DE LA REDACCION. Cada 6 de junio en nuestro país se celebra el Día de la Ingeniería en honor a Luis Augusto Huergo, el primer ingeniero civil del país que recibiera el título en 1870. Ingeniería es la profesión en la que el conocimiento de las ciencias matemáticas y naturales adquiridas mediante el estudio, la experiencia y la práctica, se emplean con buen juicio a fin de desarrollar modos en que se puedan utilizar de manera óptima los materiales y las fuerzas de la naturaleza en beneficio de la humanidad, en el contexto de restricciones éticas, físicas, económicas, ambientales, humanas, políticas, legales y culturales.
Son los ingenieros, de gran capacidad técnica, los responsables del ascendente y continuado progreso del país, lográndose con la combinación de especialidades que dominan todo el espectro de la ciencia y la técnica. Ejemplos a diario son: la red de caminos, de obras sanitarias, las represas, los puertos, los aeropuertos, centrales nucleares y térmicas, redes de gas, plantas industriales, planta de almacenaje de nuestra riqueza genuina: los granos, y todas las obras que enriquecen y desarrollan una nación.
Distrito IV del Colegio
El Centro de Ingenieros de Pergamino conforma el distrito IV del Colegio de Ingenieros de la provincia de Buenos Aires. Desde sus inicios, el Colegio pugna por la jerarquización de la profesión y por el mejoramiento de las condiciones del ejercicio profesional mediante el control y fiscalización de obras, gestiones ante las reparticiones públicas y de gobierno e integrando federaciones provinciales y nacionales con colegios y consejos de ingenieros de todo el territorio nacional. Desde el Colegio de nuestra ciudad han hecho extensivo el saludo a los ingenieros de diferentes incumbencias, como se dice en la jerga de los profesionales. Vale en este sentido destacar que son más de 150 las especialidades que existen en ingeniería.
Las autoridades han orientado su trabajo a la matriculación que es una forma de defensa del ejercicio profesional. La normativa del Colegio fija pautas, por ejemplo, honorarios mínimos, distinción de las actividades, jerarquización de la tarea individual, tanto a nivel profesional como económico. Muchos de los profesionales no entienden la importancia de estar matriculados, por eso es necesario que comprendan que desde esta institución se desarrolla una plena defensa de los derechos de los trabajadores, expresaron desde la entidad, al tiempo que fundamentaron este trabajo en los registros que indican que casi el 60 por ciento de la totalidad de ingenieros se encuentra matriculados en la provincia de Buenos Aires.
Otros dos lineamientos de trabajo ocupan los integrantes de la comisión directiva de nuestra ciudad; uno dirigido a las empresas, frente a tareas constructivas que se desarrollen allí, instando al empresario la regularización y al reconocimiento de la tarea de los profesionales. Por otro lado, y haciendo alusión a la formación profesional, se están llevando adelante actividades de tipo formativas en diferentes especialidades, congresos vinculados a la Ingeniería Agronómica, una de las más desarrolladas en nuestra región.
La Ingeniería, en cualquiera de sus especialidades, tiene una extensa currícula que la convierte en una de las carreras menos elegidas por los jóvenes. Se registra una inquietud en la población juvenil por el crecimiento tecnológico y el desarrollo de la informática. Esto ha marcado una tendencia, explicaron desde el Colegio.
Articulación
El estrechar vínculos en las diferentes localidades formar parte de la filosofía de trabajo de los Colegios de Ingenieros. Por ello se desarrolla una vinculación y trabajo articulado con el Municipio, otros colegios, organismos gubernamentales provinciales y nacionales. Esto para ir corrigiendo y fomentando la mecánica de la regularización y reconocimiento de los profesionales en la Ingeniería, aseguraron desde la entidad local.
Festejo
Como todos los años, los ingenieros organizaron un festejo para celebrar su día. En esta oportunidad se realizará hoy en la Ciudad de Buenos Aires. Allí se desarrollará una megafiesta en la que serán homenajeados los profesionales que cumplan 50 y 30 años o más de actividad. Por el Distrito de Pergamino los distinguidos serán el ingeniero en construcciones Juan Carlos Lavítola (Pergamino) que cumple 50 años. En tanto que cumplen 30 o más: ingeniero electromecánico Horacio Luis Killinger (San Nicolás); ingeniero agrónomo Rubén Darío Dos Santos (Chacabuco); ingeniero civil Walter Enrique Rausch (Pergamino); ingeniero en construcciones Daniel Norberto Olivetto (Chacabuco); ingeniero agrónomo Daniel Horacio Re (San Pedro); ingeniero agrónomo Daniel Roberto Goenaga (Villa Ramallo); ingeniero civil Raúl José Malín (San Nicolás); ingeniero mecánico/laboral Gustavo Jorge Henrich (San Nicolás); ingeniero mecánico/electricista Marcelo Norberto Valfiorani (Lincoln); ingeniero civil Carlos Gustavo Cuneo (Colón); ingeniero agrónomo Eduardo Gustavo Re (San Pedro); ingeniera civil María Claudia Ruiz Moreno (Pergamino); ingeniero electromecánico Oscar Abel Celli (Colón); ingeniero electromecánico Marcelo Alberto Magoia (Colón); ingeniero en construcciones María Alejandra Garibaldi (Lincoln).
Directivos
Las autoridades integrantes de la comisión directiva del Distrito IV del Colegio de Ingenieros de la provincia de Buenos Aires son: ingeniero en construcciones, Héctor Gabriel Ledesma (presidente); ingeniero electromecánico, Horacio Luis Killinger (secretario); ingeniero civil, Miguel Alonso OBrien (tesorero); ingeniero en construcciones, Alberto Daniel Almozni (vocal titular primero); ingeniero en construcciones, Edgard Juan Carlos Falabella (vocal titular segundo) e ingeniero químicolaboral, Sergio Ariel Mosteiro (vocal titular tercero). Vocales suplentes: ingeniero civil, Emilio Heraldo Colla; ingeniero mecánico, Alberto Suárez; ingeniero civil en construcciones y en vías de comunicación, Luciano Andrés Malondra.
¿Quién fue el ingeniero Luis Huergo?
Sin duda, la mayor obra de Luis Augusto Huergo, el primer ingeniero recibido en la Universidad de Buenos Aires, y a la que dedicó gran parte de su vida y de sus máximos esfuerzos, se vincula con sus proyectos para dotar a Buenos Aires de un puerto digno de las necesidades del creciente tráfico marítimo. En 1881 propuso el proyecto más completo de la época, para un puerto en la Capital Federal. Al año siguiente Eduardo Madero presentó una propuesta alternativa que Huergo juzgó muy inconveniente. Sin embargo, en diciembre de 1884 el Gobierno nacional se decidió por el proyecto de Madero. El tiempo demostró que Huergo tuvo razón y que su ingenio previó el mejor tipo de puerto posible para la ciudad de Buenos Aires de aquella época.
Huergo nació en Buenos Aires el 1º de noviembre de 1837. A los 15 años, viajó a los Estados Unidos para cursar estudios en el Colegio de Santa María de Maryland, en el cual la enseñanza estaba a cargo de sacerdotes jesuitas. De regreso en el país, cinco años después, prosiguió su formación en el Departamento Topográfico de Buenos Aires, donde se graduó como agrimensor en 1862. En 1866, cuando el rector Juan María Gutiérrez creó la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad de Buenos Aires, Huergo decidió seguirla y, cuatro años más tarde, con una tesis sobre Vías de Comunicación, se transformó en el primer egresado.
Actuó en política desde muy joven: fue diputado primero y luego senador provincial. Entre sus primeros trabajos como ingeniero, puede contarse el proyecto y la construcción del llamado Camino Blanco a Ensenada, que concretó con la quinta parte del presupuesto que se había destinado a ella.
A principios de 1876 fue nombrado, por concurso, director de las Obras del Riachuelo. Este era, en ese entonces, un precario arroyo surcado por pequeñas embarcaciones, pero él lo transformó en un puerto cuya capacidad de anclaje fue creciendo hasta poder recibir barcos de gran tamaño, que antes debían fondear a varios kilómetros de la costa.
En 1881 presentó su obra maestra: un proyecto integral para un puerto capitalino. Consistía en un canal de entrada de 200 metros de ancho y 7 de profundidad (que sería el mismo canal de acceso al puerto del Riachuelo y cuyo comienzo eran las aguas más profundas del Río de la Plata), con los diques dispuestos en forma de peine. Entre las ventajas del proyecto podía contarse la posibilidad de realizarlo paulatinamente, a medida que las necesidades lo exigieran: bastaba, cuando el tráfico así lo requiriera, construir a bajo costo otro dique o diente, sin interrumpir la actividad de los que ya estaban funcionando. Además, al tener una sola boca de entrada de dimensiones reducidas en comparación con el volumen de agua encerrada, hubiera sido muy reducido su oleaje.
Pero en 1882, Eduardo Madero presentó un proyecto alternativo que proponía la construcción de dos canales de acceso en lugar de uno y ubicaba los diques en forma paralela a la costa de la ciudad. El proyecto de Madero, con sus diques paralelos a la costa, imposibilitaba futuros desarrollos, tornaba extremadamente dificultosa las maniobras de amarre, entorpecía el acceso de los ferrocarriles y hacía muy costosa la explotación y el mantenimiento de las obras. La propuesta de Madero pretendía justificar el segundo canal, que encarecía el funcionamiento del puerto, argumentando que era una medida de seguridad para casos en los que fuera imposible navegar el primero. Después de una serie de modificaciones criticables en los presupuestos y condiciones de la obra, en diciembre de 1884, se firmó el contrato entre el ministro del Interior y Eduardo Madero y la obra se llevó a cabo. Los ingenieros de la empresa Madero, Hawkshawson & Aiter reprobaron el trazado del canal del Riachuelo que Huergo había realizado, este solicitó al Gobierno autorización para revisar el proyecto Madero, y no se lo permitieron. Entonces, el 5 de enero de 1886, Huergo renunció a su cargo de director técnico de las Obras del Riachuelo.
Inmediatamente emprendió la tarea de ilustrar a los profesionales por medio de conferencias, artículos periodísticos y folletos, sobre las desventajas del proyecto de Madero. Los años fueron demostrando lo acertado de las opiniones de Huergo: todos los desarrollos posteriores del puerto han sido construidos con los diques en forma de peine y se ha adoptado este sistema para otros casos similares al del puerto de Buenos Aires.
Pero la obra de Huergo no se agota con el proyecto del puerto de Buenos Aires. En 1870, por encargo del Gobierno viajó a Inglaterra para contratar la construcción de 120 puentes, cuyo armado en nuestro país él mismo dirigió. En 1874 ideó, para la localidad bonaerense de San Fernando, el primer dique seco construido en Argentina. También participó en el proyecto del ramal inicial del Ferrocarril Pacífico, entre Buenos Aires y Villa Mercedes, San Luis. En 1888 fue consultado por el ministro de Gobierno de Córdoba con motivo de la construcción del dique de San Roque. Diseñó y construyó, con Guillermo Villanueva y el ingeniero Luis Luiggi, el puerto militar conocido luego como Puerto Belgrano. En el exterior, proyectó las obras del puerto y de salubridad de Asunción, Paraguay.
Luis Huergo murió en Buenos Aires el 4 de noviembre de 1913. Hoy un colegio industrial lleva su nombre, al igual que una de las avenidas de mayor tráfico de camiones y vehículos que llevan y sacan mercaderías del puerto de Buenos Aires.