Combinación de factores
Varios factores influyeron para que los pergaminenses asistieran al festejo del patrono de la providencia divina. En primer lugar que este 7 de agosto fue domingo, jornada no laborable que posibilitó que pudieran participar de la procesión y la misa.
La cálida temperatura favorecida por el sol, fue causal también de la predisposición de los fieles a acompañar al santo en su día. A esto se suma la buena voluntad y las ganas de trabajar que ha hecho pública el nuevo sacerdote de la Parroquia: Aníbal Tabares, motivador nato de la comunidad que desde su llegada se ha propuesto solidificar el trabajo comunitario para que el templo sea una casa de providencia divina en la que los hermanos que lo necesitan encuentren contención y amor.
Contexto de crisis
Si bien la combinación de estos factores fue determinante para que los fieles se acercaran al templo, no se puede dejar de lado la crisis que atraviesa el país y la consecuente pérdida de fuentes de trabajo. Si bien en nuestra ciudad no existen estadísticas fehacientes acerca de cuánto ha decrecido el empleo, el contacto con referentes de distintos rubros indica que el contexto económico ha impactado entre los trabajadores. A muchos se les ha reducido la jornada laboral, suspendidos o despedidos. En este sentido, el crecimiento de los índices de desocupación y el panorama de crisis generalizada que se vive, impulsó a movilizarse y a honrar a San Cayetano.
Tiempo de preparación
Muchas personas acompañaron al santo en su día, algunos participaron del tiempo de preparación que durante nueve días se llevó adelante no solo en el templo de calle Falucho sino en las capillas Santa Inés, Nuestra Señora de la Paz y San Francisco, que forman parte de la jurisdicción de San Cayetano.
En todas las misas celebradas en el marco de la novena se abordaron las obras de misericordia, tanto corporales como espirituales, habida cuenta de que la Iglesia Católica atraviesa el Año jubilar de la Misericordia. Por ello el jueves, el obispo de la Diócesis de San Nicolás, abrió las puertas del templo a fin de que las personas que asistieron pudieran gozar de la indulgencia.
Fiesta del santo
El corolario de las fiestas patronales de San Cayetano se dio el domingo cuando puntualmente a las 15:00, el santo salió del templo para recorrer junto a los fieles algunas calles del barrio 12 de Octubre, una zona en la que los vecinos padecen el flagelo de la inseguridad, de la adicción y necesidades materiales y espirituales.
El padre Aníbal Tabares, que fue presentado oficialmente el 9 de julio, se encuentra desplegando una intensa labor de conocimiento de la comunidad y de las personas del barrio. Su objetivo es que la Parroquia pueda convertirse en un lugar de providencia divina en la que los más necesitados encuentren allí una respuesta de amor y contención a sus necesidades.
Con esta impronta, el sacerdote, acompañado del padre Alejandro, el padre Carlos de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced y del padre Jorge de Nuestra Señora del Rosario y San Carlos Borromeo, emprendió el camino por las calles del barrio.
Entre rezos, peticiones y cánticos, los fieles demostraron su amor por San Cayetano.
Luego de caminar unas cuadras, todos se apostaron en las puertas de la iglesia donde fue dispuesto el altar. A un costado permanecieron las imágenes de San Cayetano, Santa Inés, la Virgen de la Paz y San Francisco. Todas veneradas por quienes asistieron a la festividad del patrono del trabajo, el pan y la paz.
Compartir la misericordia
La misa fue presidida por el párroco de la Iglesia principal de nuestra ciudad, Carlos Miri y concelebrada por Aníbal Tabares, mientras que un grupo de jóvenes cantantes amenizó la celebración de la Eucaristía.
Durante el encuentro, las personas no dejaban de estar cerca del santo, lo tocaban, lo miraban y algunos entre lágrimas, lo besaban.
Luego de dar lectura del Evangelio, el padre Carlos Miri dirigió palabras alusivas a la feligresía: Estamos reunidos porque necesitamos de ese Cristo que nos da su amor, porque como fieles debemos compartir su misericordia. Esa misericordia de Dios se hizo carne en San Cayetano, que hoy reconocemos como el patrono del pan, del trabajo y la paz, tres cosas que van unidas. Cuando hay trabajo hay pan, cuando hay pan, hay paz y hoy todos anhelamos estas tres cosas para poder vivir en la tranquilidad, manifestó Miri.
Asegurando que San Cayetano es el patrono de estas tres cosas para las familias de cada uno de nosotros, el sacerdote reafirmó que al igual que este santo nosotros debemos tener a Cristo en nuestro corazón y así vamos a poder confiar en la Divina Providencia de la que San Cayetano también es patrono, una providencia que es la que otorga lo que el hombre necesita en el momento en que lo necesita. Dios provee al hombre en sus necesidades y por eso los fieles confiamos en Dios, vivimos en su fraternidad.
Comunidad
El sacerdote sostuvo que los que formamos parte de la comunidad debemos trabajar en la evangelización, en dar a conocer a Dios, en anunciar la buena nueva por medio del pan de la Palabra, de la Eucaristía, solo así la comunidad y el barrio alcanzará la paz por medio del encuentro con Cristo viviendo como hermanos en una común unión.
Testimonio de Cristo vivo
Por último instó a los integrantes de la comunidad a ser evangelizadores a dar testimonio de Cristo con nuestro accionar cotidiano. Anunciemos con gozo, alegría y esperanza a Cristo resucitado. Así como lo hizo San Cayetano. Nuestro santo no hizo nada extraordinario sino que hizo extraordinariamente bien lo ordinario de cada día. Y en eso debemos imitar a Cayetano.
Pan bendito
En la finalización de la misa, los sacerdotes bendijeron el pan cortado en rodajas, para compartir entre los presentes. También desarrollaron la aspersión con agua bendita.
Una vez que se diera la bendición final y que el sacerdote proclamó el pueden ir en paz, los fieles compartieron tortas fritas y mate cocido en el patio de la parroquia. Y así dieron cumplimiento a una de las celebraciones más convocantes del catolicismo: la que lidera el patrono del trabajo, San Cayetano.
Historia
Cuenta la historia que la inclaudicable esperanza por conseguir o agradecer una ocupación rentada o el ruego para que no les falte el alimento, llevaron en la década del 60 a la Iglesia Católica a transformar a San Cayetano en el Patrono del Pan y del Trabajo, en lugar de su anterior título de La Providencia de Dios.
De acuerdo con datos oficiales, el culto a San Cayetano surgió hace más de 50 años, motivado por los acontecimientos sociales que se vivían en nuestro país en la década del 60, cuando en medio del surgimiento del catolicismo social, las manifestaciones obreras comenzaron a rendir culto a San Cayetano, solicitándole pan y trabajo.
Por este motivo, para esta fecha es habitual observar una larga fila de feligreses que desfilan ante la imagen de San Cayetano y rezan para pedir que no falte el pan, la paz ni el trabajo en la familia y agradecen los milagros atribuidos al santo.
San Cayetano
San Cayetano nació en Venecia en 1480 en el seno de una familia noble. Estudió Teología y Derecho Civil y Canónico en la Universidad de Padua y en 1506 se trasladó a Roma para realizar estudios sacerdotales. En la capital italiana fundó una asociación de clérigos, la Cofradía del Amor Divino y posteriormente se dedicó a atender a pobres y enfermos incurables. Con el tiempo creó otra orden, la de los Teatinos.
Enfermó en el verano 1547; los médicos le aconsejaban poner un colchón sobre su cama de tablas, pero él les respondía: Mi salvador murió en la cruz; dejadme pues, morir también sobre un madero. Falleció en Nápoles a los 77 años, el domingo 7 de agosto de 1547 y fue canonizado en 1671 después de que la comisión encargada terminara de examinar rigurosamente los numerosos milagros que se le adjudicaban.