Inversión estratégica en infraestructura: Zárate compra nueva bomba pluvial para el viaducto: El Municipio de Zárate adquirió e instaló una nueva bomba pluvial de alta capacidad en la zona del viaducto, una de las áreas más afectadas por inundaciones recurrentes en días de lluvias intensas.
La operación se formalizó mediante el Decreto Nº421, y se encuadra en la emergencia declarada a través del Decreto Nº236, que calificó a Zárate como “zona de catástrofe” en múltiples dimensiones.
La compra —por $1.089 millones— fue realizada en modalidad directa a la firma Aguas Corletti, aprovechando las atribuciones que otorga el marco de emergencia. La empresa, de origen local, ya completó la instalación del equipamiento, aunque el anuncio se hizo días después con el fin de transparentar la operación y rendir cuentas sobre el uso de los fondos públicos.
¿Por qué una bomba pluvial y por qué ahora?
El viaducto es, desde hace años, un punto crítico del sistema de drenaje urbano: cada lluvia significativa genera anegamientos, cortes de circulación, daños materiales y dificultades logísticas en una zona clave para el tránsito y la conectividad local.
La nueva bomba instalada apunta a reducir significativamente el riesgo de inundación, con una capacidad superior a los equipos existentes y una lógica de funcionamiento automatizada. Si bien no elimina el problema estructural de fondo, representa un alivio inmediato y un refuerzo clave en un contexto de vulnerabilidad hídrica.
Emergencia, decreto y administración del riesgo urbano
La compra se ampara en la declaración de emergencia aprobada por el Ejecutivo Municipal, que incluye no solo el frente hídrico, sino también infraestructura, servicios públicos, vivienda, y dimensión social. Esta herramienta legal permite acortar plazos administrativos, aunque también impone un deber de mayor transparencia y justificación de las decisiones.
El gobierno local optó por comunicar la adquisición tras la instalación, una decisión que puede interpretarse tanto como prudencia operativa como estrategia política, en un contexto donde la legitimidad de las acciones públicas se mide también por su eficacia concreta.
Más allá del acto técnico, la operación da cuenta de una gestión proactiva frente al cambio climático y el deterioro de las infraestructuras urbanas: invertir en drenaje no es popular, no se ve, pero define el tipo de ciudad que se quiere sostener.