martes 19 de mayo de 2026

Laura Sánchez en Pergamino: "La violencia digital existe mucho más de lo que creemos"

Laura Sánchez participó en un conversatorio organizado por Red Infancia Robada-Foro Pergamino y compartió una historia atravesada por el dolor.

18 de mayo de 2026 - 14:19

El silencio que muchas veces rodea a la violencia digital empezó a romperse en Pergamino con un conversatorio que dejó emociones, reflexiones y preguntas difíciles sobre la mesa. Organizado por la Red Infancia Robada-Foro Pergamino, el encuentro tuvo como figura central a Laura Sánchez, mamá de Ema Bondaruk, la adolescente cuyo caso conmocionó al país y expuso crudamente las consecuencias de la difusión no consentida de imágenes íntimas en entornos digitales.

Con sensibilidad, pero también con una claridad contundente, Laura compartió el recorrido que la llevó a transformar una pérdida irreparable en una causa colectiva que hoy busca convertirse en política pública a través de la denominada Ley Ema.

“Siempre que estamos presentando la guía, la ley, recorriendo diferentes lugares, es un tsunami de emociones”, expresó al comienzo de la entrevista, agradeciendo además el recibimiento de la ciudad y el trabajo realizado por el Foro Infancias Robadas de Pergamino para concretar la actividad.

Laura Sánchez Ley Ema
Laura Sánchez, impulsora de la Ley Ema que busca prevenir la violencia digital en las escuelas

Laura Sánchez, impulsora de la Ley Ema que busca prevenir la violencia digital en las escuelas

Transformar el dolor en acción

A lo largo del diálogo, Laura dejó en evidencia que el camino transitado después de la muerte de su hija estuvo marcado por una profunda reconstrucción emocional. Lejos de quedar paralizada por el dolor, decidió convertirlo en motor de cambio.

“El proceso es una transformación del dolor en amor”, sostuvo. Y agregó una de las frases más conmovedoras de la charla: “Emma para mí fue, es y será amor. Entonces, todo ese amor hay que transformarlo en algo, en servicio. Y el servicio es amor en movimiento”.

Desde esa convicción nació primero una guía de prevención y luego el proyecto de ley que hoy avanza en distintos ámbitos legislativos. El objetivo, remarcó, es claro: “Que no haya ni una Ema menos”.

Laura explicó que el proyecto no surgió de manera individual, sino como parte de una construcción colectiva junto a organizaciones sociales, especialistas y legisladores. “Una pérdida tan grande y tan valiosa no puede ser en vano”, afirmó.

También hizo hincapié en la importancia del acompañamiento durante el duelo y el proceso de transformación posterior. “No se puede hacer solo, porque es imposible. A veces digo que es un duelo colectivo para después transformarlo en una acción colectiva”, reflexionó.

“La violencia digital existía, pero no la nombrábamos”

Durante la entrevista, Laura remarcó que el caso de Ema permitió ponerle nombre a una problemática que afecta a miles de adolescentes y familias, muchas veces invisibilizada o minimizada.

“Emma es la adolescente que nos puso de cara a la violencia digital”, expresó. “No porque antes no existiese, porque existe y sucede mucho más de lo que creemos. Pero a partir de que la empezamos a nombrar, se pudieron conocer muchos casos”.

Para Sánchez, uno de los principales desafíos es precisamente reconocer la dimensión real del problema y dejar de abordar estas situaciones con liviandad. Según explicó, el proyecto de Ley Ema no tiene una mirada punitiva, sino preventiva y educativa.

“La ley es un programa de prevención y abordaje. No tiene mirada punitivista porque hablamos de chicos y chicas que también son víctimas de un sistema”, indicó.

En ese sentido, explicó que la iniciativa busca brindar herramientas concretas a las escuelas, docentes y familias para detectar, prevenir y actuar frente a situaciones de violencia digital.

“Queremos que sea una herramienta de prevención y soñamos con que no tenga que ser de abordaje. Porque cuando uno aborda, es porque ya pasó”, sostuvo.

La escuela, las familias y el desafío de la ciudadanía digital

El caso de Ema tuvo lugar en un ámbito educativo y eso llevó inevitablemente la conversación hacia el rol de las escuelas y los adultos frente a las nuevas formas de violencia que atraviesan a niños y adolescentes.

Laura planteó la necesidad de repensar la relación con las tecnologías y habló de “organizar la digitalidad”. Para ella, detrás de muchos episodios de violencia digital aparece una problemática social mucho más profunda vinculada al individualismo y la falta de empatía.

“Los chicos y las chicas no son más que el reflejo de lo que nosotros les estamos dando”, afirmó. “Antes de compartir una foto, un video, un meme o un mensaje de odio, hay que pensar qué le va a pasar al otro”.

La entrevistada insistió en que no se trata solamente de controlar el uso de los dispositivos, sino de construir conciencia sobre el impacto que tienen las acciones en el entorno digital.

“Tenemos que comprometernos con una responsabilidad colectiva”, expresó. Y añadió: “No es solo tarea de las familias, ni solo de las escuelas, ni solo del Estado. Es una responsabilidad colectiva”.

En ese punto, también resaltó la importancia del conocimiento como herramienta de protección. “La mejor herramienta para defenderse es el conocimiento”, dijo al referirse a las charlas que brinda en escuelas de distintas ciudades.

“Si un chico o una chica no sabe que está sufriendo violencia digital, si no sabe qué le pasa ni dónde acudir, queda mucho más vulnerable”, explicó.

Las señales y el rol de los adultos

Consultada sobre el papel de madres, padres y adultos responsables, Laura evitó posicionarse desde un lugar de superioridad o de recetas cerradas. Por el contrario, habló desde la experiencia y el aprendizaje permanente. “Todos maternamos y paternamos desde el amor, con errores y aciertos”, expresó.

Sin embargo, sí remarcó la necesidad de estar presentes y acompañar activamente a las infancias y adolescencias en el mundo digital. “Nos tocó ser padres, cuidadores y docentes de primera línea en estas crianzas digitales”, señaló.

También llamó a revisar hábitos cotidianos y generar más espacios de diálogo. “Es un momento para frenar nosotros también, largar un poco el celular y ver qué podemos hacer”, reflexionó.

Un proyecto que avanza

En relación al estado legislativo de la Ley Ema, Laura contó que el proyecto ya fue presentado a nivel nacional por la diputada Mónica Macha y que actualmente atraviesa distintas instancias parlamentarias.

Además, explicó que en la provincia de Buenos Aires la iniciativa fue impulsada por las senadoras Laura Clark y María Rosa Martínez. También destacó que ya obtuvo media sanción en Santa Fe junto a la diputada Celia Arena.

“La verdad es que está haciendo un camino rápido porque es algo de imperiosa necesidad”, sostuvo.

Mientras tanto, la guía preventiva continúa distribuyéndose en escuelas y espacios comunitarios con el objetivo de generar conciencia y abrir debates urgentes.

“Se pueden construir espacios digitales seguros”

Pese al dolor que atraviesa su historia, Laura dejó un mensaje esperanzador. Ante la consulta sobre si es posible construir espacios digitales seguros, respondió sin dudar: “Se puede”.

Para lograrlo, insistió en la necesidad de avanzar hacia una verdadera ciudadanía digital, donde niños y adolescentes sean reconocidos como sujetos de derecho también en el entorno virtual.

“Cuando un problema deja de ser una inquietud personal para convertirse en un problema estructural, entonces es un problema público”, afirmó.

Y concluyó con una definición que sintetiza el espíritu de su lucha: “Necesitamos políticas públicas que realmente se efectivicen. Hay que trabajar mucho, pero no es imposible”.

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