, en ambientes bajos o con legumbres aparecen riesgos de pérdidas.

22 de agosto de 2025 - 12:38

La región norte de la provincia de Buenos Aires recibió el martes una lluvia intensa que alcanzó casi los 100 milímetros en un solo día, una cifra que supera con creces el promedio mensual esperado para agosto. El fenómeno, si bien trajo alivio en cuanto a la recarga hídrica de los suelos, también generó incertidumbre en determinados lotes, sobre todo en cultivos invernales sensibles al exceso de agua.

Para conocer en detalle el impacto productivo de estas precipitaciones, LA OPINION dialogó con el ingeniero agrónomo Andrés Llovet, especialista en manejo de cultivos y suelos del INTA Pergamino.

De acuerdo con Llovet, la primera mirada sobre el efecto de las lluvias es positiva en los planteos que venían de barbechos químicos y en suelos a la espera de la siembra de cultivos de verano.

“Estamos hablando de barbechos del que fuera, el que está esperando un cultivo de verano. Bueno, esas son situaciones en donde se favorece la recarga del perfil. Lo que es el perfil de suelo es como si fuese el almacén de agua que nos permite tener un pedal hasta la próxima lluvia en un contexto de bajas precipitaciones. Entonces, eso es bueno”, explicó el especialista.

El ingeniero aclaró que los perfiles estaban en condiciones de recibir el agua: “Por suerte no veníamos con lluvias abundantes ni a fines de julio ni a comienzos de agosto. Los perfiles estaban drenados, permitían y permitieron recibir parte de esa precipitación en exceso”.

Los riesgos del exceso

Sin embargo, no todos los escenarios fueron favorables. En algunos ambientes, la intensidad de la lluvia en tan poco tiempo generó problemas de acumulación de agua.

“En aquellos planteos en donde el exceso puede tener un efecto, llámese por una posición en el paisaje, porque el relieve del bloque es plano cóncavo, donde se forman ollas o bajos, y si a su vez tenemos un cultivo como los invernales de esta época, trigo, cebada, arveja, lenteja, alguna colza, alguna camelina, sin duda dependiendo de la situación puntual podemos tener algún efecto”, detalló Llovet.

El problema principal es la falta de oxígeno en los suelos saturados: “Los sistemas radicales necesitan tener una cierta tensión de oxígeno, que no estén saturados, para que no se generen desbalances químicos y se afecte el normal desempeño de los cultivos”.

En este sentido, advirtió que ya se observan algunos manchones en lotes puntuales: “Si vamos a lomas extendidas planas con cubetas y se empiezan a dar procesos de anegamiento temporal, probablemente empiecen a aparecer manchones dentro de los cultivos que ya se están viendo en algunas situaciones. Pero en la mayoría de los casos eso no va a ocurrir”.

Precipitaciones más distribuidas

Uno de los puntos centrales que remarcó el especialista del INTA es la concentración de lluvias en un solo evento.

“Lo ideal sería que la lluvia sea un poco más espaciada y no que caiga en un día lo que tiene que caer durante todo el mes, como sucedió esta semana cuando cayeron 100 milímetros en un día. Esa cantidad debería caer más distribuida a lo largo de un mes”, subrayó Llovet.

A pesar de esta situación, la perspectiva a corto plazo es favorable, ya que no se esperan lluvias significativas en las próximas dos semanas: “Recién terminé de consultar los modelos climáticos y no hay lluvia significativa por dos semanas, lo cual es ideal para esta situación. Tenemos cultivos invernales con buen suministro de agua, pero necesitamos que ahora el tiempo acompañe para asentar lo recibido”.

El impacto sobre la nutrición de los cultivos

Además de los riesgos de anegamiento, surge otra preocupación entre los productores: el posible lavado de nutrientes, en particular del nitrógeno, clave para sostener rendimientos.

“Tras las lluvias aparece la cuestión de la nutrición. Siempre se habla del lavado de nitrógeno, que es un nutriente muy importante por su relación con el rendimiento”, explicó Llovet.

Sin embargo, aclaró que los suelos de la región presentan una ventaja natural: “En el norte y noreste de Buenos Aires tenemos suelos que subsuperficialmente tienen contenidos significativos de arcilla, lo cual hace que el drenaje interno y el lavado de profundidad se vea de alguna manera disminuido. En otras situaciones puede haber escurrimiento superficial que genera pérdida, pero depende mucho de las condiciones del relieve”.

Cultivos más y menos vulnerables

El impacto de la lluvia no es uniforme en todos los cultivos. Mientras el trigo, en activo crecimiento y con buen consumo de agua, muestra una mayor tolerancia, las legumbres son las más expuestas a pérdidas.

“Dentro de los cultivos invernales hay distintas susceptibilidades. Todos son susceptibles, pero dentro de los comunes de la zona, por ejemplo, las legumbres como arveja y lenteja son las que quedan mal paradas, mucho más susceptibles ante el anegamiento. A la misma cantidad de agua en el mismo lote, una arveja o una lenteja probablemente tengan más probabilidades de pérdida que un trigo”, puntualizó el ingeniero.

Recomendaciones para los productores

De aquí en adelante, Llovet recomendó evaluar la estrategia de fertilización en cada planteo, en especial en el caso del trigo.

“Está bueno que cada productor considere cómo realizó los planteos de fertilización, principalmente de las gramíneas, principalmente trigo. Si en aquellos planteos de nitrógeno inicial se ha quedado un poco corto, está la posibilidad —y todavía estamos a tiempo— de alguna refertilización para sostener ese rendimiento objetivo”, sugirió.

Un respiro en la campaña

En conclusión, las lluvias del martes dejaron un panorama mixto: alivio en términos de recarga hídrica y provisión de agua para los cultivos, pero también algunos focos de complicaciones en zonas bajas o con cultivos más sensibles.

El balance general, según Llovet, es positivo siempre que el clima acompañe en las próximas semanas: “Ahora estaría bueno que por unos días no llueva, que se asiente el agua que cayó para ver el impacto que ha tenido en los cultivos”.

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