domingo 01 de marzo de 2026

Un padre y los abuelos van a juicio oral por los abusos sexuales denunciados por la psicóloga de una nena

Una causa reabierta llega a juicio: tres acusados serán juzgados desde el lunes en el Tribunal Oral en lo Criminal 1 por la denuncia surgida en terapia infantil

1 de marzo de 2026 - 07:00

En los días hábiles de esta semana que comienza están previstas las audiencias de debate en el juicio oral en el que ocuparán el banquillo de los acusados el papá y los abuelos paternos de una nena que a una corta edad denunció abusos sexuales y en sus relatos en la terapia infantil involucraba a las tres personas del entorno de su progenitor.

Después de años de idas y vueltas judiciales, una causa por presuntos abusos sexuales denunciados por una niña llegará finalmente a juicio oral en los próximos días. En el banquillo de los acusados se sentarán el padre de la menor, hoy de 40 años, y los abuelos paternos, de 64 y 65 años, quienes enfrentan cargos por abuso sexual simple reiterado agravado por el vínculo y la convivencia.

El debate se desarrollará ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 del Departamento Judicial Pergamino, integrado en forma unipersonal por el juez Guillermo Burrone. La acusación estará encabezada por el fiscal Nelson Mastorchio, titular de la Unidad Funcional de Instrucción N° 3, junto a la abogada querellante Laura Abal, quien representa a la madre de la niña. La defensa de los imputados será ejercida por el abogado penalista Darío De Ciervo, de Junín.

La causa tiene un recorrido complejo. En 2018 había sido archivada por la entonces fiscal interviniente, Alejandra Ghiotti. Sin embargo, a pedido de la parte denunciante, se solicitó la revisión de esa decisión ante la Fiscalía General, que concedió el planteo y dispuso que la investigación continuara bajo otra fiscalía. A partir de allí se reimpulsaron medidas probatorias, se ordenaron nuevas pericias y se incorporaron declaraciones que ampliaron el objeto procesal.

Según la acusación fiscal, los hechos denunciados habrían ocurrido cuando la niña era pequeña y convivía con su padre en un departamento de esta ciudad. La investigación sostiene que los episodios se habrían reiterado en distintas oportunidades y que, en algunos casos, habrían contado con la participación o colaboración de los abuelos paternos en el ámbito familiar.

Las manifestaciones iniciales surgieron en el marco de un tratamiento psicológico infantil. La profesional interviniente dio aviso a las autoridades a partir de los relatos que la niña volcaba en el espacio terapéutico. Posteriormente, la menor fue entrevistada bajo la modalidad de Cámara Gesell, procedimiento previsto para evitar su revictimización y preservar la calidad de su testimonio.

En el expediente obran informes del Cuerpo Técnico Auxiliar que analizaron la credibilidad del relato y el impacto subjetivo de las vivencias denunciadas. Los peritos señalaron que no se advertían indicadores de fabulación y describieron consecuencias emocionales compatibles con situaciones de vulnerabilidad, tales como angustia, temor, aislamiento y alteraciones en el desempeño escolar. También se realizaron pericias psicológicas y psiquiátricas a los imputados.

El requerimiento de elevación a juicio sostiene que los hechos encuadran —para el padre— en el delito de abuso sexual simple reiterado agravado por el vínculo y la convivencia, en calidad de autor. En cuanto a los abuelos, la acusación los considera partícipes primarios en los mismos términos legales. La calificación se sustenta en los artículos 119, 45 y 55 del Código Penal.

Durante la etapa de instrucción declararon numerosos testigos, entre ellos profesionales que atendieron a la niña en distintos momentos. También se incorporaron nuevas declaraciones de la menor y de los imputados conforme al artículo 308 del Código Procesal Penal. Tras evaluar el conjunto de pruebas reunidas, el Juzgado de Garantías resolvió elevar la causa a juicio oral, decisión que habilitó esta instancia definitiva.

El expediente llega a debate en un contexto particular: los mismos imputados habían sido absueltos años atrás en otra causa promovida por la madre de la niña por hechos de distinta configuración. Aquella resolución no cerró la controversia, ya que la nueva investigación incorporó elementos probatorios que no habían sido analizados en el proceso anterior.

Las audiencias comenzarán esta semana y se extenderán durante varios días hábiles. Se prevé la declaración de peritos, profesionales de la salud y testigos del entorno familiar. Por tratarse de hechos que involucran a una persona menor de edad, el debate se desarrollará con resguardos especiales para proteger su intimidad.

Con la apertura del juicio, el proceso ingresará en su etapa final. Tras escuchar a las partes, el juez Burrone, del Tribunal Criminal, deberá determinar si los hechos quedaron acreditados con el grado de certeza requerido para un pronunciamiento condenatorio o absolutorio. De ese modo, una causa que atravesó años de controversias judiciales encontrará, finalmente, una definición en sede de juicio oral.

Álgido debate

Las partes involucradas en este litigio, que viene desde hace más de ocho años, apelarán a todas las pruebas que existen en la causa para pedir un veredicto condenatorio y las que reclaman la absolución por la inocencia de quienes aparecen señalados.

El bloque de la acusación, integrado por el fiscal Mastorchio y la abogada querellante Abal, desde los alegatos iniciales se dirigirán al juez con una visión integral de perspectiva de género y de protección de la infancia; donde el relato de quien aparece como víctima de los abusos sexuales describió lo ocurrido en el dispositivo de Cámara Gesell.

Este testimonio y las valoraciones de los profesionales que intervinieron como peritos serán el sostén de la imputación penal hacia las tres personas que ocuparán el banquillo de los acusados.

En tanto, la estrategia del abogado De Ciervo, en defensa del padre de la criatura y sus abuelos, será la de desacreditar a la madre a través de informes que obran en el expediente y los beneficiarían en la hipótesis que podría haber estado influenciada la menor por un interés de la mamá.

Será un debate álgido donde cada una de las partes aportarán sus pruebas a los integrantes del Tribunal para que arriben a un veredicto.

Los protagonistas

La víctima es una nena menor de 13 años y los episodios denunciados fueron abordados por la Justicia cuando era de muy corta edad.

La mamá, una mujer de 43 años, promovió la denuncia causa que luego se archivó en la etapa de la instrucción por la fiscal Alejandra Ghiotti y a partir de la denuncia de la psicóloga infantil de la menor se hizo lugar a la reapertura del caso. El abogado Rodrigo Cuellar Aliaga participó inicialmente como querellante y actualmente los intereses del particular damnificado están a cargo de la abogada Laura Abal.

El padre, un sujeto de 40 años, debe enfrentar la acusación más graves, de acuerdo al testimonio de Cámara Gesell de la nena a muy corta edad. Los abuelos paternos, un hombre de 65 y una mujer de 64 años, se los menciona en un rol de complicidad en las acciones del papá hacia la niña dentro del ámbito doméstico de esa familia.

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