Si bien las tendencias actuales exigen una presencia permanente en redes, el contacto directo con el público sigue teniendo un peso insustituible. Capurelli lo vivió en los últimos días, en distintas peñas del país. “Esta semana estuve cantando en la Peña de La Salamanca en Cosquín y también en la Peña El Patio en Laborde y lo que se produce cuando la gente canta las canciones que uno propone es muy lindo. En esa devolución te das cuenta que te conocen y que están esperando las canciones que uno va a cantar y eso que se produce con el público a veces es indescriptible. Lo he hablado con colegas y todos los percibimos de distintas maneras. Yo recibo eso con mucho cariño”.
Ese ida y vuelta se fue construyendo a lo largo de un recorrido intenso, que lo llevó a escenarios de todo el país y también al exterior.
“Hace dos años que no viajo al exterior pero es cierto, la música me ha regalado eso, se me ha dado la posibilidad de conocer otros lugares. A veces me sorprendo hasta dónde uno puede llegar con lo que canta”.
En ese andar, el vínculo humano aparece como una de las grandes recompensas.
“Cada vez que termino un show lo primero que digo es que lo más importante que rescato de este camino de ser cantor es la cosecha de todo lo que uno va sembrando en los lugares que va, de poder ir a distintos lugares y encontrarme con gente amiga”.
La relación con Cosquín, en particular, es profunda y de larga data.
“A Cosquín voy desde los años 90. Primero iba como un admirador del folklore, después empecé a participar del Pre Cosquín y la última vez fue en el año 2000. Después llegó el Grupo Saldán con el que recorríamos las peñas. Después, año tras año, y a medida que iba creciendo musicalmente y la gente conocía más de mi trabajo a través de las redes, me posiciono más en el plano de lo visual. Entonces, decir Cosquín es decir enero porque son muy pocos los enero que no he ido en muchos años”.
El enero pasado se presentó en la Cacharpaya y este año el desafío es mayor: actuar en el escenario mayor del festival, con su nombre propio.
“Como proyecto Cristian Capurelli, el enero pasado estuve en la Cacharpaya y vuelvo este año ya en el Festival. He acompañado artistas como Suna Rocha, Laura Albarracín o ganadores del Pre Cosquín, pero nunca como Cristian Capurelli. Esta presentación tiene otro significado”.
¿Llegar a Cosquín para un artista es lo máximo en nuestro país?
-Yo digo que no. Sin ánimo de ofender a nadie ni menospreciar al festival. Lo que digo es que Cosquín es para los folkloristas como impensado, utópico, que requiere de mucho trabajo y de mucha dedicación o un camino realizado. Yo lo tomo de esa manera. Yo estoy feliz, muy orgulloso de eso, pero lo tomo como algo que he sembrado hace muchos años y como un reconocimiento a mi carrera. Me ha llamado porque saben de lo que uno viene haciendo y así me lo hizo saber la gente de la comisión. Cosquín es como un escalón más que me obliga a seguir trabajando, lo recibo de esa manera.
Cristian Capurelli con artistas de Pergamino en Cosquín
La presentación contará con una cuidada puesta en escena, músicos y bailarines, muchos de ellos de Pergamino.
“Me resulta importante compartir este momento con gente que yo quiero mucho y con la que he crecido artísticamente, además de ser parte de mi vida y de mi historia. Mauro (Goitea), Dani (Peruzzi), Cande (Torres) y Manuel (Labarraz). Tanto Cande como Manuel son los coreógrafos del ballet oficial de Cosquín que hará la apertura de las lunas. Así que yo aprovecho y los invito a participar conmigo, y también a Mauro y a Dani, al Resero y al ballet de Cosquín, en las cuatro canciones que voy a estar interpretando”.
-Arrancar el año con una actuación en Cosquín ¿es un impulso para lo que resta en cuanto a presentaciones?
-Sí, por eso decía que lo tomo desde ese lugar, como que me obligo a seguir trabajando en lo que hago.
-¿Todavía sentís algún cosquilleo antes de subir al escenario ante tanta gente?
-Sí. Hay algo que se dice en la jerga artística: cuando no sientas esos nervios es porque ya está. Eso tiene que ver con la pasión que uno le pone a lo que hace.
-¿En qué pensás cuando subís a un escenario tan importante?
-Miro para atrás y aparecen mucho mis viejos y pienso en mis hijos, en mi compañera, en mis amigos. Es muy movilizante hablarlo con Mauro (Goitea), Cande (Torres), Ariel (Andrada), con amigos que ha dado la música. Es como todo el tiempo reivindicar el camino y resignificarlo, porque encontrar nuevas metas también te realzan y hace que sienta que las cosas que uno ha hecho, han sido buenos pasos. Me da como mucho orgullo y al mismo tiempo que mis hijos estén orgullosos de lo que hago me da mucha felicidad.
-Dijiste que te presentás con una propuesta muy Capurelli, ¿como la describirías?
-En el Pre Cosquín se han bailado muchas cosas que están subidas a las plataformas y solistas se han presentado con canciones mías. Entonces la gente identifica mi voz, por eso cuando hablo de “muy Capurelli” es como una identidad que he ido creando al momento de cantar y que es una de las metas que me he propuesto desde que empecé profesionalmente.
En este caso voy a presentar tres canciones de mi autoría, arregladas a mi gusto con músicos que incluyen a Albano Saltiva (bandoneón), Antonio Olivera (percusión), Nico Cualino (teclados), Iván Roy Valenzuela (bajo), Benja Molina Chazarreta (violín) y Ulises Delelis (flauta traversa y guitarra).
-Hablaste de tus hijos ¿Han mamado el folklore?
-Sí. Yo nunca intervine en nada, siempre he dejado que ellos vieran y escucharan. Dante es un gran bailarín, lo hace desde hace mucho tiempo y va a participar de la propuesta. Vito hace un tiempo que arrancó con la música, toca la guitarra, la batería, el piano. Elena hace tela, danza. Ellos han crecido en mi casa viendo juntadas con amigos y lo están replicando con sus grupos de amigos.
-¿Le compusiste canciones a tus hijos?
-Sí. Cada uno tiene su canción. La más conocida de las que canto últimamente es Elena, una chacarera, que también la hago en vivo. Cuando nació Dante, hace 18 años, le hice una canción. Y la de Vito es la canción que se viene ahora en el próximo material.
-¿Cuál es tu momento para componer? ¿Cómo te preparás para eso? ¿Qué te inspira?
-Es muy personal. Me quedo con lo que dijo el Chango Spasiuk. Él dice que no hay musas o cosas inspiradoras para componer. Para mí es lo que sensibiliza. Tiene que ver con algo que me pasó, historias que me acercan o cosas que he visto.
Ahora voy a hacer una canción que habla del andén del Ferrocarril, un lugar donde han pasado muchas cosas: amores, desamores, desarraigo. La compuse con el chaqueño Mauricio Andrada porque quería cruzar el litoral con la urbanidad de Pergamino y salió un chamamé canción que se llama Estación tal vez, con una historia de amor que habla de ese lugar. Es también escribir sobre mi ciudad.
Identidad y agradecimiento “A donde voy mi bandera es pergaminense. Decir que Yupanqui es de nuestra tierra también. De hecho voy a cerrar con una canción de Yupanqui como para reafirmar esa cuestión. Aprovecho para agradecer a toda la gente que siempre está ahí escribiendo, apoyando, brindándome lo mejor para que yo pueda seguir en este hermoso camino”, concluyó. Identidad y agradecimiento “A donde voy mi bandera es pergaminense. Decir que Yupanqui es de nuestra tierra también. De hecho voy a cerrar con una canción de Yupanqui como para reafirmar esa cuestión. Aprovecho para agradecer a toda la gente que siempre está ahí escribiendo, apoyando, brindándome lo mejor para que yo pueda seguir en este hermoso camino”, concluyó.
Dónde ver la actuación
La presentación de Cristian Capurelli y los artistas pergaminenses podrá verse a través de:
-Streaming por YouTube: canal oficial de la Comisión Municipal de Folklore de Cosquín, Aquí Cosquín, con transmisión en vivo cada noche.
-TV Pública: cobertura del festival por su señal televisiva y su canal de YouTube. Desde las 22:00, Coki Ramírez y Marcelo Iribarne conducirán Se siente Argentina, con móviles desde Cosquín.
-Canal 10 de Córdoba: transmisión en vivo de cada luna del festival.