Silvia Aquiles, que ostenta 39 años de docente y casi 30 de artista visual, con exposiciones en Cuba y México, prepara una muestra para el 29 de abril en la sala grande del Museo "Giuníppero-Castellano" que, según aclaró, no será retrospectiva sino antológica. "Son 25 años de trabajo, siempre trabajando con el tema de la infancia hasta las fotos últimas", sostuvo en diálogo con LA OPINION.
La artista adelantó que, con un hilo conductor, expondrá cajas-objeto, libro de artista, dibujos, pinturas grandes y pequeñas, y fotografías. La curaduría estará a cargo de Daniel González, otro destacado artista de nuestro medio.
Antes de esta muestra Aquiles compartió con LA OPINION cuatro fotolibros que ya tiene a la venta a través de sus redes sociales. Se trata de "Coronasepias", "Amigas", "Cuartos de Hotel" y "Libro de los Abrazos"; cada uno de ellos contiene pequeñas obras de arte, imágenes registradas de su vida cotidiana y de sus viajes que, más allá de su belleza, como todo arte contemporáneo, nos hace cuestionarnos y plantearnos una serie de interrogantes.
"Todo este trabajo surgió en el momento más fuerte de introspección por la pandemia comentó-. Los primeros meses empecé a trabajar con todo el material archivado de distintas temáticas".
Una exposición en libro
La idea de fotolibro comenzó a tejerse en 1920, fruto de la innovación y la experimentación de las vanguardias históricas. En la actualidad cada vez son más los artistas que acuden a este formato para realizar sus obras.
Detrás del fotolibro hay una idea, una intención, un mensaje que se transmite a través del juego de las imágenes, dispuestas de tal manera que se potencian unas a otras, se relacionan y generan una obra unitaria abierta a múltiples lecturas.
"Al no poder hacer una muestra, colgar los cuadros, el fotolibro es algo que queda y también es un objeto artístico que permite que tenga un sentido, una ilación. No es un rejunte de fotos sino que tiene un hilo conductor y textos. Hay algún texto de alguna amiga colaboradora, pero la mayoría son míos", refirió.
Las fotos de Aquiles
Aquiles, que construyó imágenes con su teléfono móvil y su cámara, explicó que el primer libro fue el de los abrazos. "Extrañando tanto el contacto con las personas surgió el Libro de los Abrazos. Laura Darder me escribió la introducción. Son fotos que ya tenía sacadas en una oportunidad de encuentros masivos de gente en las plazas en el año 2016.
"'Coronasepia' es un libro más intimo y de pequeño formato, está trabajado en colores sepia. Todo dentro de la intimidad de mi hogar: la tacita de té que acababa de tomar, alguna mascota o un cactus que está brotando en la terraza.
"Después las primeras salidas, es decir la sombra atrapada en imagen. Después de tanto tiempo de no caminar las veredas y las calles, aparece una palmera que sorprende como si fuera la primera vez que la veo".
A la artista se le ocurrió después unir las fotografías que tomaba en cada cuarto de hotel de cada lugar que visitaba. "Viajo mucho y cuando llego a un lugar generalmente hago una foto de la habitación como está, revuelta con un camisón, un libro, algo que me identifique, no la foto impoluta de la habitación cuando uno llega. Para ese libro elegí textos de distintos autores que hablaran de la ciudad que visitaba", indicó.
El último libro, "Amigas", es muy significativo para Aquiles. "Son fotos que tenía atesoradas, retratos de mujeres de edad, entre las ocho y las nueve décadas. Eran reuniones de amigas, tipo peñas, que organizaba mi madre Elsa "Pochola" Cruz de Aquiles-. Ella, después de su festejo de 80 años se dio cuenta que tenía muchas amigas y le gustó el tema de las reuniones. Ella las incentivaba a que estuvieran presentes. Llegaron a hacer pequeños pasos de comedia de teatro, escritos por ella. Nos dejó a todos sorprendidos porque no sabíamos que tenía esas habilidades. En una de esas reuniones tomé retratos de muchas de estas mujeres. Todas estuvieron muy dispuestas a que yo las retratara. Esto daría también para una muestra: retratos de señoras disfrutando todavía de la vida, riéndose y haciendo proyectos, festejando la vida".
Las ediciones fueron realizadas por Luciana Motta. "La encuadernación artesanal es realmente impecable", concluyó Aquiles.