viernes 20 de febrero de 2026

Día de la Enfermería en Argentina: una vocación atravesada por la historia y el compromiso con el cuidado

Cada 21 de noviembre, la Argentina homenajea a los profesionales de la enfermería, una labor que nació del servicio y la solidaridad.

21 de noviembre de 2025 - 12:33

Desde 1953, el 21 de noviembre se conmemora en la Argentina el Día de la Enfermería, una jornada en la que el país reconoce la labor silenciosa, humana y esencial de quienes dedican su vida al cuidado de otros. La efeméride recuerda la creación de la Federación de Asociaciones de Profesionales Católicas de Enfermería, institución que nucleó desde sus comienzos a enfermeras y enfermeros de todo el país.

La elección de la fecha no fue casual: en el calendario litúrgico, el 21 de noviembre también coincide con la festividad de Nuestra Señora de los Remedios, tradicional patrona de la actividad, especialmente venerada por los primeros grupos de enfermeras católicas. Su figura tuvo peso en la historia sanitaria: en 1727, en la ciudad de Buenos Aires, fue proclamada “Patrona Menor” para implorar su protección frente a un brote de fiebre tifoidea que azotaba a la población.

Así, la efeméride argentina combina tradición profesional, historia sanitaria y un fuerte componente espiritual que acompañó los inicios de la enfermería como servicio vocacional.

En honor a Florence Nightingale

Si bien en la Argentina la celebración es en noviembre, en gran parte del mundo el Día Internacional de la Enfermería se celebra cada 12 de mayo, en homenaje al nacimiento de Florence Nightingale, reconocida como la fundadora de la enfermería moderna. Su trabajo durante la Guerra de Crimea, donde recorría las salas de hospital con una lámpara para asistir a los heridos, le valió el nombre de “La dama de la lámpara”.

Nightingale, además de enfermera, fue escritora, estadística y una pionera en la organización sanitaria. Su legado perdura en los métodos hospitalarios actuales y en la profesionalización de la disciplina.

De las guerras al sistema universitario

La historia de la enfermería se remonta prácticamente al origen mismo de las comunidades humanas. Siempre que alguien necesitó ayuda para alimentarse, curarse o sobrevivir, hubo alguien a su lado cuidándolo. Durante siglos, esa tarea tuvo un carácter empírico, solidario y frecuentemente ligado al trabajo religioso o voluntario.

En América Latina, fue recién en la década de 1940 —con el proceso de industrialización y la necesidad de proteger la mano de obra— cuando la enfermería comenzó a profesionalizarse. En la Argentina, dos universidades dieron los primeros pasos académicos: la Universidad Nacional del Litoral, que en 1939 creó la Escuela de Nurses, y la Universidad Nacional de Tucumán, que inauguró su Escuela de Enfermería en 1952.

Hoy, la disciplina vive un momento de expansión: 61 universidades públicas y privadas dictan la carrera, que se ubica entre las más elegidas del sistema universitario. Con más de 85 mil estudiantes y un crecimiento anual del 6,5% en la matrícula, la enfermería se consolida como una profesión en plena evolución.

Un cambio generacional

A partir de 2006, diversas políticas públicas impulsaron un crecimiento sostenido en el número de ingresantes y un rejuvenecimiento del perfil estudiantil: cada vez más jóvenes eligen la enfermería apenas terminada la escuela secundaria.

Un dato histórico que se mantiene: alrededor del 80% de la matrícula es femenina, tendencia que se repite desde los orígenes de la profesión, cuando el cuidado era considerado una extensión de las tareas domésticas. Aunque la profesionalización avanzó notablemente, la composición de género se mantuvo estable y sigue marcando la identidad del campo.

Calidad académica y desafíos futuros de la enfermería

El año 2013 fue un punto de inflexión para la formación en enfermería. El Consejo de Universidades incorporó la Licenciatura en Enfermería al régimen del artículo 43, lo que exige acreditación obligatoria ante la CONEAU y establece estándares académicos más rigurosos para las instituciones educativas.

En esta línea, la Secretaría de Políticas Universitarias lanzó en 2019 la convocatoria PROMENF, destinada a fortalecer la calidad de la enseñanza, acompañar procesos de acreditación y mejorar los índices de retención y rendimiento.

La pandemia, además, dejó al descubierto la necesidad de repensar las prácticas profesionales y de formar más enfermeros con alta capacitación, particularmente en el área del cuidado humanizado. Esto implica ampliar carreras de grado, promover posgrados y articular mejor entre niveles educativos.

Técnica, humanidad y fortaleza

Más allá de su recorrido histórico y académico, la esencia de la enfermería se apoya en una triada que la vuelve única: conocimiento técnico, sensibilidad humana y fortaleza emocional.

Las enfermeras y enfermeros acompañan a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad absoluta: un recién nacido que llega al mundo, una persona que lucha por su vida, un paciente que necesita calma, compañía o una palabra de alivio. Su tarea va mucho más allá de lo clínico; involucra una entrega emocional y un compromiso ético que transforma cada vínculo.

La profesión demanda precisión científica, pero también empatía, escucha y una capacidad enorme para ofrecer serenidad incluso en momentos críticos.

Un reconocimiento que se renueva cada año

Cada 21 de noviembre, la Argentina celebra mucho más que una fecha: reconoce una vocación que sostiene al sistema de salud, que acompaña a las familias en sus momentos más difíciles y que construye cuidados desde la ciencia y el corazón.

En un país con una rica tradición sanitaria y en un mundo que aprendió a valorar más que nunca a quienes están en la primera línea del cuidado, el Día de la Enfermería es una oportunidad para agradecer, visibilizar y honrar una tarea esencial, silenciosa y profundamente humana.

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