sábado 21 de febrero de 2026

Colegio Santa Julia, 25 años sembrando futuro: una historia de fe, educación y comunidad

El Colegio Santa Julia de Pergamino celebra sus bodas de plata con una comunidad que no ha dejado de crecer. Este viernes habrá un acto.

20 de mayo de 2025 - 10:36

En el año 2000, mientras la Argentina atravesaba una de las crisis más profundas de su historia reciente, en un rincón del barrio Santa Julia comenzaba a gestarse un sueño. Allí, en un terreno donado generosamente por José Derisi, y con el empuje del entonces joven sacerdote Ariel Busso y de toda la comunidad parroquial, se levantaban los primeros ladrillos de lo que sería el Colegio Santa Julia.

La institución no surgió de la nada. Ya existía en el lugar el jardín de infantes, fundado años antes por el padre Omar Zeballos, junto con la capilla que todavía hoy acompaña el camino espiritual del barrio. Sin embargo, lo que estaba por comenzar era algo más profundo y duradero: un proyecto educativo que, desde sus inicios, buscó formar no solo alumnos, sino personas con conciencia del otro, con valores cristianos y con una mirada humana del mundo.

“El jardín fue el primer paso, pero en 2001 comenzamos a edificar el colegio en el terreno que nos donó José Derisi. Estábamos en plena crisis económica, pero decidimos avanzar. Empezamos con la primera parte del edificio y lanzamos el primer grado”, recuerda el padre Ariel Busso, hoy representante legal del colegio y una de las voces más autorizadas para repasar esta historia que cumple ya un cuarto de siglo.

Una comunidad que creyó en el Colegio Santa Julia

Las primeras inscripciones no tardaron en llegar. Treinta familias del barrio confiaron en esa incipiente institución, y fue así como se conformó la primera matrícula. Aquel grupo inicial contó con una figura que todavía hoy es recordada con emoción y gratitud: la maestra y directora María Abril de Lanzillota. “Hoy tristemente fallecida, fue nuestra primera docente y directora, una piedra fundamental en los inicios de la escuela primaria”, menciona el padre Ariel con afecto.

En aquellos tiempos, los barrios Santa Julia y Malvinas eran zonas periféricas, alejadas del centro de Pergamino y todavía en desarrollo. “En ese momento se pensaba que la ciudad iba a crecer hacia el norte, pero vimos que había una necesidad muy grande de una escuela con identidad en esa zona, y no solo con nivel primario, sino también secundario”, explica.

Esa intuición fue acertada. Con el tiempo, la comunidad educativa fue creciendo en cantidad y en diversidad. La secundaria se sumó siete años después de la primaria, y pronto fue necesario desdoblar cursos y establecer turnos mañana y tarde. Hoy, el colegio cuenta con doble sección en cada grado y una matrícula cercana a los mil alumnos, incluyendo nivel inicial, primario y secundario. “No solo vienen chicos del barrio, sino también de distintos puntos de Pergamino y hasta de localidades cercanas”, destaca el padre Ariel.

Educación con identidad y valores

Más allá del crecimiento edilicio y académico, el colegio se ha consolidado como una institución con una clara identidad parroquial y confesional, profundamente arraigada en la comunidad. “Lo que se trató de buscar siempre en Santa Julia es una escuela accesible, cercana, pero también comprometida con una visión cristiana del mundo, donde los alumnos puedan desarrollar una mirada humanista frente a los desafíos contemporáneos”, explica.

La formación religiosa no se limita a las clases de catequesis. Desde el jardín, los niños incorporan valores, celebran los sacramentos en la parroquia, y participan activamente de una vida litúrgica que no es ajena a su realidad cotidiana. Una materia especialmente diseñada, llamada “Visión Cristiana del Mundo”, propone una reflexión amplia, integradora y abierta al diálogo con la modernidad.

“Hoy más que nunca creemos que es fundamental transmitir valores. La convivencia humanista es el gran tratado que intentamos aplicar día a día. Entendemos que la paz no es la ausencia de problemas, no es la paz de los cementerios, sino la tranquilidad en el orden, y en esa línea trabajamos en toda la comunidad educativa”, afirma el sacerdote.

“Lo que se trató de buscar siempre en Santa Julia es una escuela accesible, cercana, pero también comprometida con una visión cristiana del mundo, donde los alumnos puedan desarrollar una mirada humanista frente a los desafíos contemporáneos". “Lo que se trató de buscar siempre en Santa Julia es una escuela accesible, cercana, pero también comprometida con una visión cristiana del mundo, donde los alumnos puedan desarrollar una mirada humanista frente a los desafíos contemporáneos".

En ese sentido, destaca el clima de respeto y armonía que reina en la institución, gracias al compromiso diario de docentes, familias y personal administrativo. “Más allá de las travesuras propias de la edad, no hemos tenido grandes problemas. Hay un acompañamiento muy fuerte de todos los que trabajan aquí. Lo más complejo, sin duda, es el uso de las redes sociales, que escapan al control del colegio, pero incluso en eso tratamos de orientar e inculcar un buen uso”, agrega.

Enseñanza de calidad y mirada global

Santa Julia no se detuvo en su propuesta pedagógica tradicional. Incorporó tecnología como materias desde el nivel inicial, apostó por el inglés con una fuerte articulación con el programa Cambridge —incluso con exámenes anuales tomados por el centro de Rosario— y suma cada año proyectos solidarios que vinculan a los alumnos con distintas realidades.

En paralelo, el colegio continúa soñando. Uno de los proyectos en marcha contempla la construcción de una capilla dedicada al Cura Brochero y de un hogar maternal en el barrio Procrear, en un terreno que ya pertenece a la parroquia. “En ese barrio hay muchas mamás y papás que trabajan, y sería de mucha ayuda poder ofrecerles un espacio seguro para sus hijos. Es un proyecto ambicioso, pero creemos que necesario”, anticipa con entusiasmo Busso.

Hay un acompañamiento muy fuerte de todos los que trabajan aquí. Lo más complejo, sin duda, es el uso de las redes sociales, que escapan al control del colegio, pero incluso en eso tratamos de orientar e inculcar un buen uso”. Hay un acompañamiento muy fuerte de todos los que trabajan aquí. Lo más complejo, sin duda, es el uso de las redes sociales, que escapan al control del colegio, pero incluso en eso tratamos de orientar e inculcar un buen uso”.

Un modelo de gestión responsable

En lo económico, el colegio enfrenta desafíos como tantas instituciones educativas de gestión privada con subvención parcial. Apenas el 37% de los cargos docentes son cubiertos por el Estado, el resto se sostiene gracias al esfuerzo de las familias que pagan sus cuotas, a veces con sacrificios importantes, y a donaciones de personas comprometidas con la educación.

Para facilitar el acceso, el colegio otorga becas que se revisan trimestralmente, teniendo en cuenta tres criterios: el desempeño académico, la conducta, y la participación en la vida religiosa. Estas pueden cubrir entre el 25% y el 75% del valor de la cuota.

Una celebración con gratitud y esperanza

Este viernes, desde las 10:00 de la mañana, el SUM del colegio será el escenario de la misa presidida por el padre Ariel Busso, en la que se conmemorarán las bodas de plata del Colegio Santa Julia. Luego tendrá lugar el acto institucional, donde se espera la presencia de alumnos, exalumnos, docentes, familias y vecinos que han acompañado este recorrido.

Será una jornada especial, para recordar a quienes sembraron el camino y para renovar los sueños de una comunidad educativa que, a pesar de las dificultades, ha demostrado que la fe, la educación y el compromiso con el otro pueden transformar realidades.

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