A 31años de la inundación del 7 de abril de 1995, este martes se desarrollará el acto que anualmente organizan los integrantes de la Comisión de Seguimiento de Obras Pluviales de Pergamino (Cosopper). “En la memoria no solo subyace el recuerdo sino también las fuerzas para ejercer nuestro derecho a no inundarnos”, reza la convocatoria de la organización local.
La ceremonia en conmemoración de las víctimas de la peor inundación que atravesó nuestra ciudad tendrá lugar en un solo escenario el monolito de calle Estrada. Allí a las 11:00 la ceremonia comenzará con el canto del Himno Nacional y la realización de un minuto de silencio en memoria de los fallecidos durante la inundación.
De acuerdo con lo expuesto por integrantes de la Cosopper, las actividades se centrarán en un solo lugar. Ahí mismo se recordará a Claudio Herro.
“en el acto, se rendirá homenaje a Fernando Esquivel, quien perdiera su vida intentando ayudar a otros vecinos, y a todas las víctimas de aquel trágico día como fueron Faustina Masciotta de Ponterino, Matías Rodríguez, Oscar Scollo y Claudio Herro. En la conmemoración, también se destacará la heroica acción de Claudio Herro, joven fallecido en su intento de salvar de las aguas al niño Matías Rodríguez. En su recuerdo, se realizará una ofrenda floral”, expresan los integrantes de la Cosopper.
Por otra parte, el documento anual estará a cargo de una integrante de la Cosopper, Cecilia Muricengo.
Los miembros de la Comisión hacen extensiva la invitación a autoridades del Poder Ejecutivo y Legislativo municipal, representantes de entidades intermedias, fuerzas políticas, sindicales, culturales y educativas.
Un antes y un después en Pergamino
El 7 de abril de 1995, la ciudad clareaba bajo el agua, que provocaran los 300 milímetros caídos en un lapso de dos horas y media. Sin dudas este hecho marcó un antes y un después en la vida de cada uno de los ciudadanos.
Cuantiosos pergaminenses sufrieron la cruel realidad al ver sus pertenencias bajo el agua. Otros practicaron la solidaridad con aquellos que más la necesitaban. Pero no caben dudas que todos, directa o indirectamente, se vieron perjudicados por este fenómeno que alteró la cotidianeidad de los habitantes.
El inesperado suceso se llevó cuatro vidas. Primeramente la del bombero voluntario, Fernando Tomás Esquivel, quien, realizando tareas de salvataje, fue arrastrado por la fuerte corriente de agua de Avenida Colón y la antigua calle Honduras, que ahora lleva su nombre. También es importante destacar la figura de Claudio Herro, el civil que, en un acto heroico por intentar salvar la vida de un niño de 8 años (Matías Rodríguez), sufrió la brutalidad del agua. Ese episodio tuvo un desenlace fatal al cobrarse la vida de ambos individuos. La última víctima fue Faustina Masciota de Ponterino, una anciana que fuera encontrada muerta en su hogar.