La Escuela Primaria 16 “General José de San Martín” fue blanco de un robo en la madrugada del sábado en la esquina de Florida y Rivadavia, en Pergamino. Delincuentes provocaron daños, sustrajeron alimentos destinados a los estudiantes y dejaron preparados elementos para llevarse, lo que reavivó el reclamo por mayor seguridad.
Un nuevo hecho delictivo golpeó a la comunidad educativa de Pergamino. La institución ubicada en Florida y Rivadavia fue vulnerada durante la madrugada de este sábado, en un episodio que dejó importantes daños materiales y el faltante de insumos destinados al servicio alimentario escolar.
La directora del establecimiento, María Elisa Duna, recibió a las 00:22 una alerta en su teléfono celular proveniente del sistema de monitoreo. La notificación indicaba actividad en el sector del zoom. Al revisar las cámaras, advirtió que las correspondientes a ese espacio y al patio externo habían dejado de funcionar, permaneciendo operativa únicamente la de la dirección.
Ante la sospecha de que algo irregular estaba ocurriendo, dio aviso al programa municipal de prevención “Ojos en Alerta”. Cuando el personal llegó por calle Rivadavia, detectó movimiento en el interior del edificio y convocó a efectivos de la Comisaría Primera.
Al ingresar junto a la Policía, la directora constató el alcance de los daños. La cámara del patio había sido cubierta con una media y la del zoom directamente había desaparecido. Las ventanas del salón de usos múltiples estaban abiertas; una reja del sector que conecta el patio con el comedor había sido arrancada y el vidrio destruido. También estaba violentada la puerta que comunica el comedor con el resto del edificio.
El recorrido por las aulas reveló que los armarios habían sido abiertos y revisados. En el comedor y el zoom, donde funcionan actividades compartidas con otras instituciones, también se hallaron muebles forzados. Sobre una mesa quedaron dispuestos distintos elementos que aparentemente estaban preparados para ser sustraídos: una placa de bronce ubicada en un pasillo y un juego de 39 cuchillas, además de utensilios de cocina y herramientas.
Uno de los puntos más sensibles fue el faltante de mercadería. Tras romper candados de dos freezers y una heladera, los autores se llevaron alimentos destinados a los estudiantes. Se trata de productos que forman parte del servicio alimentario, en un contexto económico donde cada recurso resulta indispensable para garantizar el funcionamiento cotidiano.
La titular del establecimiento educativo de nivel Primario y de gestión estatal permaneció en la escuela hasta pasadas las cuatro de la madrugada. Ante la demora en la llegada de peritos de Policía Científica, decidió desistir de esa diligencia para priorizar la reparación urgente de las aberturas dañadas. De manera particular, gestionó la presencia de un herrero para asegurar nuevamente las rejas y evitar que el edificio quedara expuesto.
“Volví a mi casa a más de las cuatro de la mañana. La verdad, estamos bastante cansados, y creo que todas las escuelas están pasando por la misma situación”, expresó con visible agotamiento. Señaló que, además de los daños estructurales y la reposición de cámaras, deberán afrontar nuevamente gastos para restablecer las condiciones mínimas de seguridad.
La directiva remarcó que cuentan con imágenes almacenadas en la memoria del sistema interno y que presentó la correspondiente denuncia en la Comisaría Primera. En ese marco, solicitó formalmente la instalación de un domo de vigilancia en la intersección de Florida y Rivadavia, con el objetivo de reforzar el monitoreo en horarios nocturnos.
El episodio se suma a una seguidilla de hechos que afectan a establecimientos educativos de gestión estatal en Pergamino. En los últimos días también fueron blanco de delitos el Jardín de Infantes 913 del barrio Centenario y la Escuela Secundaria 2 del barrio San Martín, esta última con cuatro episodios en un corto lapso.
La reiteración de ingresos ilegales en espacios donde los recursos están destinados exclusivamente a la educación de niños y adolescentes genera preocupación y hartazgo en equipos directivos y docentes. “Esto se tiene que viralizar, porque en algún momento tenemos que hacer algo todas juntas para poder poner algo de seguridad que sea más efectivo”, manifestó la directora, aludiendo a la necesidad de una respuesta colectiva e institucional.
Mientras tanto, la comunidad educativa de la Escuela Primaria 16 trabaja para recomponer los daños y garantizar la continuidad de las clases. El desafío inmediato será restablecer el sistema de vigilancia, reponer la mercadería sustraída y fortalecer las medidas preventivas para evitar nuevos ataques contra un edificio que cumple una función social esencial en Pergamino.