El Sindicato de Trabajadores Caninos, que aglutina a paseadores, adiestradores y peluqueros, elaboró recomendaciones fáciles de aplicar, basadas en su amplia experiencia.
La llegada del frío extremo trajo consigo la necesidad de prestar más atención a la salud y el bienestar de los perros, y eso conlleva mayores cuidados. Aunque solemos pensar que estos animales están muy bien protegidos por su pelaje, ello no siempre es así. Además, la edad, el tamaño y el estado físico son factores determinantes que los humanos deberíamos considerar.
Conocer la sensibilidad individual durante la ola de frío
Cada perro tiene distinto grado de tolerancia al invierno. "Las razas pequeñas, de pelo corto o sin subpelo, y los cachorros, ancianos y aquellos con patologías, requieren más protección", señala Dan Uriel Cuello, adiestrador y especialista en bienestar canino.
Reducir exposiciones a temperaturas muy bajas
De ser posible, habría que evitar los paseos largos en las primeras horas de la mañana, que suelen ser muy frías, o durante la noche. Es preferible salir en momentos más templados, sin heladas o vientos fuertes.
De hecho, los paseadores caninos registrados en el Sindicato modifican sus horarios laborales en invierno y verano, para hacer recorridas de mayor calidad. En efecto, los encargados de los perros pueden hablar directamente con los trabajadores y coordinar las modificaciones.
Abrigar sólo si es necesario (y si lo hacemos, elegir bien)
El abrigo puede ser una buena opción para razas pequeñas y de pelo corto. También para perros mayores o enfermos. Sin embargo, y aunque a muchos les resulte simpático, colocarles prendas a perros que no las necesitan puede causarles daños en la salud y hasta alteraciones de comportamiento.
Este puede ser el caso de las razas nórdicas o aquellos canes con subpelo, es decir, la densa capa de pelo que se encuentra debajo del pelo de cobertura. Para quitarse la duda, lo mejor es consultar a un veterinario o educador canino del Sindicato.
En caso de elegir abrigar al perro, es importante que la prenda sea cómoda, que permita el movimiento y que cubra desde el cuello hasta el inicio de la cola. Siempre son preferibles los materiales térmicos, impermeables y fáciles de limpiar, porque se debe lavar el abrigo con frecuencia, para evitar que el pelaje acumule suciedad y se formen nudos. Además, así se obtiene buena ventilación.
Sobre este punto, Cuello advierte que "el frío puede resecar la piel". Frente a ello, aconseja "revisar que no haya caspa, zonas irritadas o pelo quebradizo". Y añade: "El cepillado frecuente ayuda a mantener la piel sana y activa la circulación".
Tener una cama aislada del piso
Si la mascota está en contacto directo con el piso frío, se pueden producir contracturas y dificultades en cuadros articulares. Lo mejor es preparar una superficie cómoda, aislada del suelo, algo que se logra de forma sencilla: colocando un simple cartón o algo similar debajo de la camita.
Estar pendientes del peso y la alimentación
Hay perros que requieren más energía en invierno, principalmente si pasan mucho tiempo activos al aire libre. ¡Pero ojo! El frío no justifica el exceso de comida. Si hay cambios pronunciados en los kilos del animal, habría que consultarle a un veterinario y tomar cartas en el asunto.
Estimular durante los días feos
Cuando el clima no acompaña, por lluvias comunes, nevadas o condiciones adversas en general, los paseos pueden verse limitados. En esos momentos, los perros pueden aburrirse y estresarse. Tal como ocurre con los humanos, esas condiciones dañan la salud física y mental.
Por ello, habría que pensar juegos olfativos, rompecabezas y ejercicios de obediencia, para que el perro se entretenga y, de paso, aprenda cosas nuevas. "Los trabajadores del Sindicato están abiertos para dar ideas y sugerencias", aclara Cuello, quien también es secretario de Formación en la organización gremial.
No dejarse estar con los controles regulares del veterinario
Es fundamental realizar chequeos generales. Más aún cuando el frío es extremo: se pueden agravar patologías cardíacas, articulares y respiratorias. Este cuidado permanente debe acentuarse en perros ancianos. Y es clave no automedicar.
Revisar las patitas
Se puede colocar alguna protección. También son recomendables las cremas humectantes otorgadas por un veterinario, ya que con este frío algunas superficies pueden ocasionar daños en las patas.
Evitar sistemas de calefacción peligrosos
Los braseros, las estufas sin protección y los calefactores a gas pueden causar incidentes, y más aún si el perro es inquieto. Para evitar problemas, se pueden improvisar barreras caseras. Y hay que intentar no dejar al animal de compañía sólo con el artefacto encendido.
Promover el contacto
Al igual que a muchas personas, el invierno puede afectar el estado de ánimo de los perros. Esta es una gran oportunidad para afianzar el vínculo generando más contacto físico. "Más abrazos, compañía, caricias y rutinas estables ayudan a mantener su bienestar integral", resalta el especialista. Entonces, el mejor consejo quedó para el final: ¡a no escatimar en dar y recibir afecto!
Perros sin hogar
Por otro lado, el Sindicato pone especial énfasis en los perros callejeros. "En invierno, la falta de refugio, alimento y asistencia sanitaria se vuelve crítica", advierte Cuello. Al respecto, se solicita donar mantas, abrigo y alimento a refugios y agrupaciones proteccionistas, aunque desde la organización gremial remarcan que el conflicto de los perros sin hogar debería resolverse con acciones estatales integrales, más allá de espacios autogestionados.
Además, se pueden armar casitas con materiales reciclados, como cajas, pallets y lonas, difundir campañas de adopción responsable y exigir la castración como política pública.
Para conocer más sobre el Sindicato de Trabajadores Caninos, visitá su página web: https://www.trabajadorescaninos.com/