Llegaron a la casa de la patrona de Argentina en el marco de la tradicional Peregrinación de Enfermos, y compartieron una misa presidida por el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Agustín Radrizzani.
DE LA REDACCION. Como hace más de setenta años, el sábado se llevó a cabo la Peregrinación de Enfermos a la basílica de Luján, con más de dos mil fieles provenientes de hospitales, hogares geriátricos y cotolengos de distintos lugares del país.
La misa fue presidida por el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Agustín Radrizzani SDB, que en su homilía hizo referencia a la consideración que la Iglesia tiene para con quienes llevan la cruz de sufrir una enfermedad, con una frase de Santa Teresa de Avila: Señor, tú premias con la cruz a tus mejores amigos, es por eso que tienes tan pocos amigos.
Cura Brochero
Monseñor Radrizzani tuvo en cuenta el ejemplo del Santo Cura Brochero, y recordó las cartas que el sacerdote escribía durante su enfermedad: Es un grandísimo favor el que me ha hecho Dios Nuestro Señor en desocuparme por completo de la vida activa y dejarme con la vida pasiva; quiero decir que Dios me da la ocupación de buscar mi último fin y de orar por los hombres pasados, por los presentes y por los que han de venir hasta el fin del mundo, expresaba entonces el cura gaucho, recientemente canonizado.
El arzobispo invitó a ahondar en el ejemplo y la vida de este santo, que durante años fue audaz y enérgico y que cuando le tocó la cruz de la enfermedad, la aceptó con una inmensa fe, actitud que sirvió en su momento y que continúa ahora siendo modelo y canal para la gracia que Dios quiere regalarnos.
Importante encuentro
La misa fue concelebrada por diez sacerdotes, y la peregrinación contó con el trabajo de más de 300 voluntarios que colaboraron en el traslado, el almuerzo y la atención médica, además de sumarse a la devoción mariana. El encuentro concluyó a las 15:00, cuando se impartió la bendición con el Santísimo Sacramento.