Graciela Beatriz Rueda, de 45 años, madre de dos menores, asegura que uno de sus hermanos usurpó el predio donde se encuentran su casa y la vivienda de sus padres, la que hace unos meses debieron abandonar por agresiones físicas por parte de su hijo.
"Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera", reza en uno de sus pasajes la obra literaria argentina por excelencia, el “Martín Fierro”, de José Hernández. Pero esta máxima, en algunos casos, no llega ni a su mínima expresión. Tal el caso de Graciela Beatriz Rueda de 45 años y madre de dos hijos de 13 y 15 años, quien se acercó hasta LA OPINION para contar y reclamar ayuda a las fuerzas de seguridad y judiciales ante la grave situación que vive desde hace aproximadamente dos años: asegura que uno de sus hermanos, sin autorización alguna, ingresó al predio donde se encuentran su casa y la de sus padres y mediante agresiones físicas y amenazas junto a su mujer, comenzó a dominar el lugar a tal punto que sus progenitores debieron abandonar la vivienda para emigrar hacía la provincia de Entre Ríos, por el miedo que les ocasionaban las actitudes de su hijo y nietos.
Como presa en su casa
Rueda, en su humilde casa ubicada en Barbazán entre Pico y Sarratea, trabajaba en el rubro costura, pero luego que su hermano realizará su casa delante y pusiera un tapial en el frente, debe entrar y salir por un pequeño pasillo por donde es imposible pasar con moto o bicicleta por ejemplo, situación que hizo que perdiera su fuente laboral y actualmente realiza tareas domésticas y cuida enfermos.
En un breve diálogo Rueda manifestó que sus hijos viven con miedos y considera que la Justicia no ha hecho ni está haciendo lo necesario para garantizarles a ella y los menores su integridad. Sostiene que su abogado Rodolfo Migliaro “fue importante en los comienzos”, pero que desde hace un tiempo siente que la causa está estancada y vive un infierno que la angustia constantemente.
Por último la mujer entre lágrimas, recurre al Diario, para pedir ayuda a los jueces, fiscales y hasta al intendente Javier Martínez; teme por su vida y la de sus hijos. “No podemos vivir más de esta manera, en cualquier noche nos matan a los tres”, expresó.