Hay días que no se olvidan jamás. Para el hincha del Club Atlético Douglas Haig, el 6 de mayo de 2012 es uno de ellos. No solo por el triunfo 3 a 1 ante Defensores de Belgrano de Villa Ramallo en Rosario, sino por lo que significó: una movilización histórica. Carlos “Pajita” López, hincha de toda la vida, lo revive con la claridad de quien lo tiene grabado en la memoria.
“Fue un día distinto desde que me desperté”
“Del 6 de mayo de 2012 me acuerdo desde que me desperté hasta que me fui a dormir. Porque ya era un momento especial antes de que se juegara el partido, ya era un día distinto”, cuenta Pajita, como si todavía estuviera ahí.
La previa también tuvo su historia: “Recuerdo que el día anterior Douglas jugó contra El Socorro en un partido por la Liga Local, fuimos con Bernardo Biscaysacú a ver ese partido para desconectarnos un poco de lo que iba a suceder”.
Pero era imposible escaparle a lo que se venía. “Estábamos muy cerca del ascenso, Defensores de Villa Ramallo siempre fue un rival muy difícil y había que ganar ese partido. Los nervios eran interminables, no me pude dormir y no veía la hora de comenzar el viaje”.
Y el viaje fue mucho más que eso. “La ruta empezó a confirmar lo que se percibía, fuimos 10 mil hinchas. Llegar ahí y ver esa cantidad de gente en el Parque Independencia fue inolvidable”.
El éxodo rojinegro y una imagen imborrable
Aquella tarde en el estadio de Newell's Old Boys no fue una más. Más de 10.000 personas viajaron desde Pergamino a Rosario: la movilización más grande en la historia de la ciudad.
Douglas ganó 3 a 1 con goles de Lucas Defrancesco, Gabriel González y Mauricio Levato, en un partido clave rumbo al ascenso que se concretaría días después. El equipo dirigido por Omar Jorge dio un paso decisivo hacia la Primera B Nacional.
Pero para Pajita, lo más impactante fue otra cosa: “Lo primero que se me viene a la mente cuando me acuerdo de ese día fue ver que habían abierto la bandeja superior. Las dos bandejas llenándose y la fila de gente que seguía ingresando, es una imagen que no me la olvido más”.
"El 6 de mayo fue nuestro, de los hinchas”
Con el paso del tiempo, esa jornada fue elegida como el Día del Hincha de Douglas. Y para Pajita, no hay discusión: “Este es EL día, fue un éxodo. El 14 de mayo fue un día histórico pero con los jugadores como centro… el 6 de mayo fue nuestro, de los hinchas”.
El 14 de mayo, efectivamente, Douglas selló el ascenso con un empate ante Crucero del Norte en el estadio Miguel Morales. Pero la esencia, el sentimiento colectivo, ya se había manifestado en Rosario.
El mundo Douglas: pasión y pertenencia
“Lo más lindo de ser hincha de Douglas es el mundo Douglas, que es maravilloso. La gente te conoce, te nutrís de amigos, hablás el mismo idioma. Hablar con alguien que comprende tu pasión es hermoso”, describe.
Y no esquiva lo difícil: “Y lo más difícil fue sobrellevar los descensos. Yo creo que la pasión se alimenta en las derrotas, la derrota es la madre de la pasión”.
Una herencia familiar y una vida atravesada por Douglas
En su historia personal, el club tiene nombre propio: “En mi vida, mi abuelo Teodoro es la persona que asocio automáticamente con Douglas. Veinte días antes de morir, estuvo presente en la asamblea en el club. Y para mí, él es Douglas”.
Ese vínculo se traduce en decisiones de vida: “Douglas para mí es una prioridad, siempre lo fue. Dejo todo lo que tengo que dejar para ir a verlo, para seguirlo. Recuerdo cuando tenía 18 años, mi papá quería que lo ayudara a cortar el pasto y le dije que no, que no tenía tiempo, y era porque me puse a hormigonar el acceso a la platea del estadio”.
Un mensaje al hincha y la ilusión del presente
Pajita también deja un mensaje claro: “A los fogoneros les diría que sigan alentando como vienen haciendo, y que se hagan socios porque el club lo necesita mucho. Ser socio es pertenecer, es ser parte”.
Y mira al presente con ilusión: “Este presente me da esperanzas. Veo un trabajo muy serio del cuerpo técnico, una idea de juego y un objetivo claro. El plantel está unido. Todo esto despierta un clima parecido a esa época del 2012 del Rosariazo y el ascenso. Nos veo muy bien, y creo que este año Douglas debería abandonar esta categoría. Se ve un club estable, sólido, todos tirando para el mismo lado”.
Porque al final, más allá de los resultados, hay algo que no cambia: la pasión. Y para los hinchas de Douglas, ese 6 de mayo no fue solo un partido. Fue una muestra de amor que sigue viva, intacta, como la memoria de quienes estuvieron ahí.