En los últimos meses, las estaciones de servicio de Gas Natural Comprimido (GNC) en Pergamino y en localidades vecinas vienen registrando una merma significativa en sus ventas, con retracción que ronda el 30% respecto al mismo período del año pasado. Esta tendencia no solo impacta en el volumen comercializado, sino que también se refleja en una marcada desaceleración en la conversión de los vehículos nafteros, un proceso que históricamente fue una opción atractiva tanto por su impacto en el ahorro económico como por sus beneficios ambientales.
Desde su irrupción y masificación en el mercado automotor argentino, el GNC se consolidó como una alternativa económica y sustentable para millones de conductores; durante años, su bajo costo frente a los combustibles líquidos convirtió a la conversión de los vehículos en una decisión estratégica para quienes buscaban reducir gastos. Sin embargo, el panorama actual muestra un cambio en el rumbo: menos clientes, menos conversiones y una creciente incertidumbre que frena decisiones que hasta hace poco eran casi automáticas.
“La gente quiere, pero no puede”
“Las consultas se mantienen, pero se frenan las concreciones”, confió a LA OPINION un técnico instalador que trabaja en un reconocido taller céntrico de Pergamino. Y agregó: “La gente sabe que es más económico, que se amortiza en algunos meses, pero a la hora de hacer números, los costos espantan”. Actualmente, el valor de una instalación completa oscila entre 950.000 y 1.250.000 pesos, según el tipo de vehículo, la calidad de los componentes y los trámites asociados. Una cifra que, en un contexto de presupuesto ajustado para la mayoría de los hogares, representa una barrera difícil de sortear.
A esto se suma el encarecimiento de diferentes insumos, esenciales para el sistema de conversión, lo que también complica a los talleres y frena la llegada de nuevos clientes; “en los últimos seis meses notamos una baja constante. Hay muchas dudas y consultas, pero la mayoría prefiere esperar. Y la espera, en este caso, significa menos trabajo para nosotros”, resumió otro instalador local.
Estaciones de GNC en alerta
La caída en la demanda también golpea directamente a las estaciones de servicio. Desde un punto de venta ubicado en el Cruce de Caminos explicaron al Diario: “La baja ronda el 30% en comparación con el mismo trimestre del año pasado. Si bien el suministro está garantizado y no hay problemas técnicos, la menor circulación de clientes afecta seriamente la rentabilidad”.
El GNC suele ser un combustible de alta rotación en muchas estaciones, por lo que su caída no solo achica los ingresos, sino que también debilita la dinámica comercial general. En este escenario, la preocupación crece entre los operadores del sector.
La caída en el consumo de Gas Natural Comprimido no puede analizarse de forma aislada. Obedece a un cúmulo de factores que se entrelazan en el complejo entramado económico y social del país.
Por un lado, la inflación todavía se siente, y la pérdida del poder adquisitivo hace que muchas familias prioricen gastos inmediatos y dejen de lado inversiones como la conversión de sus autos. Por otro, los precios del GNC, si bien aún son competitivos frente a la nafta, también han experimentado subas.
Además, la aparición de los vehículos nuevos más eficientes en consumo, el incipiente desarrollo de tecnologías híbridas y eléctricas, aun con muy poca escasa penetración en Pergamino, y un mayor interés por medios de transporte alternativos, como bicicletas o motos, empiezan a modificar los hábitos de movilidad.
A todo esto se le suma un factor determinante: la incertidumbre. En tiempos de cambios políticos, económicos y sociales, la prudencia domina en todas las decisiones de consumo. “Nadie quiere arriesgar en este contexto”, es una frase que se repite en boca de comerciantes, instaladores y usuarios.
Voces de usuarios en Pergamino
Para tomar el pulso de la situación, LA OPINION conversó con varios vecinos de Pergamino que, en algún momento, evaluaron convertir sus vehículos. “Yo hice la conversión hace tres años y fue una gran ayuda para mi economía”, relató María, vecina del barrio Acevedo que utiliza su vehículo para trabajar. “Pero hoy muchos conocidos míos lo están pensando dos veces. Los costos subieron mucho y nadie tiene plata de sobra”. Carlos, otro automovilista, expresó sus dudas: “Tengo que viajar mucho y la idea de ponerle GNC me tienta, porque el ahorro es real. Pero con la plata que tengo apenas llego a pagar lo básico. Voy a esperar unos meses más, a ver si mejora algo”.
Testimonios como estos se multiplican y reflejan el dilema de miles de personas que ven en el GNC una oportunidad, pero se siente limitados por un contexto que no da margen.
Asimismo, el GNC no solo representa una opción más económica. También es una alternativa limpia frente a los combustibles líquidos. Su uso reduce significativamente las emisiones contaminantes y colabora con el cuidado del medioambiente, en especial en zonas urbanas donde la calidad del aire se ve comprometida por el parque automotor.
En este sentido, los especialistas y referentes del sector energético coinciden en la necesidad de políticas públicas que acompañen y promuevan la reconversión. “El GNC puede ser una herramienta clave para reducir la contaminación urbana, pero para eso hacen falta medidas de incentivo, acceso a créditos blandos y una apuesta real por las energías más limpias”, señaló una de las fuentes técnica consultada.
¿Qué se espera a futuro?
El futuro del GNC en Pergamino, y en muchas otras ciudades intermedias del país, dependerá en gran medida de cómo evolucione la situación económica general y de qué decisiones adopten los gobiernos, tanto a nivel nacional como provincial. La posibilidad de implementar líneas de financiamiento accesibles, beneficios impositivos para quienes opten por este tipo de conversión o campañas informativas sobre los beneficios del GNC podrían marcar un punto de inflexión.
Por ahora, en la ciudad la caída en las ventas y la menor actividad en los talleres reflejan un momento de pausa, incertidumbre y análisis. Un paréntesis que obliga al sector a repensar estrategias y a las autoridades a no perder de vista el potencial que este combustible aún tiene para contribuir a una movilidad más económica y sustentable.