lunes 11 de mayo de 2026

Sharry: “Nunca quise ser algo sin haberlo aprendido”

2 de julio de 2018 - 00:00

El actor y director está cumpliendo 50 años ininterrumpidos con el teatro, con más de 70 obras en su haber. Los festejos serán en la Casa de la Cultura el 12 de agosto, junto a Pedro Tejedor, que también celebra sus Bodas de Oro, en este caso con la música.


“Siempre dije que iba a ser actor”, afirmó a LA OPINION Jorge Sharry, quien se desempeñó como periodista en nuestro diario y fue preceptor en el Colegio Nacional hasta acogerse al beneficio jubilatorio.

Sharry, que este año está cumpliendo 50 años de trayectoria ininterrumpida con el teatro, con más de 70 obras en su haber como actor y director, toma como fecha de inicio en la actividad su ingreso a la Escuela de Teatro, con apenas 14 años de edad.

“Estuve muy acompañado desde mi casa, porque mis padres me lo avalaban”, apuntó el actor, y señaló como relevante en su decisión el haber escuchado los radioteatros de la época. “Me fanatizaba con los radioteatros. Seguía a Audón López, a Héctor Bates y los radioteatros gauchescos como Juan Cuello, Juan Moreira, el Negro Faustino”, recordó.

Llegada la televisión, el teleteatro pasó a ser su prioridad. “Lo miraba con mi mamá y tenía ídolos como José María Langlé; me volví absolutamente televisivo”, sostuvo.

-¿Cuál fue tu primera intervención como actor?

-Tengo que revalorizar el festival estudiantil de TEA, que llevaba mucha gente. Actué en los skechts que dirigía Carlitos Otegui. Y la primera obra de teatro independiente fue “Oh Macbeth” de Shakespeare, una comedia musical de Rubén Albarracín y Ana D’Anna, que dirigía D’Anna. Yo solo decía “Ahí viene el rey” y me moría (risas). Pero era impresionante porque estábamos actuando con nuestros maestros. Estaban conmigo Marcelo D’Eletto, Raúl Salazar, “Cachi” Terrile, y un montón de pibes que estudiaban conmigo en la escuela. Estuvimos en temporada a fines de 1969 y principios de los 70 en el teatro chico de la Escuela Nº 22.

-¿Cómo fue el comienzo en Juventud de Teatro?

-Después de “Oh Macbeth” saltó a la posibilidad de hacer “Actitud 3200”, una obra que nos trajo Hugo Conticello. Aquel primer grupo lo formamos con la gente que estaba en Interact, la parte juvenil del Rotary, y el Ateneo de La Merced, que era una continuidad de la Acción Católica. De ahí formamos el grupo Ateneo La Merced y surge Juventud de Teatro, grupo con el que estuve 21 años hasta su disolución, junto con “Neme” (Carenzo).

Después de Juventud de Teatro sigo en Poiesis. En el local que fue de la tienda La Perla lo acompañábamos a Ricardo Juárez en las exposiciones artísticas que él hacía. Al mismo tiempo hacemos la obra Clamor de Angeles con Raúl Notta y Juan Carlos Puppo, que nos acompañó en la dirección.

-Sos actor, director y docente, ¿cómo fue ese crecimiento? ¿Escribiste alguna obra?

-Siempre fui un respetuoso de lo que significa el aprendizaje y nunca quise ser algo sin haberlo aprendido. Soy director recién cuando estudié con Laura Yusem y mucho después, en 1996, la primera obra que dirijo es “Bodas de Sangre”. Estimulados por Puppo, escribimos la comedia musical con Fernando Crespi, “De una vez por todas”, y la estrenamos en el año 1992. Después, para intensificar la escritura, estudio con Mauricio Kartun, pero me di cuenta lo que era escribir y no volví a hacerlo. O sea que la escritura fue hobby y dramaturgo no fui nunca. Escribí poesía y edité un libro pero creo que fue un gusto que me di, quizás por algunos amores perdidos, pero no me puedo considerar poeta cuando tuve a mi lado a Carlos Barbarito, Abel Robino, Daniel Mastroberardino, Mery Apesteguía y haber vivido cerca de “Pocha” Pozzi. Cuando escribía los poemas me los imaginaba diciéndolos, entonces, en realidad los escribí más como actor que como poeta.

-¿Cuánto tiene de sanador el teatro?

-Todo. Es absolutamente sanador y a esto lo descubrieron los psicólogos que inventaron el psicodrama, que son los mismos ejercicios que hacemos nosotros en los talleres de teatro. Marta Lere con el GAE, no hay mejor ejemplo que ese. Hace mucho tiempo que estoy dando clases para personas mayores de 70 años. A ellos el teatro les cambió y les extendió la vida. Escuché críticas a actores que al morirse un familiar no suspenden la función, pero hacerla es la mejor catarsis y es sanador para el alma frente a una angustia como esa.

-¿Qué sentís que te queda por hacer como actor?

-Un monólogo, que todavía estoy buscándolo pero que no va a hacer un unipersonal porque me cuesta mucho estar solo en escena. Estuvimos viendo la posibilidad de escribirlo con Marcelo Saltal. Algo en lo cual pueda contar todo lo que siento y tratar de recordar a todos los que me precedieron como Leonardo Rodríguez, Eugenio Giuníppero, Coralia Abril, porque nosotros no seríamos nada si esa gente no hubiera existido.

-¿Qué estás preparando para lo que resta del año?

-Estoy trabajando en una obra de Patricio Abadi, con Andrea Apesteguía y Arturo Ratcliffe, dos personas que quiero profundamente y que tienen mucha química para la comedia. También estoy dirigiendo al grupo Nosotras y la parte de La Barraca con Eugenia Rubio, Jorgelina Martínez y Laura Fontana.

-¿Cómo van a ser los festejos por los 50 años?

-Vamos a hacer un acto en la Casa de la Cultura el 12 de agosto junto a Pedrito Tejedor, un músico que admiro profundamente y un ser humano excepcional, que también cumple 50 años con la música. Música, poesía y teatro con invitados.

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