La Justicia argentina y las fuerzas de seguridad internacionales buscan intensamente a Leonel Kalderón, de 25 años, condenado por un abuso sexual en manada ocurrido en Pergamino en 2018. El joven debía cumplir el resto de una pena de diez años de prisión, pero se fugó en el momento en que se dispuso su traslado a una unidad penitenciaria bonaerense. Desde entonces permanece prófugo y sobre él pesa una notificación roja de Interpol, la máxima alerta internacional para la localización y detención de personas.
El momento de la fuga
El escape se produjo luego de que la Suprema Corte bonaerense rechazara un recurso presentado por la defensa para que Kalderón continúe en prisión domiciliaria. El abogado le comunicó la decisión y, según las sospechas, el condenado resolvió evadir la inminente detención.
Cuando una comitiva policial llegó a la vivienda para interrumpir el arresto domiciliario, ya no se encontraba allí. A pesar de portar tobillera electrónica, logró huir sin ser detectado.
¿Dónde está?
Las primeras hipótesis apuntan a que pudo haber cruzado la frontera por un paso ilegal hacia algún país limítrofe. La Dirección Nacional de Migraciones confirmó que no existe registro de salida formal del país con su identidad, lo que refuerza esa sospecha.
Si bien no hay pruebas de que haya contado con ayuda externa, la Justicia presume que no actuó en soledad, ya que planear una fuga de estas características suele requerir apoyo logístico.
El delito que lo llevó a prisión
Kalderón fue condenado junto con otros implicados por el abuso sexual con acceso carnal agravado por la participación de varias personas, ocurrido en Pergamino el 11 de enero de 2018.
La investigación demostró que la víctima, una adolescente en estado de vulnerabilidad por el consumo de alcohol y medicación psiquiátrica, fue atacada inicialmente por dos jóvenes y luego sometida en grupo por otros cuatro. Fotografías enviadas a un chat de WhatsApp y un video grabado con un celular resultaron pruebas determinantes.
El Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Pergamino dictó la sentencia el 25 de noviembre de 2022 en la causa PE-481-2019, imponiéndole diez años de prisión. Otros implicados recibieron condenas en el fuero penal juvenil o en la justicia ordinaria, mientras que uno de los acusados fue absuelto por un jurado popular.
Lo que le restaba de condena
Al momento de su fuga, Kalderón debía cumplir todavía dos años y siete meses de la condena. La pena, por tratarse de un delito sexual grave, no prescribe, por lo que deberá completar su cumplimiento cuando sea recapturado.
El Código Rojo de Interpol
Tras la fuga, el Tribunal solicitó a Interpol la emisión de una notificación roja, que obliga a los 196 países miembros a detener de manera preventiva al prófugo y notificar de inmediato a la Justicia argentina.
La solicitud fue tramitada por la Oficina Central Nacional de Buenos Aires bajo la referencia EX 24630/25. Las autoridades judiciales remarcaron que el joven se encontraba bajo tratamiento psicológico, circunstancia que figura en el expediente, aunque no lo exime del cumplimiento de la pena.
Impacto social
El caso causó conmoción en la ciudad, no solo por la gravedad del ataque sexual en manada, sino también porque la víctima se animó a denunciar después de conocer la historia de la actriz Telma Fardin, quien en 2018 hizo pública la violencia sexual sufrida en su adolescencia.
La condena a los agresores había sido valorada como un fallo ejemplar en la lucha contra los abusos colectivos. La fuga de Kalderón, en cambio, genera preocupación y vuelve a poner en debate la eficacia de los controles en los arrestos domiciliarios con tobillera electrónica.
Una búsqueda internacional abierta
Hasta el momento, la investigación no obtuvo resultados concretos sobre el paradero del prófugo. La hipótesis más firme sigue siendo su salida clandestina hacia un país vecino, aunque sin pruebas concluyentes.
Mientras tanto, el Código Rojo de Interpol mantiene activa la búsqueda a nivel global. La Justicia argentina insiste en que la sentencia es firme y deberá cumplirse íntegramente cuando el condenado sea localizado.