El jurado estuvo integrado por el escritor panameño Emérito Rodríguez Ayerza, Claudia Ríos y Marta Muñoz, quien se desempeñó como presidenta del jurado. El poema premiado forma parte de la antología oficial del certamen, presentada el pasado 9 de enero en la Asociación Siciliana de Buenos Aires.
Rafael Restaino integra la antología del certamen
En esta edición participaron 605 trabajos, con la presencia de poetas provenientes de cinco países de Europa, dieciséis países de América y representantes de diecinueve provincias argentinas, lo que da cuenta del alcance internacional y la diversidad cultural del concurso.
Restaino integra la antología tras obtener la Primera Mención de Honor, distinción que compartió con los poetas José Carlos Vara Mata (España), Carlos Caprioli (Estados Unidos) y Catalina Maldonado (Chile). La obra colectiva fue publicada tanto en formato digital como en edición impresa, ampliando su difusión a nivel internacional.
Canto a los hermanos originarios
“No se puede estar vencido cuando se tiene fuerza
para sonar las campanas de júbilo”
Rafael Sedda
A pesar de haberte dejado sin árboles, sin pájaros,
sin ríos.
A pesar de haberse decidido dejarte sin sangre,
sin guerras, sin música, sin ventanas al mundo,
ha quedado en ti el dolor enamorado y conmovido,
ha quedado en tus ojos el haber vivido en luz
el haber inaugurado flores, perfumes, sonidos,
silencios musicales,
los racimos fresco de calma, de paz, de rezos,
de tu tierra querida, de tu pueblo adorado.
A pesar de tu inmenso dolor de condenado a vivir en sed,
de ver la música de tus antiguos en fuga constante,
de crecer en torturas, en llanto, entre almas derrumbadas,
de vivir en noches desmayadas de tristura y soledad,
de caminar inclinado con tus banderas tristes
y los húmedos pañuelos
vuelves, siempre o como siempre, vuelves a tu noble origen
a sabiendas que eres la tierra, el cielo, las claridades.
y que en tu corazón están los vientos
y la música de tu pueblo
A pesar de vagarvencido por países brumosos
sin imágenes, sin palabras, marchando a ciegas,
llenos de escombros, de cal, de muerte detenida,
de vientos helados,
rodeado de un enemigo que tiene el pecho vacío
sigues latiendo por tu latido, por tu latido lejano
donde están el árbol, el nido, el alimento, el fuego,
los signos felices de la justa estrellería
que te permiten inaugurarte en cada verso
rencontrar tu justa cifra, tu alegría serenada,
Es que en tu silencio detenido se encuentran
el cobre, la sal,la piedra,
tus caballos de sol, tus flechas de agua,
tus arcos pulidos en música de estrellas,
los días frondosos del venado, la llama, el maíz,
Pero estás, siempre estás, hermano americano.
No han vencido
tus pájaros, tus luciérnagas, tus mariposas,
tu templo de sol, de luna y el azul opulento
de tus bosques y montañas.