En un contexto de fuerte expectativa del sector agropecuario y con la campaña fina a punto de comenzar en buena parte de la región núcleo, el presidente Javier Milei anunció este jueves una reducción en las retenciones para el trigo y la cebada, además de anticipar un esquema gradual de baja para la soja a partir de enero de 2027.
El anuncio fue realizado durante el acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, donde el mandatario brindó un discurso de fuerte tono político y económico ante empresarios, dirigentes rurales y referentes de la cadena agroindustrial.
Según detalló Milei, las retenciones al trigo y a la cebada pasarán del 7,5% al 5,5% desde junio próximo. En paralelo, prometió que la soja comenzará a recorrer un sendero de reducción gradual de derechos de exportación a partir de enero de 2027, con rebajas mensuales de entre 0,25% y 0,5%, “dependiendo de cómo venga la recaudación” y condicionado además a una eventual continuidad de su gestión.
La noticia fue recibida positivamente por gran parte del sector agropecuario, que desde hace años reclama una disminución de la carga tributaria sobre las exportaciones. En especial en las zonas agrícolas de alta producción, como Pergamino y el norte bonaerense, la discusión sobre las retenciones continúa siendo uno de los ejes centrales a la hora de definir inversiones, tecnología y estrategias productivas.
El mensaje presidencial llegó además en un momento clave para el trigo. Con perfiles de humedad considerados óptimos en gran parte de la región pampeana y perspectivas internacionales que muestran tensiones productivas en otros países exportadores, muchos analistas sostienen que la próxima campaña fina podría ofrecer una oportunidad favorable para el productor argentino. En ese escenario, una reducción de retenciones aparece como un incentivo adicional para la siembra.
En los últimos días, distintos especialistas y referentes del sector venían remarcando que el trigo mostraba condiciones alentadoras, tanto por cuestiones climáticas como por expectativas de precios internacionales. Incluso desde ámbitos técnicos vinculados al agro señalaron que el actual podría ser “un año para tirarse de cabeza al trigo”, debido a la combinación entre disponibilidad hídrica y perspectivas de mercado.
Durante su discurso, Milei insistió en que el campo fue históricamente castigado por la política argentina y calificó como “imperdonable” el tratamiento que recibió el sector durante décadas. En esa línea, defendió el equilibrio fiscal como condición indispensable para avanzar en una reducción sostenida de impuestos y aseguró que el objetivo de su administración es continuar bajando la presión tributaria sobre la producción.
El Presidente vinculó además las futuras rebajas a la consolidación del superávit fiscal y al crecimiento de la economía. Según planteó, cualquier alivio impositivo deberá sostenerse sobre una estructura macroeconómica equilibrada y no sobre endeudamiento.
Más allá de los anuncios concretos, el mensaje volvió a reavivar un debate histórico en la Argentina: el de las retenciones como herramienta de recaudación y regulación económica. Los derechos de exportación han marcado durante décadas la relación entre los gobiernos nacionales y el sector agropecuario, atravesando momentos de fuerte tensión política, como ocurrió durante el conflicto por la Resolución 125 en 2008.
En la actualidad, la soja continúa siendo el cultivo con mayor carga tributaria dentro del esquema exportador argentino, por lo que cualquier modificación en su alícuota genera alto impacto económico y político. Para las entidades rurales, una reducción gradual representa una señal positiva, aunque muchos productores siguen reclamando un cronograma más acelerado y previsible.
En paralelo, el Gobierno busca sostener un vínculo más cercano con el agro, un sector al que considera estratégico para el ingreso de divisas y la recuperación económica. El propio Milei remarcó que las exportaciones vienen mostrando una mejora significativa y destacó el papel del campo como motor de generación de dólares genuinos para el país.
En la zona núcleo, donde el entramado productivo vinculado a la soja y al trigo tiene enorme peso económico, los anuncios comenzaron a ser analizados con atención. Si bien todavía resta conocer cómo se instrumentarán formalmente las medidas y cuáles serán sus alcances definitivos, el mensaje presidencial dejó una señal clara hacia uno de los sectores más dinámicos de la economía argentina.