La propuesta fue impulsada por Enzo Gennero y Agustín Bellina, dos apasionados por la pesca que decidieron transformar esa afición en una herramienta educativa para niños y niñas de la ciudad. El objetivo es claro: ofrecer un espacio donde los chicos puedan aprender, compartir y crecer en contacto con la naturaleza, lejos de los riesgos que muchas veces presenta la calle.
“La pesca es mucho más que un deporte. Es una actividad que enseña paciencia, respeto y responsabilidad. Queremos que los chicos aprendan valores mientras disfrutan de algo tan lindo como estar al aire libre”, explicaron durante una entrevista en la que presentaron oficialmente la iniciativa.
“Somos apasionados de la pesca y empezamos a pensar cómo podíamos transmitir lo que sabemos a los chicos. Entonces armamos el proyecto y lo presentamos al municipio, que nos apoyó enseguida”, contó Agustín Bellina.
El respaldo institucional fue clave para poder avanzar. Desde el Municipio se brindó el espacio físico en la Villa Deportiva, un lugar que además cuenta con un pequeño lago ideal para realizar las prácticas.
“La verdad que viene muy lindo todo. Nos llamaron del municipio para avisarnos que ya superamos los 50 inscriptos, así que estamos muy contentos”, señaló Bellina.
Aprender a pescar… y a cuidar la naturaleza
Uno de los ejes centrales de la escuelita será la educación ambiental y la práctica de la pesca con devolución, una modalidad que promueve el respeto por las especies y el ecosistema.
“Queremos enseñar a los más chicos lo que nosotros sabemos, pero también aprender con ellos. En la pesca siempre aprendés algo nuevo. Y lo importante es que entiendan que hay que cuidar el medio ambiente y respetar las especies”, explicó Enzo Génnero.
En Pergamino, el arroyo y otros espacios naturales forman parte de la vida cotidiana de muchos vecinos. En sus aguas es posible encontrar especies como tarariras, carpas, sábalos, mojarras o anguilas, entre otras.
Sin embargo, para los impulsores del proyecto el verdadero valor de la pesca no está en la captura, sino en el aprendizaje que genera.
“La pesca te da tranquilidad, te enseña a concentrarte y a disfrutar del momento. Es una actividad que te permite escuchar, hablar y salir un poco de la rutina diaria”, señaló Gennero.
Una escuela al aire libre
La dinámica de la escuelita combinará teoría y práctica. Las clases se dictarán los jueves y viernes de 18:30 a 20:00 en la Villa Deportiva y estarán divididas por edades.
Los niños de 6 a 10 años participarán los jueves, mientras que los de 11 a 14 años asistirán los viernes, una organización pensada para adaptar los contenidos a cada etapa.
Durante los encuentros, los chicos aprenderán desde lo más básico: cómo armar una caña, preparar los equipos y reconocer especies, hasta prácticas responsables de pesca.
“Vamos a tener una parte teórica y otra práctica. Lo lindo es que tenemos el laguito ahí mismo, así que todo lo que aprendan lo van a poder probar enseguida”, explicaron.
Cada jornada finalizará con una merienda compartida, un momento pensado para fortalecer los vínculos y el sentido de comunidad.
Una red solidaria que acompaña el proyecto
La iniciativa no estaría completa sin el acompañamiento de distintas instituciones y vecinos que decidieron sumarse a la propuesta.
La Asociación Civil Por una Sonrisa Pergamino, reconocida por su trabajo solidario en la ciudad, tendrá un rol clave en el proyecto.
“Ellas nos van a dar una mano y a guiarnos un poco, porque nosotros somos nuevos en esto. Queremos que el proyecto sea transparente y que llegue a los chicos que realmente lo necesitan”, señalaron los impulsores.
También se sumarán otras organizaciones como Boy Scouts y distintos actores de la comunidad que ofrecerán charlas y actividades complementarias.
Además, comerciantes y casas de pesca colaborarán con materiales para que ningún niño quede afuera por falta de recursos.
“Es totalmente gratuito. Tenemos gente que nos da una mano con materiales y con la merienda. La idea es que todos los chicos puedan participar”, remarcaron.
Un espacio para crecer lejos de la tecnología
En tiempos donde las pantallas ocupan gran parte de la vida cotidiana de los chicos, la propuesta también busca recuperar el valor del contacto con la naturaleza y las actividades al aire libre.
“Es bueno bajar un poco el tema de la tecnología y volver a cosas simples. La pesca te enseña paciencia, concentración y te conecta con la naturaleza”, reflexionaron.
La idea es que cada encuentro sea mucho más que una clase de pesca: un espacio de contención, aprendizaje y crecimiento personal.
“Queremos que cada caña sea una oportunidad, que cada clase sea una posibilidad de elegir un camino distinto”, señalaron los impulsores del proyecto.
Un sueño que recién comienza
La Escuela de Pesca Kids dará sus primeros pasos esta semana con una jornada inaugural que incluirá actividades para los chicos y sus familias.
Sin embargo, sus impulsores ya imaginan un futuro con salidas de pesca, encuentros con otras escuelitas y nuevas propuestas educativas.
“Esto recién empieza. Lo vamos armando paso a paso, pero la idea es sumar cosas, hacer fogones, organizar salidas y seguir creciendo con los chicos”, concluyeron.
Con esta iniciativa, Pergamino suma una propuesta distinta, donde el deporte, la naturaleza y la solidaridad se combinan para ofrecer a las nuevas generaciones un espacio de aprendizaje, valores y comunidad.