lunes 11 de mayo de 2026

Las curaciones inexplicables que hicieron un santo y tres beatos argentinos

20 de noviembre de 2016 - 00:00

Los testimonios de quienes recibieron milagros fueron compilados por la periodista Silvina Premat. En su obra, que fue publicada recientemente, se detalla la historia de Sara Pane que recibió un milagro por intersección de la beata María Crescencia Pérez.

DE LA REDACCION. La periodista Silvina Premat describe en su libro “Milagros argentinos” las curaciones sin explicación médica que hicieron que la Iglesia declarara santo al Cura Brochero y beatos a Ceferino Namuncurá, María Crescencia Pérez y Artémides Zatti. 

La autora detalla en su obra, editada por Sudamericana, las experiencias de cuatro personas “milagradas” y cómo sus vidas pasaron de la angustia y la desesperación, a la sorpresa y el desconcierto, tras recuperarse después de que sus familiares le rezaron a estos intercesores. 

“Hay que conocer las historias de cuatro argentinos que pusieron el cuerpo a la santidad de otros cuatro compatriotas. Cuatro hechos que hacen visible lo invisible, la fe, y alimentan el aprecio a nuestro suelo, porque son milagros argentinos”, invita Premat en el prólogo. 

 

“Milagrados”

La obra de Premat cuenta la historia de Herrera, la mujer a la que le desapareció un cáncer de útero virulento; Bosio, quien sobrevive a una gangrena que lo deja al borde de la muerte; Brusotti, la niña sanjuanina que vive casi sin secuelas graves tras una golpiza perpetrada por su madre y su padrastro y la de Sara Pane, cuya sanación fue avalada por el Vaticano como el tercer milagro necesario para la beatificación de Crescencia.

 

El milagro de Crescencia

En 1995, en el Hospital Italiano de la Ciudad de Buenos Aires, María Sara Pane se debatía entre la vida y la muerte. Esta madre soltera de 23 años necesitaba con urgencia un trasplante de hígado debido a una hepatitis fulminante que la aquejaba.

 “Una mañana, estando siempre en la cama de terapia intensiva, aislada del resto de los otros pacientes, me estaba preparando para una biopsia de hígado, ya que el parte médico del momento daba tan solo tres días de vida. Del resultado de la biopsia los médicos podían evaluar el tiempo de espera para un posible trasplante.

“Esa mañana, en el momento en que abrí los ojos, vi una estampita de la Hermana Crescencia; comencé a hablarle como quien se eleva a lo más celestial o le habla a una madre. Recuerdo que al sentirme tan mal y como presintiendo mi último fin, pedí con toda el alma por mi salud, sí, pero mucho más por mi hijo.

“El 2 de abril me trasladaron al Hospital Italiano, donde me practicarían el trasplante. Mi estado era sumamente grave.

“Días más tarde mi salud fue mejorando, rápidamente. El 12 de abril me dieron el alta con gran sorpresa de todos los médicos que expresaban que mi recuperación era obra de un milagro”, cuenta Sara.

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La culminación de las celebraciones llegará el miércoles 20, ese día a las 16:00 el obispo monseñor Hugo Santiago celebrará misa.

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