Las diócesis argentinas cerraron el Año de la Misericordia convocado por el Papa Francisco, para promover revolución de la ternura, la renovación espiritual, favorecer la reconciliación y realizar obras de caridad a favor de pobres y excluidos.
Los obispos diocesanos clausuraron, en su mayoría, las puertas santas de las catedrales o templos jubilares establecidos para obtener la indulgencia plenaria, y el gesto fue precedido por procesiones y peregrinaciones.
En este período, los católicos -motivados por el pontífice- realizaron gestos de misericordia corporales y espirituales.
El Papa clausurará formalmente el año jubilar en el Vaticano el próximo domingo, solemnidad de Cristo Rey, con el cierre de la puerta santa en la Basílica de San Pedro.
En la Diócesis
El cierre de la puerta santa en la Diócesis de San Nicolás se dio ayer en la Iglesia Catedral de la vecina ciudad.
Durante la ceremonia el obispo Hugo Santiago expresó que: La misericordia es una sensibilidad afinada que capta lo que el otro necesita, antes de que nos pida algo. Por qué el Papa convocó a un Año de la Misericordia. Si uno lee sus escritos puede vislumbrar que el Papa habla mucho de la globalización de la indiferencia. Si quieres la paz, promueve la justicia. Quiere decir que habrá paz social en la medida de que seamos sensibles y creativos, porque la caridad nos hace creativos. La misericordia va en el sentido de la caridad, que siempre tiene connotaciones sociales, y nos hace sensibles y creativos para salir al paso de las necesidades de los hermanos.