domingo 22 de febrero de 2026

Una patota atemoriza a los vecinos irrumpiendo en viviendas familiares

Bajo el pretexto de recuperar una motocicleta sustraída, una patota protagonizó violentos episodios en distintos barrios de Pergamino.

22 de febrero de 2026 - 07:00

En los últimos días, vecinos de la zona oeste de Pergamino denunciaron una serie de graves hechos de intimidación protagonizados por una patota, autoproclamándose “vengadora”, recorre distintos sectores barriales en busca de una motocicleta que aseguran les fue sustraída. Con esa excusa, irrumpen en viviendas particulares, revisan ambientes sin autorización y profieren amenazas, sembrando temor en familias ajenas al delito.

Episodios en los barrios Güemes, Tupac Amaru y 12 de Octubre

Los episodios fueron reportados en los barrios Güemes, Tupac Amaru y 12 de Octubre, donde al menos una joven de 29 años decidió formalizar la denuncia ante las autoridades policiales. Según su testimonio, alrededor de las 23:45 del jueves último, una veintena de sujetos —algunos movilizados en motocicletas y otros en un automóvil Volkswagen Gol gris— se presentaron en su domicilio de la zona de Andresito y Larrea.

La mujer relató que se encontraba en la vivienda junto a su hijo y una hermana cuando los individuos ingresaron por la fuerza. “Entraron empujándonos, diciendo que buscaban una moto. Tenían palos, cuchillos y uno llevaba un arma de fuego”, expresó en diálogo con este medio. De acuerdo a su declaración, los agresores revisaron distintos sectores de la casa y también irrumpieron en la propiedad lindera, donde reside un familiar, provocando daños en una puerta.

El relato es estremecedor. Dos niños pequeños, de 5 y 6 años, presenciaron la escena de violencia y las amenazas. “Me dijeron que más tarde iban a volver y que iban a tirotear la casa”, sostuvo la joven, quien agregó que uno de los integrantes del grupo envió posteriormente un mensaje intimidatorio a su hermano.

La causa fue caratulada como “Amenazas” e interviene la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 6 del Departamento Judicial Pergamino. En la comisaría se dispusieron las actuaciones de rigor y la toma de testimonios, mientras que la denunciante solicitó medidas de protección para su núcleo familiar.

Según explicó, la única motocicleta que posee está debidamente documentada y a su nombre, por lo que considera arbitraria la sospecha que motivó la irrupción. Además, sostuvo que otras familias de la zona atravesaron situaciones similares, aunque por temor a represalias no se animaron a radicar denuncia.

Persecución a una remisera

En paralelo, otro hecho ocurrido durante la madrugada de esta semana refuerza la preocupación vecinal. Una conductora de 48 años, integrante de la flota de la agencia de remises Yrigoyen, denunció que fue seguida por varias motocicletas desde el barrio Tupac Amaru hasta la base operativa ubicada en avenida Yrigoyen y Joaquín Menéndez.

La mujer relató que cerca de la 1:30 levantó a dos jóvenes y una mujer en la intersección de Timoteo Apuyán y Larrea. A los pocos metros advirtió que cinco motos, con dos ocupantes cada una, comenzaron a perseguir el vehículo. “Empezaron a seguirme de manera insistente. Les pregunté a los pasajeros si los conocían, porque me estaban comprometiendo con el trabajo”, describió.

Ante la situación, decidió no detener la marcha y dirigirse directamente a la base de la empresa, evaluando incluso acercarse a una dependencia policial. Al arribar al lugar, uno de los motociclistas pasó junto al automóvil ya detenido y de una patada rompió el espejo retrovisor del lado del conductor. Luego, todos se dieron a la fuga.

La causa fue iniciada como “Averiguación de ilícito” e interviene la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 5. Se dispuso la constatación de los daños y el relevamiento de cámaras de seguridad para intentar identificar a los responsables.

De acuerdo al testimonio de la trabajadora, en la dependencia policial le mencionaron que los pasajeros transportados podrían estar vinculados a la sustracción del rodado que el grupo intenta recuperar por mano propia. No obstante, esa hipótesis forma parte de la investigación y no existe confirmación oficial sobre tal extremo.

Clima de temor

Los hechos generaron un fuerte malestar en la zona oeste. Vecinos describen a los agresores como jóvenes que se desplazan en grupo, muchos con el rostro cubierto, que actúan con violencia para evitar cualquier resistencia. “No les importa si hay criaturas o mujeres solas”, señalaron.

La joven denunciante aseguró contar con registros fílmicos tomados con su teléfono celular en los que se observa a varios de los intrusos dentro de su vivienda. Esas imágenes serán incorporadas a la causa judicial como prueba.

Mientras tanto, los integrantes de la banda habrían restringido la visibilidad de sus perfiles en redes sociales, limitando el acceso público a fotografías y publicaciones, lo que dificultaría su identificación.

En el barrio crece la preocupación por la reiteración de estos episodios y por la sensación de indefensión frente a un grupo que, bajo el argumento de hacer justicia por mano propia, vulnera derechos básicos e irrumpe en la intimidad de familias trabajadoras.

Las fiscalías intervinientes avanzan en la recolección de pruebas para determinar responsabilidades y establecer si se trata de los mismos individuos en todos los casos denunciados. Entretanto, los vecinos reclaman mayor presencia preventiva y medidas que garanticen tranquilidad en un sector que hoy vive bajo un clima de tensión.

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