El neurólogo señaló que evitar los factores de riesgo vasculares es una herramienta efectiva para evitar esta patología que ocasiona severas consecuencias. Se preocupó por la ocurrencia en pacientes jóvenes y asoció esto al consumo excesivo de tabaco, drogas y alcohol. El jueves habrá una charla abierta a la comunidad.
DE LA REDACCION. Ayer se conmemoró el Día Mundial del Ataque Cerebral, también conocido como Accidente Cerebrovascular (ACV). Este trastorno, caracterizado por la reducción crítica de la llegada de sangre al cerebro, representa la segunda causa de muerte en Argentina, solo precedida por el infarto agudo de miocardio, y la primera de discapacidad tanto a nivel local como en el resto del mundo.
Por eso, cada año, los especialistas aprovechan esta fecha para dar a conocer a la población información sobre los principales signos de alarma de un ACV, pero también para hacer hincapié en la importancia de contar con una atención rápida y eficaz dado que cada segundo que pasa sin atención es crítico para el estado posterior del paciente.
La educación y la concientización poblacional, así como la identificación de los síntomas tempranamente, constituyen los pasos fundamentales para poder realizar la consulta y el tratamiento a tiempo. En este sentido el concepto de cadena asistencial del ACV abarca el proceso de atención urgente desde la aparición de los síntomas, la atención en el hospital, y la continuidad del tratamiento luego de finalizada la fase aguda de la enfermedad. Para lograr eficacia se precisa un alto grado de coordinación entre los diferentes pasos asistenciales.
Para hablar sobre este tema, LA OPINION entrevistó al doctor Julio César Lanternier, neurólogo de la Clínica Pergamino, quien el próximo jueves coordinará una charla abierta a la comunidad que tiene como propósito insistir en conceptos vinculados a la prevención.
En sus consideraciones, el profesional remarcó que el ACV es una de las pocas enfermedades en neurología que se pueden prevenir y advirtió que lamentablemente hay un ataque cerebral cada cuatro minutos en Argentina y es la enfermedad que genera mayor discapacidad por sus consecuencias.
-¿Cuáles son las medidas que deben adoptarse para prevenir un ACV?
-Tienen que ver con evitar los factores de riesgo vasculares. Fundamentalmente habría que evitar el consumo de tabaco, las drogas y el alcohol, sustancias que impactan en los pacientes jóvenes, donde observamos que esta patología ocurre cada vez con mayor frecuencia. La prevención es fundamental en el ataque cerebral y se da en el control de los factores de riesgo, principalmente la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, el sedentarismo y el estrés.
-¿Cuáles son los profesionales que intervienen para incentivar la prevención?
-Evitar estos factores de riesgo tiene que ver con la adopción de pautas de vida saludables y en la promoción de estos hábitos participan el médico clínico y el cardiólogo fundamentalmente. A la consulta neurológica se llega cuando el episodio ya se produjo.
-A nivel comunitario, ¿se observa mayor propensión a adoptar hábitos de vida saludables?
-Tenemos muchos pacientes que no se controlan; la hipertensión no duele, el colesterol elevado tampoco, el azúcar no duele. Lo que sucede es que cuando hacemos estudios neurológicos por dolores de cabeza recurrentes o por alguna otra molestia, detectamos múltiples infartos cerebrales. Son lo que denominamos lesiones silentes que son detectadas sin que el paciente las atendiera en su momento, por desconocerlas y que se producen por haber descuidado los factores de riesgo. Cuando vamos para atrás en la historia de esos pacientes confirmamos que son hipertensos, que tienen el colesterol alto, que son sedentarios o demasiado exigentes en su personalidad. Es muy importante la prevención porque si uno no se cuida con el paso del tiempo hay mayor propensión a sufrir problemas de memoria o cognitivos en la edad adulta.
-¿Qué sucede cuando el ACV no se puede prevenir?
-En esos casos lo más importante es recibir asistencia médica en forma temprana. Y para ello es necesario saber cuáles son los síntomas que pueden ser indicativos de un ataque cerebral. Hay que estar atento a cualquier síntoma que se genera en forma repentina y aguda, a la debilidad en un hemicuerpo, a cualquier trastorno en el lenguaje y la comprensión, al vértigo abrupto. En ese caso, si el paciente es hipertenso, no hay que tomar ninguna medicación, y acudir de manera urgente a una guardia para evitar que el área de infarto se agrande y las consecuencias sean mayores. En Pergamino, las guardias tanto de centros privados como públicos de atención están preparadas para asistir estas urgencias y tomar las medidas adecuadas.
-¿Cuál es el tratamiento para el accidente cerebrovascular?
-Cuanto antes actuemos y mejores medidas se dispongan, las consecuencias pueden ser menores. Las primeras horas de rehabilitación que se toman una vez estabilizado el paciente son fundamentales, y se traducen en menores secuelas neurológicas. El tratamiento depende de las lesiones que produjo el infarto. Si uno tiene un trastorno del lenguaje, intervendrá el fonoaudiólogo; si tiene dificultades para tragar, el fonoaudiólogo. Frente a cualquier déficit motor, el kinesiólogo con el terapista ocupacional. Y después la nutricionista para que ese paciente pueda adoptar pautas de alimentación adecuadas. Cuando hay un infarto, hay mayor propensión a un nuevo evento y ese paciente se tiene que cuidar más que cualquier otro. Lo mismo debe hacer aquella persona que tenga antecedentes familiares, en esos casos la prevención y el control clínico debe hacerse en forma más temprana.
-¿El sistema de salud está preparado para esta intervención interdisciplinaria que requiere el tratamiento?
-En general sí. En las instituciones de salud se trabaja en forma interdisciplinaria. Lo que no tenemos hoy en día es cobertura para esto en lo ambulatorio, una situación que genera angustia en muchas familias porque para un paciente con secuelas neurológicas la rehabilitación es fundamental y no debiera encontrar límites.
Charla
El próximo jueves a las 18:00, en el auditorio de la Clínica Pergamino, se ofrecerá una charla gratuita para insistir en la prevención. Respecto de esta actividad, el doctor Julio Lanternier señaló: La discapacidad que genera el ACV es muy riesgosa para el paciente y la familia, el Día Mundial del ACV es una fecha propicia para seguir generando conciencia respecto de una problemática que se puede prevenir. La charla girará sobre esos conceptos, fundamentalmente porque nos preocupa que cada vez se produzcan más accidentes cerebrovasculares en pacientes jóvenes.