Con la llegada de las bajas temperaturas, la región está atravesando un fuerte aumento en los casos de enfermedades respiratorias. Clínicas, sanatorios y hospitales públicos ya operan con alta demanda y el personal médico enfrenta días de enorme exigencia. La doctora Romina Díaz, médica clínica y nefróloga, confirmó que estamos en el pico de circulación de virus respiratorios y alertó que el número de casos podría seguir creciendo.
“Sí, estamos transitando el pico. Aunque no se descarta que puedan registrarse más casos, porque la curva no terminó de subir”, señaló. La médica detalló que las enfermedades que más se están registrando son neumonías bacterianas comunes —las llamadas “neumonías de la comunidad”—, casos de influenza y también Covid-19, que sigue presente, aunque muchos lo hayan olvidado.
“Hay muchas neumonías asociadas al virus de la influenza. Y también hay Covid. Nunca se fue el Covid. Lamentablemente hay un grueso de personas que perdió el hábito de vacunarse”, advirtió con preocupación.
Una nueva amenaza: la caída en la vacunación
Uno de los aspectos más preocupantes del actual contexto es el retroceso en la cultura de la prevención. Tras la pandemia, muchas personas han dejado de vacunarse, incluso aquellas que pertenecen a los grupos de riesgo.
Según Díaz, parte de esta situación se debe a la desinformación y a ciertos mitos que se instalaron después del brote pandémico. “Muchos te dicen: ‘No, no me pongo más la vacuna porque me vacuno y me enfermo’. Sí, te podés enfermar, claro. La vacuna no impide el contagio, pero lo que sí previene —y esto es fundamental— son las complicaciones graves”, aclaró con énfasis.
¿Quiénes deben vacunarse con urgencia?
Pese a que ya estamos en pleno invierno, la doctora recordó que la campaña de vacunación antigripal continúa activa. “Aunque ya hace frío, quienes no se vacunaron y forman parte de los grupos de riesgo, deben hacerlo ahora”, enfatizó.
Entre los grupos priorizados para la vacunación, detalló:
*Pacientes con enfermedades crónicas: hipertensión, diabetes, asma, EPOC.
*Personas con enfermedad renal crónica o en diálisis.
*Pacientes oncológicos, hematológicos o en tratamiento inmunosupresor.
*Mayores de 60 o 65 años.
*Niños menores de 2 años, especialmente con patologías previas.
“El objetivo no es evitar que se contagien, sino evitar que terminen en una internación o en terapia intensiva por una complicación”, recordó Díaz.
Reforzar camas y personal, el nuevo desafío
La respuesta del sistema de salud ante el crecimiento de casos es compleja. Tanto en los sanatorios privados y el hospital público, se trabaja a contrarreloj para sumar camas y reforzar el personal.
“Tratamos de aumentar la disponibilidad de camas en todos los lugares y también de personal, pero es complicado. A veces se complica porque el flujo de pacientes es muy alto”, explicó Díaz.
No todos los pacientes requieren internación, pero la atención debe adaptarse caso por caso. “Covid y la influenza son virus, y en general se cursan como síndromes gripales. Pero los pacientes no vacunados o con comorbilidades sí requieren seguimiento más estricto e incluso internación”, advirtió.
Síntomas que no deben pasarse por alto
Otro aspecto preocupante es la automedicación, frecuente cuando los síntomas parecen “una gripe más”. Sin embargo, hay señales que requieren atención inmediata. La doctora fue clara en este punto: “La falta de aire, la dificultad para acostarse a dormir, fiebre que no baja con nada por más de tres días, o sentir un chillido permanente al respirar son señales de alarma. Ahí hay que consultar sin dudar”, alertó.
Prevención: lo que la pandemia nos enseñó
Romina Díaz insistió en la importancia de volver a prácticas básicas de prevención que fueron comunes durante la pandemia pero que, con el paso del tiempo, la sociedad parece haber dejado de lado. “Es volver al lavado frecuente de manos, al uso del alcohol en gel, a usar barbijo si tenemos síntomas. También, evitar el contacto con personas que estén enfermas, y sobre todo cuidar a los más vulnerables: niños y adultos mayores”, recomendó.
Un aspecto central en la prevención es la ventilación de ambientes, aún en invierno. “Aunque haga frío, es muy importante renovar el aire. Son cosas simples que salvan vidas”, agregó.
Y concluyó con una reflexión que atraviesa toda su mirada profesional:
“Sin generar el temor de la pandemia, porque fue muy duro para todos, pero sí con conciencia. No se trata de preocuparse, sino de ocuparse”.
¿El frío enferma? La ciencia tiene la respuesta
Ante una creencia común, Díaz fue clara: “El frío por sí solo no enferma, pero sí predispone al contagio de enfermedades”. Esto se debe a varios factores:
Ambientes cerrados: en invierno, se pasa más tiempo en interiores, donde los virus se propagan con mayor facilidad. Además, explicó que el frío afecta directamente una de las principales barreras de defensa del cuerpo: el sistema mucociliar. Las células ciliadas, junto con el moco que las recubre, funcionan como una cinta transportadora que impide que partículas y virus lleguen a los pulmones. Pero con el frío, todo este proceso se enlentece, y eso facilita el contagio.
Un invierno que exige cuidados
Aunque se espera que la curva de contagios comience a bajar hacia agosto, con el retorno de temperaturas más templadas, lo cierto es que las próximas semanas serán clave para frenar la propagación de los virus respiratorios.
La receta es conocida: vacunarse, cuidarse y actuar con responsabilidad individual y colectiva.
Embed - LaOpinionPlay on Instagram: "“El frío no enferma, predispone” Romina Díaz explicó en Fuera de Página (LaOpiniónPlay) por qué es clave vacunarse, evitar ambientes cerrados y lugares muy concurridos. Todos los días de 10:00 a 12:00 en vivo."