Acá presentamos al nuevo bebé de Cambiemos, hijo de Lucas Marino Aguirre (secretario de Modernización Municipal) y Paula Bustos, concejal del PRO. El vástago, sin dudas, es el mimado de los padres, pero resulta que la semana pasada lo hicieron trabajar al pequeño. Sí doña ¡hasta le hicieron poner el dedo en el lector de asistencia que introdujo su papá en las oficinas municipales! La bella criatura se llama Valentín pero desde la semana pasada se ha granjeado un nuevo apodo. Es que estuvo en Exaltación de la Cruz con la mamá y posó junto a Lilita Carrió por lo que, desde entonces, para la prensa es Lilito. Al chico, antes de que pueda opinar, lo hacen trabajar y lo encolumnan tras Lilita. ¡Así no se puede! ¡Vamos a representarlo para que al menos exija el caché correspondiente por el uso de su imagen!
Lo que es para destacar es la cara de orgullo de esa mamá con ese hermoso bebote, y no es para menos, es la envidia de todo el macrismo, doña.
Le dejamos un desafío para la semana que viene: el bebé ¿a quién se parece más? ¿a Luquitas o a Paula? Se esperan opiniones.
LA UNIDAD
Y sí doña, sabemos que la unidad del radicalismo, en Pergamino y en casi todos lados, está pegada con clara de huevo, es decir que le pegan un tironcito y chau, se pelean todos de nuevo.
Pero bueno, el radicalismo pudo dejar las diferencias de lado y llegará a la cita del 23 de este mes con una sola lista tanto en la provincia como en el pago chico.
Tras el acuerdo todos andaban diciendo que habían ganado la compulsa, los de Juanma Batallánez porque aunque el presidente será Fabio Albuerne en primer lugar, en la segunda mitad del período será el propio Batallanez, que además tiene mayoría en el plenario, quien conduzca el comité local, pero por su parte los de Fabio afirman que se quedaron con los lugares de representación en la Provincia y la Nación. ¡Son terribles, peores que los chicos!
Carlos Negro Elizalde andaba alardeando el otro día respecto de esta cuestión, así que nos pusimos a investigar y la verdad es que los muchachos cachirulescos pudieron mojar el bizcocho en el café con leche provincial y nacional del radicalismo.
Entre los vocales al Comité Provincia está la pergaminense Gabriela Taruselli, a la que presentan de esta manera doña: Acompañó a Héctor Cachi Gutiérrez como concejal y como funcionaria del Ejecutivo desde su primer paso en la intendencia, en 1999. Ahora, aunque el gobierno local no sea radical y su padrino político esté lejos del pago chico ya que es diputado nacional, la futura integrante del Comité Provincia es la secretaria de Desarrollo Social de la comuna que conduce el macrista Javier Martínez.
Entre los delegados al Comité Nacional está el mismo Cachirulo; le damos la nómina completa: Ricardo Alfonsín, Federico Storani, Alejandra Lorden y Héctor Gutiérrez.
Y no todo termina allí doña, porque como delegado a la Convención Nacional aparece el mismísimo Carlos Elizalde.
Esta pequeña investigación doña que no es para quemarse las pestañas tampoco, es interesante para ver adonde apuntan los radichetas locales del grupo cachirulesco.
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SECCIONALES
Siguen las reuniones seccionales y nos soplaron que Lisandrín Bormioli anduvo en encuentros reservados de los intendentes peronistas más cercanos al Instituto Patria (cristinistas) para compactar un sector con vistas a las elecciones del año que viene.
En el peronismo toda la dirigencia está en la misma, con el armado dividido entre sectores que sueñan con dos objetivos opuestos. Y esto es lo más interesante del momento: unos quieren internas rabiosas tipo cuchillo entre los dientes y otros pretenden armados de unidad para tener más posibilidades de ir por el poder, aunque sea tapándose la nariz para aguantarse entre ellos. No sabemos al final quién ganará la pulseada, si los sectores de intendentes que quieren guerra o los que quieren unidad a cualquier precio. Ambas posturas pueden ser peligrosas en un peronismo que intenta recomponerse luego de una derrota.
Pero los grupos se mueven y unos abrevan en el Esmeralda (como Sheik Elías) otros en el Fénix, en el caso de los intendentes. Los sin tierra eligen entre ambos sectores, se refugian en el PJ o en el Instituto Patria y esperan que sea lo que tenga que ser. ¡La cuestión es caer parados doña!