Raimundo Nus enfrenta un nuevo desafío: cruzar los Andes por la ruta sanmartiniana
Con una extensa trayectoria en el deporte extremo y los retos solidarios, afrontará una travesía tan exigente como simbólica: cruzar la Cordillera en soledad.
Raimundo Nus listo para un nuevo reto personal. El punto de partida será el Manzano Histórico.
RAIMUNDO NUS
A los 59 años, con una vida marcada por el deporte extremo, la superación personal y el compromiso social, el pergaminense Raimundo Nus se dispone a afrontar uno de los desafíos más exigentes de su vida: cruzar la Cordillera de los Andes en solitario, por la histórica ruta sanmartiniana.
Luego de pasar los últimos días de 2025 en su ciudad natal, partió rumbo a Mendoza, desde donde comenzará una travesía que combina exigencia física, preparación mental y una fuerte carga simbólica.
Radicado desde hace más de tres décadas en Alicante, España, Nus regresó a Pergamino para participar de distintas actividades vinculadas a su historia personal y a los proyectos que impulsa. Entre ellas, estuvo presente el martes en Cinema Pergamino en la presentación del documental del 5º Reto por la Igualdad (Islandia 2025), iniciativa que refleja el espíritu inclusivo que atraviesa su recorrido deportivo.
Además, el domingo pasado fue parte de un nuevo desafío en bicicleta entre Pergamino y San Nicolás, del que participaron cinco personas con capacidades diferentes (Bernardo Kearney, Cintia Villalba, Roberto Spina, Walter Carini e Irene Franco), reafirmando su compromiso con la integración a través del deporte. Pero su estadía tuvo también un punto de partida: desde allí emprendió viaje hacia Mendoza para encarar uno de los retos más exigentes de su trayectoria.
En autosuficiencia total
El desafío comenzará este lunes y seguirá el itinerario del Cruce de los Andes por la ruta sanmartiniana del Valle de Uco, una de las huellas históricas del Ejército Libertador. Nus partirá desde el Manzano Histórico, ascenderá hacia Portillo -a unos 4.800 metros sobre el nivel del mar-, continuará hasta Piúquenes, en el límite con Chile, y descenderá finalmente al Cajón del Maipo. El recorrido total supera los 80 kilómetros, atravesando zonas de alta montaña y condiciones climáticas cambiantes.
“Que la gente no piense que yo me levanto una mañana y digo ‘voy a hacer esto’. Hay mucha planificación detrás”, explicó Nus en una entrevista brindada al programa Fuera de Página de La Opinión Play. “Llevo muchos años mirando el cruce de los Andes, pero siempre me atrajo hacerlo por un lugar realmente montañoso, no por una carretera. El cruce sanmartiniano del Valle de Uco siempre me llamó”.
Raimundo Nus
Raimundo Nus anticipó su nuevo reto en el programa Fuera de Página de La Opinión Play.
LA OPINION
La travesía será realizada en modo autosuficiencia, sin asistencia ni acompañantes. “No voy a ir corriendo todo el tiempo. Si tengo que dormir, duermo. Llevo bolsa de dormir, funda, ropa preparada, bastones y mi mochila de travesía. Veré si necesito grampones para el último tramo”, detalló.
Uno de los puntos que más lo inquieta es el cruce del río Tunuyán, un obstáculo natural que puede definir el éxito o no de la expedición. “Ese es el mayor miedo que tengo. No hay puente, no hay medios, la corriente es muy grande. No sé cómo lo voy a cruzar, a no ser que aparezca alguien con un caballo o alguna ayuda. Es un desafío que no sé si voy a poder culminar, pero creo que soy capaz”, admitió. Ante la consulta sobre quién lo acompañará durante la travesía, la respuesta fue breve y contundente: “Nadie”.
El sentido del desafío
La decisión de afrontar este cruce en soledad no es casual ni improvisada. Para Raimundo Nus, cada desafío personal está atravesado por una historia familiar y por una filosofía de vida forjada a lo largo de décadas. En ese sentido, el recuerdo de su hermano Fernando Nus ocupa un lugar central.
“Tuve la suerte de tener un hermano que era un fuera de serie”, expresó con emoción. “Hace 20 años que falleció y hace 25 que salió desde Pergamino en bicicleta hasta el pie del Aconcagua para intentar subirla hasta la cima y lo hizo. Fue una persona que nos movió a todos”. Para Nus, la memoria es una forma de permanencia: “Yo digo que la gente se va cuando se la olvida. Hasta que me muera, lo voy a tener presente”.
En la entrevista también dejó un reclamo que refleja ese sentimiento: “Un Fernando Nus no tiene una calle con su nombre en Pergamino, habiendo tantos barrios nuevos. ¿Por qué olvidar?”. Ese legado continúa hoy incluso en su familia, ya que su hijo también lleva el nombre de Fernando, a quien Raimundo planea entregarle recortes periodísticos que rescatan la historia de su tío.
El cruce de los Andes se suma a una extensa lista de desafíos extremos que Nus realizó en distintos puntos del mundo, muchos de ellos en condiciones límite. Islandia, cuando aún no era un destino habitual para aventureros, y Groenlandia, con más de 260 kilómetros recorridos y días de incomunicación, forman parte de esa experiencia. “Nunca elijo lo fácil. En todos los retos hay riesgo. Te podés caer, te podés lastimar, nadie sabe dónde estás. Pero sigo apostando a más”, sostuvo.
A pesar de los peligros, Nus afirma no dejarse dominar por el temor. “El miedo siempre está, pero también es el gran problema que tiene la gente. Todo lo que buscás en la vida está detrás del miedo. Hay que superarlo”, reflexionó.
A punto de internarse en la cordillera, Raimundo Nus vuelve a unir pasado y presente, historia y desafío, memoria y superación. El cruce de los Andes no es solo una prueba física: es también un homenaje, una búsqueda personal y una reafirmación de una manera de vivir que, a los 59 años, sigue mirando siempre hacia adelante.