Esta semana se dio la noticia de la restitución del hijo menor de Ana María Lanzillotto y Domingo Menna, dos militantes del ERP desaparecidos en la última dictadura Cívico Militar. En contacto con LA OPINION, Alba Lanzillotto, tía de la persona encontrada, expresó su felicidad. El vínculo de los Lanzillotto y Pergamino.
DE LA REDACCION. Días pasados se informó que se había encontrado al nieto 121, lo que provocó una gran alegría entre los militantes de derechos humanos y en la sociedad en general ya que se trata del sobrino de Alba Lanzillotto, exintegrante de Abuelas de Plaza de Mayo, hermana mayor de la madre del joven, Ana María Lanzillotto, secuestrada el 19 de julio de 1976, cuando estaba embarazada de ocho meses, junto a su compañero, Domingo Menna.
Para Pergamino la restitución del hijo menor de Ana María Lanzillotto y Domingo Menna cala profundo en los sentimientos de muchos y no es para menos. Alba Lanzillotto, la tía del nieto 121, tiene un vínculo especial con nuestra ciudad habida cuenta que su hermana y melliza de Ana María: María Cristina, vivió en Pergamino en tiempos de la dictadura militar. Fue en esta ciudad donde transcurrió sus días junto a Carlos Santillán. Por nuestras calles caminaron acompañados de sus pequeños hijos, soñando un mundo más igualitario.
En una de las audiencias del juicio de lesa humanidad denominado Saint Amant II, que fuera celebrado el año pasado en el recinto de Concejo Deliberante de Pergamino, Alba debía declarar como testigo pero no pudo asistir ya que una quebradura de cadera le impidió trasladarse a nuestra ciudad. No obstante el 24 de marzo, Alba participó del acto que se llevó adelante en la zona céntrica pergaminense para recordar, a 40 años del golpe Cívico y Militar, a las víctimas de la dictadura.
Alba fue una de las tantas personas que esa tarde noche expresó el Nunca más al terrorismo de Estado.
Rezos oídos
El encuentro del nieto 121, sobrino directo de Alba, reconforta y emociona a numerosos pergaminenses que conocen a esta mujer de más de ochenta años que durante más de cuarenta, y en alguna oportunidad siendo integrante de Abuelas de Plaza de Mayo, buscó intensamente al hijo menor de Ana María.
Como mujer de fe, Alba en sus rezos pedía a Dios que no la dejara morir sin haber encontrado a su sobrino. Las súplicas fervorosas de esta militante de derechos humanos fueron escuchadas por el Superior y hoy Alba solo espera reencontrarse con ese hombre, médico de poco más de cuarenta años, padre de dos hijos, que sin esperarlo se ha convertido en uno de los más de cien nietos recuperados por las Abuelas de Plaza de Mayo.
Deber cumplido
En un contacto telefónico, LA OPINION dialogó con Alba. Cansada por tanta exposición, que la obliga a moverse de un lado para otro, pero contenta por haber culminado con la intensa búsqueda de su sobrino, Alba expresó: Siento una gran alegría de haber encontrado al hijo menor de Ana María, es para mí un deber cumplido porque yo le pedía a Dios que no me llevara sin conocer a mi sobrino. Ahora puedo descansar, ya lo encontré.
Como una fuerte tormenta
El hijo menor de Ana María fue encontrado luego de una ardua investigación en la que se entrecruzaron los datos, algunos de ellos aportados por una partera que era la encargada de entregar a los bebés en la época de la dictadura.
Lo curioso del caso es que el nieto 121, llamado hasta el momento así hasta que él quiera presentarse formalmente, estaba convencido de que era hijo biológico de sus apropiadores. Esta noticia, el enterarse de que es hijo de Ana María y no de quien él creía que era, lo impactó cuan una fuerte tormenta. No se imaginaba nada. Esto lo obliga ahora a empezar de cero, conociendo su historia y reconstruyendo su verdadera identidad.
El hermano mayor
Consultada respecto a cómo se encuentra Ramiro, hermano del nieto 121, Alba dijo que está contento, feliz pero le duele la oreja de tanto hablar por teléfono, lo llaman de todos lados. Además está muy ansioso por estar cerca de su hermano.
Respetar sus tiempos
Si bien la ansiedad juega un papel preponderante en esta historia de encuentros, hay que darle tiempo de adaptación al nieto 121. Nosotros queremos verlo ya, pero debemos entender a mi sobrino, esta historia es nueva para él por eso no queremos ejercer presión alguna, tenemos que respetar sus tiempos, añadió Alba.
La búsqueda continúa
Por último, Alba agradeció a los organismos de derechos humanos, sobre todo destacó el trabajo de las Abuelas de Plaza de Mayo. Si bien encontré a mi sobrino seguiré trabajando, militando en pos del cumplimiento de los derechos humanos porque aún quedan cerca de cuatrocientos nietos que recuperar, concluyó Alba.
La historia de las mellis
Cuando Alba tenía 19 años, nacieron sus hermanas María Cristina y Ana María, para todo el mundo las mellis. Nacieron el 22 de abril de 1947 en La Rioja. Se recibieron en 1964 de maestras, siempre juntas, y viajaron a estudiar a Tucumán: Ani, Derecho, y Tina, Escribanía. Allí tomaron contacto con el PRT y comenzaron su militancia. Las dos formaron pareja con compañeros de la agrupación: Tina con Carlos Cacho Santillán, santiagueño, con quien tuvo dos hijos, María y Jorge; y Ani con Domingo Menna, italiano, nacido el 1º de marzo de 1947, más tarde radicado en la ciudad bonaerense de Tres Arroyos. Ani y el Gringo se casaron y tuvieron dos hijos, Ramiro Nicolás y otro bebé.
El 19 de julio de 1976, Ani y el Gringo fueron secuestrados en un operativo. Ani estaba embarazada de ocho meses.
En noviembre también habían sido secuestrados Tina y Cacho en Pergamino. Ramiro fue rescatado por la familia Lanzillotto y criado por una hermana de Alba en Carmen de Patagones. María y Jorge también pudieron ser recuperados y crecieron junto con sus abuelos paternos en La Banda, Santiago del Estero.
La búsqueda
La primera denuncia en Abuelas sobre el hijo de Ani y el Gringo la hizo Irma Ferrara de Menna, exiliada en México, en 1982. Irma denunció que su nuera había sido secuestrada embarazada de ocho meses y en perfecto estado de salud. Con esos datos Abuelas incorporó el caso a los nietos y nietas buscados y, más tarde, la hermana de Ani, Alba Lanzzillotto, motorizaría la búsqueda. Alba había sido detenida el día del golpe, el 24 de marzo de 1976, y debió exiliarse. Volvió al país en 1984 y retornó a su actividad docente en La Rioja, luego pidió su traslado a Buenos Aires donde trabajó en la Junta Calificadora. Allí comenzó su rutina de trabajar y luego pasar por Abuelas de Plaza de Mayo. Crecía en ella la determinación de buscar al hijo o la hija de Ani.
Confirmación de la sospecha
Desde 2004, en Abuelas se investigaron denuncias sobre el sobrino de Alba. El equipo de investigación había reunido documentación suficiente como para aproximarse al hombre y plantearle la posibilidad de que fuera hijo de desaparecidos. Paralelamente, la Comisión Nacional Por el Derecho a la Identidad (Conadi) estaba realizando una investigación. Se decidió que la Conadi contactara al hombre.
Finalmente, en junio fue llamado por el equipo de Conadi y accedió a analizarse voluntariamente en el Banco Nacional de Datos Genéticos (Bndg). El lunes, el Banco comunicó a la directora ejecutiva de Conadi, Claudia Carlotto, que el hombre es hijo de Domingo Menna y Ana María Lanzillotto. Ella se comunicó con el nuevo nieto y le informó sobre su verdadera identidad.