Este domingo, el Grupo de Actores Especiales (GAE) celebrará un acontecimiento muy especial: los 10 años de su sala de teatro propia, ubicada en Guido 722, en el corazón del barrio Acevedo. Un hito que refleja no solo el crecimiento artístico del grupo, sino también una historia de compromiso, esfuerzo comunitario y transformación social a través del arte.
La entrada es a la gorra, con reserva previa al 2477 508104.
Arte, inclusión y comunidad: la historia del GAE
El Grupo GAE es una Asociación de Artes sin fines de lucro, que desde 1986 viene desarrollando una labor pionera en la ciudad de Pergamino: promover la inclusión de personas con discapacidad a través del arte. Su misión, desde sus inicios, ha sido garantizar igualdad de oportunidades y mejorar la calidad de vida de sus integrantes mediante propuestas escénicas, talleres y actividades culturales.
Tras décadas de trabajo itinerante, en 2009 la Municipalidad de Pergamino donó un terreno a la Asociación. Allí comenzaría una nueva etapa en la historia del grupo. Gracias a un enorme esfuerzo colectivo, que incluyó a familias, voluntarios, artistas, vecinos, vecinas, organizaciones sociales, empresas, comercios y el propio municipio, en septiembre de 2015 se inauguró Espacio GAE: la primera sala de teatro accesible del país, diseñada no solo para el público, sino también para artistas con discapacidad.
A diez años de la casa propia, Marta Lere recuerda: “El teatro me curó”
Marta Lere -su referente indiscutida- revive este recorrido con emoción, gratitud y una historia atravesada por desafíos personales y colectivos.
“A veces me voy a la puerta y miro el edificio y me parece mentira, porque pasaron diez años de que cortamos la cinta y empezamos a trabajar en ese lugar tan bello. Fue muy difícil llegar a eso, quizás por eso lo valoro tanto: fueron 30 años de lucha, de golpear puertas, de pedir lugares prestados, de trabajar en lugares distintos, encariñarnos y tener que irnos”.
El terreno -estrecho y largo- llegó en un momento delicado de su vida. Marta atravesaba una enfermedad complicada, y aunque estaba rodeada de afecto, sentía el peso de seguir adelante casi sola.
“Neme no estaba conmigo, mi papá ya había fallecido y me preguntaba qué iba a hacer con ese pedazo de tierra. ¿Con qué plata íbamos a hacer algo ahí?”.
En ese contexto apareció la ONG Pura Vida, que ofreció colaborar con un sistema de recaudación telefónica. Paralelamente, padres, políticos, empresarios y la comunidad toda empezaron a sumar esfuerzos.
“Fueron años construyendo. A medida que íbamos recibiendo donaciones, íbamos levantando paredes. Mi marido –Raúl Samarone- se puso la camiseta del GAE y trabajó con nosotros. También la gente de la Municipalidad, arquitectos como Facundo Battó y Pepe Salauati, todos ayudaron”.
Marta recuerda cómo, día a día, visitaba la obra.
“Había un grafiti en la esquina que decía ‘De los miedos nacen los corajes’. Y yo tenía miedo... por mi edad, por mis enfermedades, por todo. Pero también tenía muchas ganas”.
Con el tiempo, ese miedo se transformó en esperanza.
“Cuando llegamos al techo, empecé a creer que lo íbamos a lograr. Pero nunca imaginé que iba a ser tan linda nuestra casa”.
El GAE y el taller Talía comenzaron a funcionar en la sala incluso antes de terminarla, tras dejar el espacio de San Nicolás y Lagos, cuyo comodato vencía.
“Recuerdo que uno de los chicos dijo: ‘Marta, de acá hasta el infinito; es nuestro, nadie nos va a sacar’. Eso me emocionó muchísimo”.
En 2025, con la sala terminada y su nieto Eliseo recién nacido, Marta sintió que se concretaban todos sus sueños: “La casa propia, mi nieto y acá estoy, festejando con un acto sencillo estos diez años de alegrías y emociones”.
Sin subsidios fijos, la sala se sostiene a pulmón, con el trabajo del taller, las producciones propias y el alquiler a otros grupos.
“Pensábamos tirar la casa por la ventana este año, pero estuve internada, con tres operaciones. No pudimos estrenar la nueva obra, que presentaremos el año que viene, cuando el GAE cumpla 40 años”.
El evento por los diez años incluirá una canción compuesta por Fito Crespi, que se titula “Solo falta que nos den la mano”. “Y ahora solo falta que no nos suelten la mano”.
Para Marta, el teatro fue más que un proyecto: fue sanación.
“Siento mucha alegría de haber llegado a ver el fruto, a pesar de mis enfermedades. No me creen cuando digo que cuando llego al GAE y abro la puerta, mis dolencias se van. Parece mentira, pero es así. El teatro hace bien. Esta sala a mí me curó. Me curó de enfermedades jodidas”.
Antes de cerrar, Marta agradece: “A todo Pergamino, a los que trabajan conmigo hoy y a los que trabajaron tantos años, algunos que ya no están. Felicidad cada vez que abro la puerta y miro la sala”.
Espacio GAE: un lugar que transforma
Espacio GAE no es solo una sala. Es un símbolo de lucha y logro colectivo. Es una herramienta de transformación, un lugar donde el arte abre puertas y permite construir comunidad desde el respeto, la diversidad y la expresión.
Hoy, este espacio multifuncional alberga no solo las producciones del GAE, sino también talleres artísticos, funciones de teatro, seminarios, conferencias, encuentros culturales y actividades abiertas para toda la comunidad.
A diez años de abrir sus puertas, el Espacio GAE reafirma su identidad como territorio inclusivo, referente cultural de la ciudad, y un verdadero hogar para el arte con propósito.