El revés judicial fue para el ex marido de Anabel Estribou, la joven asesinada el 8 de junio de 1995.
LA OPINION
Un revés judicial complica que ha sido conocido en la década del noventa por llevarse a los hijos de Anabel Estribou, tras aparecer esta joven asesinada. La historia, en su momento, se conoció en todos los medios nacionales porque lo encontraron gracias al ciclo televisivo de la década del ´90 “Gente que busca gente”.
A la joven de 23 años la asesinaron el 8 de junio de 1995 y este sujeto se mantuvo prófugo de la justicia hasta que el padre de la víctima logró llegar al lugar donde se mantenía escondido de las autoridades junto a los hijos muy chiquitos en la ciudad de Villa María, de la provincia de Córdoba.
El ciclo televisivo era uno de los de mayores audiencias en la franja de la tarde y con la conducción de Franco Bagnato unían historias familiares de todo tipo que por algún motivo especial se habían separado y había necesidades de los protagonistas de reencontrarse.
Las personas de todo el país participan activamente contando sus historias al aire y cada una tenía una particularidad y la mayoría de los casos terminaron con finales felices.
El hallazgo del sujeto y los hijos de Anabel Estribou, de 2 y 4 años de edad, fue el primer caso en que el programa de televisión hizo el trabajo policial y judicial hallando al criminal y a los niños que estaban en cautiverio.
El padre de Anabel se contactó con el ciclo televisivo para contar su desgarrador padecimiento ya que hacía tres años que no veía a sus dos nietos porque se los había llevado la ex pareja de su hija, quien en la madrugada del 8 de junio de 1995 apareció asesinada de puñaladas en el pecho en su casa del barrio José Hernández.
Los familiares de la víctima recuerdan que la joven decidió separarse de su pareja e irse a vivir a la casa de los padres junto a sus hijos pequeños porque se sentía más segura.
En los días previos este sujeto perpetró un ataque que luego logró convencer a la víctima que levantara la denuncia en su contra y la Policía y la Justicia machista cerraron el caso.
La planificación criminal previa del sujeto también incluyó otras estrategias como llevarse de a uno los niños para residir bajo su cuidado con diferentes excusas.
La joven no encontró respuesta en el sistema judicial y policial y se refugió en la vivienda de los padres de J. J. Valle a media cuadra de la ruta nacional 8, en el barrio José Hernández.
El papá de la joven Anabel Estribou estaba internado y su esposa se quedó a cuidarlo en el centro de salud y esa noche la muchacha quedó sola en la morada familiar.
El autor del homicidio irrumpió rompiendo la ventana de la habitación donde dormía la joven y la apuñaló en el cuello.
En el mismo momento en que se produjo el homicidio coincidió con la desaparición de la ex pareja de Anabel Estribou y los hijos de ambos. Para la Justicia estuvo prófugo durante tres años.
La Policía encontró una escena sangrienta en la casa y en los días y meses siguientes no avanzaron en el caso hasta que la intervención del abuelo de los dos pequeños logró ubicarlos por la ayuda de televidentes a partir que el caso se conoció por el ciclo televisivo de Franco Bagnato.
Las cámaras de televisión transmitieron en vivo el procedimiento policial que se activó a partir de la colaboración de la gente que los individualizó residiendo en la ciudad cordobesa de Villa María.
El convicto fue procesado, juzgado y sentenciado por el juez Roberto Delfín Fernández.
En esa época el sistema judicial no valoraba los casos bajo la perspectiva de género y la condena terminó reducida y el criminal recuperó la libertad antes de tiempo.
Para la Suprema Corte de Justicia no estaba acreditada la participación del sujeto en el crimen y lo absolvieron.
Revés judicial
Actualmente, un revés judicial por una causa de Familia lo puso nuevamente en la escena de la opinión pública.
La resolución del juez Walter Giuliani, del Juzgado de Familia (que está en proceso de notificación a las partes involucradas), rechazó un requerimiento de comunicación con su hija, quien es menor de 10 años.
En líneas generales la resolución del magistrado determina rechazar el régimen de comunicación con la menor hasta tanto estén dados los elementos que permitan que los lazos de confianza se hayan restablecido y puedan iniciar una sana vinculación paterno filial.
Para que se cumpla este inicio de la comunicación tanto la niña como el progenitor deben participar de un tratamiento psicológico que al profesional de salud mental le permita llegar a una conclusión de ambos que le permita al Juzgado de Familia llegar a una valoración si se dan las condiciones o no.
Aparentemente, la pequeña se encuentra con la custodia de una tía (sobrina del progenitor) y con residencia en viviendas aledañas en un barrio de nuestra ciudad.
Los padres de la criatura habrían perdido la tenencia y en forma provisoria le asignaron el cuidado a un familiar cercano.
La actualidad de los hijos
Los hijos de la mujer asesinada hoy son personas adultas dedicadas a actividades laborales y con vidas familiares.
Los recuerdos de la infancia y adolescencia están atravesados por situaciones traumáticas en la relación con el padre.
Mientras el sujeto estuvo preso y cuando salió en libertad mantuvo contacto con los menores. Tal como recuerdan esos encuentros no serían tan felices como hubieran querido.
Son chicos que crecieron sin la mamá y por la corta edad que tenían al momento de ser asesinada la mujer; no tienen recuerdos de la joven.
A pesar de no tener tantos recuerdos juntos porque le arrebataron la madre: si mantienen viva su memoria.
Antecedentes
El entorno familiar al que tuvo acceso Diario LA OPINION coincidirían en un perfil que lo señalarían como una persona violenta y capaz de agredir físicamente a seres vulnerables de su vínculo cercano.
En este sentido, se manifestaron en contra de la posibilidad que la Justicia de Familia le brinde las condiciones para que recupere la tenencia de la menor por temor a que repita la espiral de violencia perpetrada contra los hijos de su anterior matrimonio.
La falta de perspectiva de género
Actualmente los casos como el asesinato de Anabel Estribou se abordan con una perspectiva de género absoluta donde se tienen en cuenta indicios y evidencias que terminan valoradas como pruebas aunque por si solas con acrediten elementos de cargos contundentes.
Por ejemplo, tal como coinciden los familiares que treinta años después recuerdan los padecimientos previos de la joven de 23 años con respecto a los ataques perpetrados con anterioridad a ser hallada muerta de varias puñaladas en el pecho.
Tal como aseguran sus hermanas: a Anabel ya la había apuñalado en el cuello y le fracturó el brazo al irrumpir en la vivienda donde residía y le quitó al nene de cuatro años de edad.
Este sujeto, luego de varias semanas la volvió a abordar en el domicilio y la despojó de la nena de dos años de edad para dejarla sola sin los hijos.
Una vez que la mujer quedó sola en la morada y sin los padres, que por una cuestión de salud se encontraban en el Hospital, fue cuando sufrió el ataque letal la joven.
Actualmente, las valoraciones de estas evidencias con perspectiva de género permiten acreditar un patrón de violencia del hombre a la mujer que se reitera en forma escalonada hasta el extremo.
De todas maneras, en esa época el único sospechoso era la ex pareja de Estribou y a quien se lo consideró prófugo de la Justicia. Así fue condenado en primera instancia por el juez Roberto Delfín Fernández en los Tribunales de Pergamino.
Pero la Suprema Corte de Justicia, en ese contexto histórico, no contaba con los instrumentos legales que brinda la perspectiva de género para tomar como probado los indicios de ataques anteriores como pruebas sin necesidad que estén judicializados a través de denuncias previas y puedan ser tenido en cuenta con las declaraciones de los familiares.
De esta forma los jueces del máximo Tribunal bonaerense absolvieron al convicto por el beneficio de la duda; pero para los allegados a Anabel Estribou es claro acreditar quien la asesinó.
Certificado de defunción
El certificado de defunción de Anabel Estribou determina que la causa de su fallecimiento fue por un paro cardiorrespiratorio traumático provocada por una herida de arma blanca.
Carlos Giacone mató a Anabel Estribou certificado de defunción