La crisis que atraviesan los servicios de Pediatría del Hospital San José de Pergamino continúa sin encontrar respuestas. Pese a que el conflicto fue visibilizado públicamente durante los primeros días de mayo por el plantel de profesionales que se desempeña en las distintas áreas pediátricas del nosocomio —entre ellas Terapia Intensiva Pediátrica, Neonatología, Guardia e Internación—, hasta el momento no se han anunciado medidas que permitan revertir una situación que los propios médicos califican como crítica.
En este contexto, el médico pediatra Marcos Buzetti decidió dar un paso más en la difusión del reclamo y hacer pública una carta abierta dirigida a toda la comunidad de Pergamino. Firmada con su nombre y número de matrícula profesional, el texto busca poner en conocimiento de la sociedad una problemática que, según sostiene, excede el ámbito hospitalario y compromete el presente y el futuro de la atención de la infancia.
Más que un documento de denuncia, la carta constituye un llamado de atención y una invitación a reflexionar sobre el lugar que ocupa hoy la salud infantil dentro de las políticas públicas.
Un reclamo que sigue sin respuestas
Desde hace varias semanas, los pediatras del Hospital San José vienen advirtiendo sobre las dificultades que enfrenta el servicio para sostener la atención en todas sus áreas. El reclamo apunta a condiciones laborales, falta de recursos humanos y una creciente dificultad para cubrir guardias y garantizar el funcionamiento de sectores considerados estratégicos para la atención de niños y recién nacidos.
Sin embargo, el escenario permanece prácticamente inalterable desde que decidieron hacer pública la situación.
Frente a ese panorama, Buzetti optó por expresar en primera persona el sentimiento que lo atraviesa y compartirlo con la comunidad bajo un interrogante que resume la preocupación de todos: "¿Quién cuidará de nuestros niños?"
Marcos Buzetti
Marcos Buzetti es medico pediatra del Hospital San José de Pergamino.
MARCOS BUZETTI
Una carta que interpela
A continuación, se reproduce en forma textual la carta abierta difundida por el profesional: "Soy médico pediatra en la provincia de Buenos Aires. Hace años elegí esta profesión convencido de que no existía tarea más importante que cuidar la salud de un niño. Elegí acompañar nacimientos, aliviar dolores, contener familias y estar presente en los momentos más difíciles y también en los más felices de la infancia.
Hoy escribo con una profunda preocupación. La pediatría atraviesa una crisis que ya no puede ocultarse. Cada vez somos menos los pediatras que sostenemos consultorios, guardias e internaciones. Cada vez menos médicos jóvenes eligen esta especialidad. Muchos colegas abandonan el sistema, reducen su actividad o emigran hacia otras áreas porque ejercer la pediatría se ha vuelto cada vez más difícil. Y esta crisis no apareció de un día para otro. Es el resultado de años de desinterés, de falta de planificación y de decisiones que fueron postergando un problema que hoy está frente a todos. Mientras los pediatras advertíamos lo que estaba ocurriendo, la respuesta de gran parte de la dirigencia política fue el silencio, la indiferencia o medidas aisladas que nunca abordaron el problema de fondo. No importa el color político de los gobiernos que pasaron. Durante años, la salud infantil dejó de ocupar el lugar prioritario que merece y la pediatría fue perdiendo reconocimiento, recursos y profesionales.
“Hoy las consecuencias son evidentes. Conseguir un turno resulta cada vez más difícil. Las guardias trabajan al límite de sus posibilidades. Los equipos de salud están agotados. Los niños esperan más tiempo para ser atendidos y las familias viven con creciente incertidumbre. La salud de nuestros hijos no puede depender únicamente del esfuerzo, la vocación y el sacrificio de quienes los atendemos.
La vocación sigue intacta. Pero la vocación no reemplaza políticas públicas, ni salarios dignos, ni condiciones laborales adecuadas, ni planificación sanitaria. Ningún sistema puede sostenerse únicamente sobre el compromiso personal de sus profesionales. Necesitamos que quienes tienen la responsabilidad de gobernar dejen de mirar hacia otro lado. La crisis de la pediatría no admite más diagnósticos; necesita decisiones concretas. Necesitamos que se jerarquice la especialidad, que se incentive la formación de nuevos pediatras, que se fortalezcan los hospitales públicos y que cuidar a los niños vuelva a ser una prioridad real y no solamente un discurso. Pero también necesitamos que la comunidad conozca esta realidad. Porque cuando un pediatra deja de ejercer, no pierde solamente un profesional. Pierde una familia que ya no encontrará un turno. Pierde un niño que deberá esperar una consulta. Pierde toda la sociedad. Todavía estamos a tiempo de revertir esta situación. Pero el tiempo se agota. Defender la pediatría no es defender una profesión. Es defender el derecho de cada niño argentino a crecer con acceso a una atención médica oportuna, humana y de calidad. Porque una sociedad que no cuida a quienes cuidan de sus niños está hipotecando su propio futuro." Buzzetti, Marcos. Médico Pediatra. M.P. 64538
Una preocupación que no cesa en Pergamino
La publicación de esta carta vuelve a poner sobre la mesa un conflicto que los pediatras del Hospital San José vienen señalando desde hace semanas y que, lejos de encontrar una solución, continúa profundizando la incertidumbre.
El mensaje de Marcos Buzzetti no se limita a describir las dificultades que atraviesa la especialidad. También busca que la comunidad comprenda que detrás de la escasez de profesionales, de las demoras para conseguir un turno o de las guardias exigidas al máximo, existe un problema estructural que, de no abordarse con urgencia, puede comprometer el acceso a la atención pediátrica de las futuras generaciones. Mientras tanto, el reclamo continúa abierto y los profesionales insisten en que la crisis dejó de ser un problema exclusivo del personal de salud para convertirse en una preocupación de toda la sociedad. Porque, como concluye la carta, defender la pediatría es, en definitiva, defender el derecho de cada niño a recibir una atención médica digna, oportuna y de calidad.