Yendo del taller al living sería un buen título para la nota, dijo a LA OPINION entre risas el artista visual Pablo Rodríguez, quien asegura que la cuarentena le abrió la posibilidad de producir mucha obra. En aislamiento continúa trabajando con la serie Búmeran y comenzó otra sobre las clavas de malabares. También escribe.
De regreso a Pergamino –a fines de febrero de este año- a Pablo Rodríguez lo sorprendió la pandemia cuando terminaba de armar el taller de trabajo en su nueva casa. Sin embargo, al igual que muchos artistas, la cuarentena le abrió la posibilidad de producir mucha obra.
El Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio “me ayudó a no ‘cafetear’ tanto; ahora me sobra tiempo y es así como no paro de producir. Yendo del taller al living sería un buen título para la nota (risas)”, sostuvo Pablo Rodríguez en contacto con LA OPINION.
El artista visual, nacido en Pergamino y criado en el pueblo de Pinzón, aseguró que esta crisis lo afectó “no tanto desde la pandemia y eso que soy hipocondríaco. Estoy realizando una obra que se llama ‘Héroes y suicidas’, los héroes son los médicos y los suicidas aquellos que salen a cualquier hora en las aglomeraciones”.
El artista, que continúa trabajando con la serie Búmeran y en los últimos días se abocó a la nueva serie sobra las clavas, cree firmemente que esta cuarentena “a todos nos hace despertar una mirada introspectiva. Estoy escribiendo mucho sobre mis obras, de hecho hago textos para mí y para colegas. A veces es más fácil escribir para un colega que para uno mismo”, aseguró.
“Como lo mío es el arte, lo horarios se adaptan a mí y no yo a ellos. Me he amanecido pintando y haciendo objetos en estos días. El no saber qué día es, me hace sentir muy libre y eso aparece en la obra”, refirió.
Nuestro entrevistado considera que el artista estando en cuarentena se vuelve como una esponja: “Tenemos ese radar porque estamos todo el día desarrollando percepción. Inclusive el artista hace una obra de lo que va a suceder y generalmente sale tal cual. El mismo Benjamín Parravicini era un psicógrafo y era pintor. Pegó un 100 por ciento todo lo que predijo sobre todo en la Argentina”.
Dos muestras a fin de año
“Con el tema de los búmeran estaba preparando unas obras chicas porque la directora de Arsomnibus, Graciela Sapia, quería llevarlas a Miami, pero la pandemia interrumpió todo”, contó “Palín”, como se lo conoce en el ambiente artístico en nuestro medio, y espera que en algún momento pueda concretarse este proyecto.
Rodríguez formó parte del colectivo “Antón Pirulero” junto a otros 11 artistas visuales de nuestra ciudad que se unieron para exponer en el espacio de la Galería de Arte Palermo H, de la Ciudad de Buenos Aires y noviembre del año pasado en la Casa de la Cultura de Pergamino.
El artista anticipó que este año tiene proyectado exponer en Espacio Menéndez, en noviembre con el colectivo y en diciembre una muestra individual sobre las clavas. “Estoy haciendo instalaciones y una caja de vidrio con una clava rota”, explicó haciendo referencia a las vicisitudes que se están viviendo y a los “malabares que hacemos para vivir”.
Aunque se mantiene en contacto con el resto de los integrantes del grupo Antón Pirulero (Ariel Fessler, Fabián Batch, Graciela Majluff, Laura Albano, Lydia Caffaratti, Mirta Maluenda, Natalia Tealdi, Natalio Altube, Pablo Roques, Paulo Scarlato y Silvia Tunesi), Rodríguez afirmó: “No me engancho en nada virtual porque para mí una obra cuando entra en un salón debe ser vista en forma real. No es lo mismo olfatearla, mirarla, tocarla, sentir la presencia de la obra cuando está cerca en una exposición”.
Las clavas y la pandemia
Las clavas para malabares son la nueva inspiración de este artista conceptual que lleva un extenso camino con el arte en Pergamino y en Capitán Sarmiento. “Empecé a trabajar con las clavas cuando en la esquina de Avenida de Mayo y Rivadavia vi a unos chicos jugando con clavas. Tomé esta escena como los malabares que hacemos para vivir y ahí entran miles de disparadores”, explicó.
“Estamos viviendo un momento interesante, como decían los chinos cuando te maldecían: ‘ojalá que vivas épocas interesantes’. Los mismos que, quizás con otros, se encargaron de estas épocas interesantes. Lo interesante no es siempre lo bueno sino lo que interesa. Hay un antes y un después de esto. No sé cómo va a ser el mundo artístico pero va haber modificaciones como en todos los rubros. Esto fue un ejercicio de retiro espiritual no solo para los artistas sino para todos aquellas personas que descubrieron que todos tenemos potencialmente algo de artista. Esto lo decía el profesor de arte Juan Carlos Romero”, reflexionó el artista, al tiempo que valoró el aporte de su esposa “en la lectura de mi obra” y de Jonatan Rufino, a cargo de la fabricación de los marcos.