Tras los aumentos en las tarifas energía eléctrica que rigen desde el día uno de este año, que en muchos hogares se notarán en facturas con montos muchos más altos, crece la preocupación de las familias pergaminenses por encontrar alternativas concretas que permitan reducir el consumo y aliviar el impacto en el presupuesto mensual. En ese contexto, especialistas y organismos del sector energético coinciden en una recomendación clave: combatir el llamado “consumo invisible” o bien el “consumo fantasma”, una forma silenciosa de gasto eléctrico que suele pasar desapercibida, pero que tiene un peso significativo en la factura final.
Con pronósticos climáticos cambiantes y temperaturas más altas de lo habitual para estos meses de 2026 y, en consecuencia, un aumento sostenido de la demanda eléctrica, la Cooperativa Eléctrica de Pergamino se sumó a esta campaña de concientización impulsada a nivel nacional. El objetivo es advertir a los usuarios sobre este tipo de consumo y brindar herramientas sencillas para optimizar el uso de la energía en los hogares.
Energía eléctrica: a tener en cuenta
El consumo invisible se produce cuando los artefactos eléctricos y electrónicos parecen estar apagados, pero en realidad permanecen conectados a la red y continúan utilizando electricidad. Esto ocurre porque muchos equipos quedan en modo stand by o de espera, con componentes activos como transformadores, relojes digitales, paneles informativos o pequeñas luces indicadoras. “Ese consumo es mínimo, pero constante, y cuando se acumula a lo largo de las horas, los días y los meses, termina teniendo un impacto relevante en el bolsillo”, explicaron desde la Cooperativa.
En este sentido, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad viene advirtiendo desde hace tiempo sobre este fenómeno y sobre el gasto derivado de los dispositivos que siguen “chupando” electricidad incluso cuando no están en uso. Según datos difundidos por el organismo y citados por la Cooperativa Eléctrica de Pergamino, este tipo de consumo puede representar entre un 5% y un 10% del total de la energía utilizada en un hogar promedio.
Asimismo, desde la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas amplían ese margen y estiman que el consumo fantasma puede llegar a explicar hasta un 16% de la demanda domiciliaria, un porcentaje que, al eliminarse, se traduce directamente en ahorro económico.
Cuidar la luz
El área técnica de la Cooperativa local detallaron que, a menos que se los desenchufe, no están realmente apagados los televisores, equipos de audio, hornos microondas, teléfonos inalámbricos, computadoras de escritorio, notebooks, consolas de videojuegos y otros aparatos que cuentan con modo stand by, baterías recargables o relojes digitales.
También se incluyen en esta lista impresoras, módems y routers, dispositivos habituales en los hogares que, al permanecer conectados las 24 horas, se convierten en verdaderos “vampiros eléctricos”.
Los números ayudan a dimensionar el problema. Una computadora de escritorio puede consumir entre 200 y 600 kilowatts por hora mientras está en uso, pero si queda en modo suspendido continúa gastando hasta 75 kilowatts cada 60 minutos, y en hibernación alrededor de 21. En el caso de una notebook, dejarla cerrada sin apagar implica un consumo cercano a los 16 kilowatts por hora. Una consola de videojuegos en stand by puede llegar a demandar hasta 23 kilowatts, mientras que un equipo de audio inactivo suma 14. Un microondas enchufado consume alrededor de 4 kilowatts, aunque si la puerta queda abierta ese valor puede elevarse considerablemente. A esto se agregan televisores, hornos eléctricos y cargadores de celulares, que aunque individualmente parecen insignificantes, en conjunto generan un gasto constante.
Un gasto evitable
“A simple vista puede parecer un consumo menor, pero cuando se suman todos estos dispositivos y se proyecta su uso a lo largo del tiempo, el impacto económico se vuelve evidente”, señalaron desde la Cooperativa, que además destacaron que reducir este consumo no solo beneficia al bolsillo, sino que también contribuye a disminuir las emisiones de dióxido de carbono y el impacto ambiental.
En cuanto a los hábitos que pueden modificarse de inmediato, los especialistas recomiendan apagar y desenchufar los artefactos una vez finalizado su uso. No se trata de desconectar permanentemente aquellos equipos que se utilizan durante gran parte del día, como una computadora de trabajo, sino de prestar especial atención a los dispositivos que permanecen inactivos durante períodos prolongados o que se usan de manera esporádica. También aconsejan desconectar los equipos cuando la vivienda queda vacía por varios días, como ocurre durante un viaje.
Una alternativa práctica para simplificar esta tarea es el uso de bases múltiples o “zapatillas” con interruptor, que permiten cortar la corriente de varios aparatos al mismo tiempo con un solo gesto. Pequeñas acciones cotidianas, remarcan desde la Cooperativa Eléctrica de Pergamino, pueden marcar una diferencia significativa en el consumo mensual y ayudar a atravesar los meses de mayor demanda con un uso más eficiente y responsable de la energía.