La mañana del domingo estuvo marcada por un intenso operativo de emergencia en la ciudad de Ramallo, precisamente en la zona de Costa Pobre, donde un incendio forestal obligó a desplegar un importante dispositivo de combate del fuego. Bomberos Voluntarios trabajaron durante más de nueve horas para controlar el avance de las llamas y evitar riesgos mayores.
Amplio operativo para contener el incendio forestal
El alerta se recibió alrededor de las 10:20, cuando se informó sobre un foco ígneo en un campo lindero a Costa Pobre, específicamente en la intersección de Camino de la Costa y avenida San Martín. De inmediato, los Bomberos Voluntarios activaron el protocolo de emergencia y movilizaron recursos humanos y logísticos ante la magnitud del siniestro.
En total participaron seis unidades y unos 30 efectivos, quienes debieron enfrentar un escenario complejo debido a la rápida propagación del fuego sobre malezas secas y parvas de ramas acumuladas en el terreno. Las condiciones climáticas y la vegetación favorecieron el avance de las llamas, lo que obligó a sostener tareas continuas durante toda la jornada.
El acceso dificultoso a distintos sectores del campo representó uno de los principales desafíos para los equipos de emergencia, que trabajaron con herramientas manuales y líneas de agua para contener el perímetro afectado.
Apoyo aéreo clave para frenar el avance del fuego
Ante la magnitud del incendio y las complicaciones para llegar a algunos focos activos por vía terrestre, se dispuso la intervención de un helicóptero equipado con helibalde. El recurso aéreo permitió realizar descargas de agua estratégicas sobre los sectores más comprometidos.
La asistencia desde el aire resultó determinante para reducir la intensidad del fuego en zonas inaccesibles y acelerar las tareas de control. Las maniobras se coordinaron en conjunto con el personal en tierra, que guiaba las descargas para maximizar su efectividad.
Este tipo de intervención aérea suele reservarse para incendios de gran extensión o cuando existe riesgo de propagación hacia áreas habitadas, lo que evidencia la dimensión que alcanzó el siniestro.
Prioridad en la protección de viviendas y prevención de rebrotes
Durante las primeras horas del operativo, los bomberos concentraron sus esfuerzos en proteger las viviendas cercanas, estableciendo líneas de defensa para evitar que el fuego avanzara hacia sectores poblados. Una vez asegurado ese perímetro, las tareas se extendieron al resto del campo desmontado.
El trabajo posterior se enfocó en enfriar puntos calientes y remover material combustible para impedir reactivaciones. Estas labores de vigilancia y control demandaron varias horas adicionales, ya que las altas temperaturas del suelo podían generar rebrotes.
Finalmente, tras más de nueve horas de intervención continua, el incendio logró ser contenido sin que se registraran personas heridas ni daños en viviendas. Las autoridades destacaron el compromiso del personal interviniente y recordaron la importancia de extremar precauciones ante condiciones climáticas que favorecen este tipo de incendios rurales.