La propuesta combinará música, danza, gastronomía, sorteos y artesanías en una noche que promete reunir a artistas, vecinos y colaboradores con un mismo objetivo: recaudar fondos para continuar mejorando la calidad de vida de cientos de familias que habitan una de las regiones más postergadas del país.
Sobre el escenario se presentarán Grupo Sendero, Coco Scalbi, el Taller de Danzas Folklóricas del Fortín Pergamino, la Academia de Danzas Folklóricas Aire Criollo, Rubén Nieva, A Paso Firme, Ballet Flor de Ceibo, Ballet El Resero, Cora Tuliani, Rubén Willy Picasso, Aldeanos y Con el Alma, entre otros artistas que decidieron sumarse desinteresadamente a la iniciativa.
Además habrá servicio de cantina, sorteos y un puesto de venta de artesanías elaboradas por integrantes de las comunidades Wichi y Qom, una actividad que también forma parte de los proyectos productivos impulsados por la organización.
Una década de compromiso
La peña será también una oportunidad para visibilizar el trabajo que Dar amor es recibir desarrolla desde hace años en el norte argentino.
Germán Debeljuh, uno de los integrantes de la ONG, explicó que el próximo año la institución cumplirá diez años desde su constitución formal, aunque la experiencia solidaria comenzó varios años antes. "El año próximo cumplimos diez años de esta ONG. Pero ya hacía cinco años que viajábamos al Chaco con otra organización, así que el recorrido ha sido largo", señaló.
Actualmente la entidad atraviesa una etapa de renovación, con la incorporación de nuevos integrantes que aportan energía y proyectos para ampliar el alcance de las acciones solidarias.
"La actualidad de la ONG es muy interesante porque hay muchos jóvenes que se fueron sumando y eso nos permite pensar nuevas actividades y encarar desafíos más grandes", destacó Debeljuh.
Llegar donde el Estado muchas veces no llega
Los viajes se realizan principalmente a la localidad de Miraflores, ubicada en el corazón del Impenetrable chaqueño, una región donde las distancias, los caminos de tierra y las condiciones climáticas dificultan enormemente el acceso a servicios básicos.
Desde allí, los voluntarios recorren numerosos parajes donde mantienen contacto permanente con familias que enfrentan situaciones de extrema precariedad.
"Estamos hablando de personas que viven en condiciones muy precarias. Creo que el problema más grave es el acceso al agua", afirmó Debeljuh.
La situación, según relató, obliga a muchas familias a consumir agua de lluvia acumulada en recipientes improvisados o incluso agua barrosa, una realidad que genera enfermedades gastrointestinales y cuadros de desnutrición, especialmente en los niños.
"La falta de agua potable termina siendo un círculo nefasto porque aparecen diarreas, problemas nutricionales y enfermedades que afectan sobre todo a los más chicos", explicó.
A ello se suman viviendas construidas con barro, ramas, silobolsas y materiales extremadamente precarios, además de la falta de empleo y oportunidades laborales.
Obras que cambian vidas
Con el aporte de particulares, empresas e instituciones, la ONG ha logrado concretar numerosas obras destinadas a mejorar las condiciones de vida de las comunidades.
Uno de los proyectos más importantes estuvo vinculado al acceso al agua. Durante años, los voluntarios entregaron tanques domiciliarios para almacenar el agua distribuida por camiones cisterna. Más tarde avanzaron en la construcción de aljibes comunitarios de gran capacidad.
"Nos dimos cuenta de que con el dinero que costaba un tanque para una familia podíamos construir reservorios mucho más grandes para toda una comunidad", recordó Debeljuh.
Actualmente existen aljibes con capacidad para almacenar hasta 12.000 litros de agua y sistemas de canaletas que permiten aprovechar las lluvias para abastecer a las familias durante largos períodos.
La organización también construye viviendas básicas de material destinadas a reemplazar ranchos de adobe donde prolifera la vinchuca, insecto transmisor de la enfermedad de Chagas.
"Cuando logramos reemplazar esas viviendas por casas de material estamos mejorando la calidad de vida y también ayudando a prevenir una enfermedad que sigue siendo un problema muy serio en la región", indicó.
Salud, educación y oportunidades
Las acciones de Dar amor es recibir no se limitan a la asistencia material. En cada viaje participan profesionales que brindan atención médica, odontológica, oftalmológica y veterinaria.
Según explicó Debeljuh, la presencia de especialistas genera un enorme impacto en comunidades que muchas veces tienen enormes dificultades para acceder a controles básicos de salud.
Recordó especialmente una campaña de recolección de anteojos que permitió mejorar la calidad de vida de decenas de personas.
"Una abuela, cuando se puso los lentes y volvió a ver con claridad, dijo: 'Ahora sí voy a poder ver la cara de mi nieto'. Son esas pequeñas cosas que realmente cambian la vida de la gente", relató emocionado.
Los odontólogos también cumplen una tarea fundamental. Aunque muchas veces sólo pueden realizar extracciones por la falta de equipamiento, logran aliviar dolores y problemas que afectan la vida cotidiana de los habitantes.
Trabajo genuino y fortalecimiento comunitario
Otro de los ejes de trabajo de la ONG es la promoción de actividades productivas que permitan generar ingresos genuinos.
En ese sentido, las artesanías elaboradas por mujeres Wichi y Qom se transformaron en una herramienta clave.
"Lo que antes hacía un grupo reducido de mujeres hoy se convirtió en un verdadero polo de generación de trabajo. Compramos artesanías, las vendemos y ese dinero vuelve a las comunidades", explicó Debeljuh.
También impulsaron proyectos vinculados a la fabricación de ladrillos, la construcción de huertas comunitarias y diferentes iniciativas que buscan fortalecer la autonomía económica de las familias.
Una noche para ayudar
Con ese objetivo de seguir construyendo oportunidades, la ONG apuesta ahora a esta gran peña folklórica solidaria.
"La verdad es que estamos muy entusiasmados porque cuando convocamos a los artistas todos dijeron que sí", destacó Debeljuh. Y agregó: "Queremos que sea una fiesta, pero también una oportunidad para mostrar todo lo que hacemos y para que más personas se sumen a esta causa".
Cada entrada, cada colaboración y cada aporte contribuirán a financiar nuevas obras en la comunidad Techat 1, uno de los parajes donde actualmente trabaja la organización.
Una vez más, la solidaridad encontrará en la música y la cultura un puente para llegar hasta uno de los rincones más olvidados del país y demostrar que, como sostiene el nombre de la ONG, dar amor también es recibir.