El director de Defensa Civil de Pergamino, José María Mollo, alertó en las últimas horas sobre los riesgos que representan las cavas, tosqueras y las canteras abandonadas en distintos puntos del Partido, espacios que en esta época del año suelen ser utilizados por vecinos —especialmente jóvenes— para refrescarse, pese a que se trata de lugares extremadamente peligrosos. La advertencia surgió a partir de un video difundido por el Ministerio de Seguridad bonaerense y el Área Socioambiental de Aperturas del Suelo, que volvió a poner en agenda en todos los municipios sobre la necesidad de reforzar la prevención.
Mollo explicó que las cavas son antiguas excavaciones donde se extrajeron materiales —como tierra para construcción, ladrilleras o movimiento de suelos— y que, una vez abandonadas, quedan expuestas a la acumulación de agua de lluvia. “Son espacios que parecen tranquilos porque el espejo de agua suele verse calmo, pero en realidad son trampas mortales”, advirtió. Según detalló, el fondo de estas excavaciones presenta una gran cantidad de vegetación sumergida que puede enredar a las personas, sumado a la inestabilidad de las orillas, generada por la acción de las máquinas utilizadas para la extracción.
“Las orillas de las cavas son muy inestables y el suelo tiene un alto contenido de arcilla. Esa arcilla genera lo que llamamos lechos de succión, comportamientos muy similares a arenas movedizas, pero bajo el agua, que atrapan rápidamente a la persona y dificultan completamente la salida”, explicó. Este fenómeno, ampliamente conocido en Pergamino y el resto de la provincia de Buenos Aires, ha sido responsable de numerosos accidentes y muertes año tras año.
Un trabajo preventivo en el Partido de Pergamino
El titular de Defensa Civil recordó que en Pergamino también se han registrado episodios trágicos vinculados al ingreso a cavas y tosqueras abandonadas. “Hemos tenido casos fatales y también accidentes graves. Muchos de estos lugares quedaron abiertos después de la extracción de tierra para hornos de ladrillos, para obras o distintos usos. Con el paso del tiempo, si no hay un cierre adecuado, se transforman en espacios a los que cualquiera puede acceder”, señaló.
Además del riesgo que implica el agua profunda y turbia, Mollo subrayó que en varias de estas cavas se acumulan residuos arrojados de manera clandestina, lo que genera proliferación de roedores, insectos y otros vectores. Aunque el foco de la advertencia está puesto en la temporada estival, remarcó que estos sitios representan un problema sanitario y ambiental durante todo el año.
En Pergamino hay un trabajo constante para evitar incidentes.
No son piletas y aumenta el riesgo en verano
“En verano la situación se agrava porque muchos chicos y también adultos ingresan para refrescarse. Y ahí es donde ocurren las tragedias. El agua parece calma, pero es un ambiente totalmente inseguro, con orillas que se desmoronan y fondos irregulares que superan los tres o cuatro metros de profundidad”, afirmó.
Ante una emergencia en estos lugares, Mollo insistió en que no se debe intentar un rescate sin conocimientos. “Si alguien cae a una cava y no sabemos técnicas de rescate acuático, lo primero es llamar inmediatamente al 911, al 107, al 147 o al número de emergencias disponible, para que intervenga personal capacitado, como bomberos o rescatistas. Lo único que se puede hacer mientras se espera es tirar una soga, un palo o un elemento que permita a la víctima aferrarse. Meterse al agua sin una preparación convierte a un rescatista improvisado en una segunda víctima”, remarcó.
Relevamiento en marcha
Mollo confirmó que, a partir del material enviado por el Ministerio de Seguridad y de la preocupación creciente en torno a estas situaciones, Defensa Civil inició un relevamiento integral de las cavas y tosqueras existentes en el Partido de Pergamino. El objetivo es elaborar un registro actualizado que permita conocer cuántas son, dónde están y en qué estado se encuentran.
“Estamos trabajando concretamente con nuestro equipo para identificar cada una de estas excavaciones. En algunos casos, se trata de terrenos de propiedad privada —como los utilizados históricamente para hornos de ladrillos— y no siempre podemos acceder físicamente. Por eso vamos a recurrir al uso de drones, que son la herramienta más efectiva para observar desde el aire, medir la extensión, ver el acceso y registrar el estado general de cada cava”, explicó el funcionario.
Defensa Civil y Seguridad
En esta tarea, Defensa Civil articula con la Secretaría de Seguridad del Municipio, que aportará recursos para que el relevamiento pueda completarse durante el verano. La idea es contar con un mapa actualizado, identificar los puntos críticos y avanzar en medidas de prevención, señalización y control de acceso.
“Lo importante es que la comunidad tome conciencia. Las cavas no son lagunas, no son piletas naturales ni espacios recreativos. Son excavaciones abandonadas, profundas, inestables y peligrosas. Y todos los años causan tragedias evitables. Por eso insistimos tanto en la prevención”, concluyó Mollo.