El Hospital Interzonal de Agudos San José difundió una serie de recomendaciones tomando los lineamientos de la Sociedad Argentina de Pediatría para hacer de la actividad de los niños en los natatorios una experiencia segura. Sugieren hablar de este tema con los profesionales médicos.
DE LA REDACCION - Con el verano a pleno, los profesionales médicos dedicados a la atención de niños encuentran la oportunidad propicia para insistir en las recomendaciones que deben tomarse para evitar accidentes en piletas de natación. En este sentido y como parte de las actividades de promoción de la salud destinadas a la comunidad en general, el Hospital Interzonal de Agudos San José emitió una serie de recomendaciones para el uso seguro del agua en piletas y en fuentes naturales.
Tomando los lineamientos de la Sociedad Argentina de Pediatría, remarcaron la importancia de que la estadía de los niños en el agua siempre cuente con la supervisión visual constante de sus adultos de referencia. Es el adulto el responsable de la supervisión y debe ser una persona que sepa nadar y estar entrenado en la reanimación cardiopulmonar básica (RCP), y la forma de conseguir rápidamente ayuda de emergencia, sostuvieron desde el equipo de Pediatría del nosocomio.
También marcaron que es conveniente enseñarles a los niños reglas básicas de seguridad y reforzarlas cada vez que vayan al agua, como así también recordarles que en los natatorios o fuentes de agua naturales no se debe correr ni empujar a otros al agua, no se debe nadar solo, no se debe permanecer en el agua en caso de tormentas ni jugar al borde de la pileta.
Cuestiones de seguridad
Las recomendaciones también contemplan acciones relacionadas con la seguridad de los natatorios desde el punto de vista de la infraestructura y en este sentido replican la pauta de la Sociedad Argentina de Pediatría con relación a que las piletas deben estar totalmente cercadas, los cercos deben tener no menos de 1,50 metros de alto, y los barrotes estar separados por una distancia no mayor a 10 centímetros entre ellos y con la pared, para evitar que el niño pueda pasar por ese espacio. Las puertas de acceso deben tener picaportes de autocerrado colocados a una altura que no pueda ser alcanzado por los niños y la llave debe ser guardada en un lugar seguro, fuera del alcance de los niños. Debe haber salvavidas de arrastre disponibles, y un teléfono cercano con los números de emergencias.
Con respecto al agua, la recomendación señala que es conveniente que siempre debe estar limpia y clara y no demasiado fría porque la baja temperatura puede generar problemas en la movilidad de los niños ante una situación de emergencia y marca que es necesario enseñar a los niños a no usar juguetes inflables ni colchonetas de agua como salvavidas porque pueden desinflarse y producir accidentes.
Los pediatras remarcaron la necesidad de enseñarles a los niños a pedir auxilio en caso de que vean a alguien con dificultades en el agua.
Mirarlos, siempre
A juicio de los pediatras, es vital recordar que cuando un niño desaparece de la vista de sus cuidadores el primer lugar en el que hay que buscar es en las fuentes de agua, ya sean piletas, pozos ya que cada segundo es de vital importancia para la recuperación de un ahogado.
En esta línea mencionaron que los niños con necesidades especiales, discapacidad o con epilepsia tienen un riesgo cuatro veces mayor de sufrir ahogamientos, por lo que es conveniente intensificar la supervisión. También los adolescentes son grupos vulnerables con relación a los accidentes en el agua por cuanto a que por características propias de la edad suelen hacer actividades que pueden resultar riesgosas como realizar clavados o tirarse de cabeza sin asegurarse que la profundidad del agua sea suficiente. Atendiendo a que es muy común que los adolescentes se muestren predispuestos a rescatar a cualquier persona en peligro, es inconveniente que lo hagan, como así también nadar en fuentes naturales sin respetar las órdenes de precaución y nadar en corrientes de agua sin conocer perfectamente el lugar.
Estas consideraciones que a menudo pasan desapercibidas o se dan por sentadas marcan muchas veces la diferencia entre la vida y la muerte y en este sentido es responsabilidad de los adultos reforzar los cuidados.
En contacto con LA OPINION el doctor Leonardo Vicente, pediatra adscrito a la dirección del Hospital San José comentó que en las consultas que se atienden en la Guardia hospitalaria en esta época del año se aprovecha para reforzar estos consejos a modo de prevención y en este sentido consideró vital que los papás puedan hablar con el pediatra de sus hijos sobre la prevención de los accidentes en el agua y los riesgos especiales considerando la edad y el lugar donde los niños viven y juegan.
Los lugares para la atención pediátrica
En caso de accidentes, es vital contactarse con servicios de emergencia a efectos de requerir atención médica en forma inmediata y la derivación del niño, en caso de que resulte necesario al centro de atención de referencia que en el caso de las urgencias es el Servicio de Guardia Pediátrica del Hospital San José.
La ciudad también cuenta con una Guardia Pediátrica en la Clínica Pergamino, que funciona en forma activa durante los fines de semana y días feriados, y hay atención pediátrica en los Centros de Atención Primaria de la Salud, aunque en caso de traslados de urgencia la referencia para la asistencia es el Hospital Interzonal de Agudos San José donde se centraliza la atención de emergencias.