Un robo cometido durante la madrugada de este miércoles en la fiambrería Doña Elsa, ubicada en avenida Rocha y Lagos de Pergamino, dejó importantes pérdidas económicas luego de que delincuentes rompieran la vidriera del local, ingresaran al comercio y sustrajeran dinero en efectivo, mercadería y herramientas de trabajo antes de escapar.
El hecho fue descubierto alrededor de las 6:00, cuando personal policial acudió al comercio tras un llamado al sistema de emergencias 911 y constató daños en el cristal frontal del negocio. Al arribar al lugar, los efectivos encontraron al propietario, un comerciante de 29 años, quien advirtió el faltante de dinero de la caja registradora, otra suma guardada en el interior del local y diversos productos almacenados para la venta.
Según surge de las actuaciones iniciadas en sede policial, el comercio atacado es la fiambrería Doña Elsa, un local ubicado en una zona de intenso movimiento barrial y comercial de la ciudad. La causa quedó bajo intervención de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 2, mientras personal policial, peritos de Policía Científica y el Grupo Táctico Operativo avanzan con las diligencias para identificar a los responsables.
De acuerdo con el relato del damnificado, el robo ocurrió alrededor de las 5:00 de la madrugada. Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir parte de la maniobra: uno de los autores rompió primero una punta del vidrio sobre calle Lagos y luego esperó varios minutos antes de ingresar. Según explicó el comerciante, el sospechoso se habría retirado momentáneamente para colocarse más abrigo y protegerse de posibles cortes antes de atravesar el orificio generado en la vidriera.
El delincuente ingresó completamente encapuchado, con el rostro cubierto y ropa oscura, lo que dificulta su identificación en las imágenes registradas. Mientras permanecía dentro del local revisando distintos sectores, una mujer permanecía en el exterior cumpliendo presuntamente funciones de vigilancia, desplazándose en la esquina y alertando cualquier movimiento extraño.
Tiempo para robar
Dentro del comercio, el ladrón permaneció entre quince y veinticinco minutos. Durante ese tiempo vació la caja registradora, encontró dinero guardado en otros sectores, tomó otra caja con efectivo y comenzó a cargar mercadería en bolsas. Entre los productos sustraídos figuran tiras completas de salame, chorizos secos y posiblemente otros fiambres, aunque el comerciante todavía seguía revisando heladeras y depósitos para determinar el faltante total.
Además del efectivo y los alimentos, el delincuente se dirigió a una zona de cocina separada del salón principal y sustrajo un bolso con ropa, además de una caja completa de herramientas marca Stanley nueva, que según el propietario representa uno de los elementos de mayor valor económico robados.
El damnificado estimó que entre el dinero en efectivo, la mercadería y los objetos faltantes, el perjuicio económico oscila entre un millón y un millón y medio de pesos. Solo en efectivo, calculó que se llevaron cerca de 400 mil pesos.
El local quedó visiblemente revuelto. La computadora del comercio fue encontrada tirada en el interior, mientras cajones, estantes y sectores de trabajo aparecían desordenados por la búsqueda de dinero y elementos de valor.
La secuencia del robo se interrumpió cuando un vecino, amigo del padre del comerciante, que circulaba rumbo a su trabajo en camioneta, advirtió movimientos sospechosos frente al local. El hombre decidió regresar, gritó al advertir la situación y provocó la huida de los delincuentes: la mujer escapó en una dirección y el autor material salió corriendo hacia otro sector.
Según relató el comerciante, el vecino incluso intentó perseguir al sospechoso con el vehículo, aunque no logró alcanzarlo y ambos lograron escapar con parte del botín.
Un testigo incorporado a la causa declaró haber observado a un hombre y una mujer retirándose del local con bolsas en sus manos, dato que refuerza la hipótesis investigativa sobre la participación de al menos dos personas.
En paralelo, vecinos del sector señalaron que durante la noche previa se había advertido a un individuo merodeando viviendas cercanas e incluso intentando ingresar a una casa hasta que fue ahuyentado por una residente, situación que ahora se analiza para determinar si podría tratarse del mismo sospechoso.
Las cámaras de seguridad del comercio y registros aportados por vecinos ya fueron entregados a los investigadores. Las imágenes serán claves para intentar reconstruir el recorrido de los autores antes y después del robo.
Mientras tanto, el propietario enfrenta ahora el costo adicional de reponer el vidrio dañado, ordenar el local y recomponer la actividad comercial luego del fuerte impacto económico sufrido.