La crisis económica golpea con fuerza los mostradores de San Nicolás. En los primeros cinco meses del año, los supermercados locales registraron una caída promedio del 5% en las ventas de alimentos. La pérdida del poder adquisitivo obliga a los vecinos a volcarse masivamente a las promociones y el pago en cuotas.
Caída del consumo de carne y alimentos esenciales en San Nicolás
El sector cárnico es uno de los más afectados por el parate económico. Según los comerciantes nicoleños, la venta de carne vacuna sufrió un desplome cercano al 10%, provocando un traslado directo del consumo hacia opciones más económicas como el pollo y el cerdo.
A pesar del complejo panorama, artículos de primera necesidad como los lácteos (que representan el 9% de la facturación total), el arroz, los fideos y el aceite de primeras marcas logran sostener sus niveles de venta gracias a agresivas estrategias de ofertas y descuentos en las góndolas.
Segundas marcas y compras en cuotas: el nuevo perfil del consumidor
El escenario actual consolidó un cambio drástico en los hábitos de compra. Los almaceneros y supermercadistas coinciden en que la rentabilidad del sector está gravemente resentida y que el cliente ya no compra por impulso.
Hoy la tendencia prioriza la búsqueda de precios, el abandono de las primeras marcas en productos de higiene o cosmética, y el financiamiento con tarjeta de crédito para la compra de comida diaria, un síntoma claro del deterioro del bolsillo familiar.
El impacto de la recesión en las grandes cadenas y comercios mayoristas
La realidad de San Nicolás se alinea con los alarmantes datos registrados a nivel nacional. Durante el último cuatrimestre, las grandes cadenas de supermercados sufrieron un retroceso interanual del 4,5%, mientras que los comercios mayoristas y los autoservicios independientes arrastran caídas de hasta el 5,2%.
Aunque las mediciones del Indec muestran una desaceleración en la inflación de los alimentos, la moderación de los precios minoristas aún no logra traducirse en una reactivación del consumo, dejando en evidencia que los ingresos de los hogares siguen destinados exclusivamente a cubrir la subsistencia básica.