La devoción por este santo es un fenómeno en crecimiento entre los católicos. En nuestra ciudad, su imagen se venera en la Parroquia San Cayetano del barrio 12 de Octubre. Hoy se oficiará misa a las 10:00 y el templo permanecerá abierto todo el día.
DE LA REDACCION. El 19 de abril los católicos celebran la fiesta de San Expedito, quien fuera comandante de una Legión Romana, tan brava que era llamada la fulminata, por la rapidez de sus acciones bélicas. A pesar de ser romano, adorador de otros dioses, la gracia de Dios tocó su corazón y se convirtió al cristianismo. Veía a menudo el valiente testimonio de aquellos cristianos a los que debía matar, que en vez de luchar se arrodillaban y rezaban. Intrigado por ese comportamiento, se instruyó en la fe cristiana. Transpolando en el tiempo el concepto, mucho de la veneración que genera Expedito se asemeja a la historia de su vida: así como él no fue un conspicuo seguidor de Cristo de la primera hora sino que casi sin querer llegó a la conversión, este santo tiene el efecto de congregar las plegarias de muchos que no practican el catolicismo de manera asidua ni recuerdan a otros santos típicos del catolicismo. Es decir, que es un puente que la gente encuentra cercano hacia la devoción religiosa.
En nuestra ciudad, así como en todo el país, la devoción por este santo es un total fenómeno en crecimiento que se refleja año tras año por los fieles católicos quienes concurren masivamente a las celebraciones a la vez que hacen circular cadenas de oración de manera permanente.
En Pergamino
En nuestra ciudad la comunidad religiosa de San Cayetano alberga su imagen y se encarga de organizar las fiestas patronales en su honor. Hoy se celebrará misa a las 10:00 en el templo de calles Falucho y Florida aunque las puertas permanecerán abiertas durante todo el día a fin de que los creyentes puedan agradecer y hacer sus peticiones al Santo de las causas urgentes.
Historia
Cuenta la historia que, en cierta oportunidad, ante una batalla en la que la Legión Romana se encontraba en desventaja, con hambre y sed, Expedito hizo arrodillar a sus hombres y encomendarse al Dios de los cristianos. Una tormenta repentina impidió que los atacaran, de allí se proveyeron de agua y recompuestos pudieron salir victoriosos de la batalla.
Al hacerse cristiano, tuvo que enfrentar las consecuencias y por orden del emperador Diocleciano, fue sacrificado en Melitene, sede de una de las provincias romanas en Armenia.
Según dicen, en el momento de la conversión un cuervo trató de persuadirlo que lo dejase para mañana. Como buen soldado, San Expedito reaccionó enérgicamente aplastando al cuervo diciendo repetidas veces: No dejaré nada para mañana, a partir de hoy seré cristiano.
Lo urgente
A San Expedito se lo invoca en problemas urgentes que demandan una inmediata solución, donde no puede haber demoras, también en las causas justas. Además es protector de los jóvenes, de los estudiantes, de los enfermos.
Los santos tiene dos funciones: interceder ante Dios e iluminar con su ejemplo. En el caso de Expedito, se le suele rezar pidiendo por las cosas urgentes, porque en estos tiempos todo urge, todo tiene que ser rápido, inmediato, hasta el obrar de Dios. Se implora a un Dios que ofrezca soluciones mágicas en cuestiones de segundos.
Y cabe la pregunta: ¿Todo lo urgente es importante? A veces las personas no tienen en claro ni siquiera qué pedir.
Jesús no tiraba milagros a la multitud al voleo, ni repartía curaciones. Jesús no obra invadiendo la vida y la libertad del hombre. Entonces los fieles deben preguntarse: ¿Lo que me urge es importante? Porque al revisar la vida de San Expedito se entiende que su urgencia era convertirse en cristiano, empezar a vivir la fe, no resolver problemas de apuro.
Por eso, en esta fiesta de San Expedito se invita a sus devotos a responderse esa pregunta, de modo que el encuentro con la vida del santo no sea un encuentro comercial en el que doy algo (una oración, dinero o fotocopias) a cambio de algo (solución de mi pedido) sino una experiencia de fe que realmente cambie la vida del creyente.