miércoles 13 de mayo de 2026

JMJ en Cracovia: miles de jóvenes participan del encuentro con el Papa

28 de julio de 2016 - 00:00

La Jornada Mundial de la Juventud tiene lugar en Polonia y se extenderá hasta el domingo. El martes por la tarde el arzobispo de la diócesis, cardenal Stanislaw Dziwisz, celebró la misa inaugural. La llegada del Santo Padre se produjo ayer. Francisco estuvo en la Catedral y luego se reunió con los aproximadamente 130 obispos polacos.

DE LA REDACCION. El martes se llevó a cabo la misa inaugural de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Blonia, Cracovia. Allí predominó un ambiente de fiesta y algarabía. Los jóvenes se saludaban entre sí sin importar la lengua o el país de procedencia. Se abrazaban y bailaban juntos. Participaron activamente en la misa y cantaron con entusiasmo.

A pesar de que llovió antes de la misa, muchos se arrodillaron en el momento de la consagración sin importar el barro que se había formado. Sobre la multitud se veían las banderas de distintos países y todos respondieron con alegría al saludo que el arzobispo de Cracovia, cardenal Stanislaw Dziwisz, les dirigió en varios idiomas.

 

Testimonios

El sitio Web católico ACI Prensa conversó con varios jóvenes después de la misa sobre su experiencia. Guillermo Morales es un español de 18 años que viene de Madrid y comentó que la misa “ha sido un ambiente muy conmovedor, de recogimiento, sobre todo de mucha intensidad espiritual, de mucha fortaleza.

“En particular he tenido un momento especial en la misa en el cual he descubierto que los católicos no somos pocos sino que somos muchos y que somos muchos los que defendemos la verdad. Unidos al Papa y a los demás jóvenes podremos llegar muy lejos”.

Naida Diril tiene 25 años, proviene de Estambul (Turquía) y ha venido con cerca de 60 peregrinos de su país. Para ella la misa “fue una experiencia muy bonita y me gustó especialmente la parte final cuando todos estuvimos cantando y bailando”.

Añadió que la fe de los cristianos es fuerte en Turquía y que “por eso estamos aquí en la JMJ”.

Gabriel Barzola es un peregrino de Córdoba (Argentina), tiene 18 años  y para él la misa “fue un espectáculo, genial, hermosa. Me tocó el corazón, se me puso la piel de gallina al escuchar tantas palabras hermosas y al ver tanta gente”.

Carlos Muñoz es un boliviano de 25 años que resaltó que le alegró mucho “ver a una multitud, sobre todo de jóvenes de todas partes del mundo viviendo este momento que es la Santa Eucaristía y ver la devoción y la fe que se mantiene en los jóvenes.

“Esta emoción que estamos viviendo tanto en la misa como en las calles es inmensa, es grande y es una alegría poder compartir con todos”, agregó.

Javier Gonzalo Gómez tiene 14 años y proviene del norte del Perú. Es su primera JMJ y la misa le pareció “muy interesante y conmovedora. No me imaginaba que iba a ser tan bonita”.

Anaritta Turchiano es una peregrina italiana de 21 años y comentó a ACI Prensa que la misa de inauguración fue una “experiencia muy impactante y profunda. Para mí hasta el silencio era importante”.

Laurence Sánchez tiene 31 años, vino a la JMJ desde Los Angeles (Estados Unidos) y para él la Eucaristía “fue muy bonita, realmente la disfruté. Me sentí genial siendo parte de una Iglesia grande de gente alegre que está por todos lados”.

 

Recordando a Francia

La misa estuvo dedicada al P. Jacques Hamel, un sacerdote de 84 años que fue asesinado por el Estado Islámico (ISIS) en una parroquia de la región de Normandía en Francia.

Para Malo de Guibert, un francés de 19 años, este es “un hecho que nos afecta profundamente a todos porque es un sacerdote francés y todos los fieles somos una familia.

“Hace poco muchas familias en Niza quedaron afectadas y ahora esto sucede en la casa de Dios. Es un evento terrible que impacta a la Iglesia en Francia. Vamos a orar por el sacerdote, por ese templo y por la Iglesia” en el país, dijo a ACI Prensa.

Por su parte, Francois Bourrier, de 20 años, afirmó que “los islamistas al atacar a un sacerdote están atacando a la raíz de Francia”.

Ambos señalaron que la cristianofobia en Francia es muy fuerte y que los medios de comunicación no se interesan por las constantes profanaciones de cementerios e iglesias.

“Esperamos que los católicos franceses se levanten y hagan frente a los problemas. Hemos venido a la JMJ para demostrar que no somos espectadores sino testigos del amor de Cristo”, afirmaron.

 

 

El rezo de Francisco en la Catedral

 

Después de su encuentro, en el patio de honor del castillo de Wawel, con las autoridades, sociedad civil y cuerpo diplomático de Polonia, el Santo Padre se dirigió a la histórica catedral de Cracovia, -dedicada a los santos Estanislao y Wenseslao- para reunirse con los obispos del país. Previamente el pontífice quiso rezar algunos instantes en silencio en el oratorio de San Estanislao, donde se encuentran también las reliquias de San Juan Pablo II, quien fue arzobispo de esta ciudad. Minutos después se dirigió a la capilla para venerar el Santísimo Sacramento. 

 

Con obispos

Seguidamente el Papa Francisco se reunió con los aproximadamente 130 obispos polacos y el arzobispo de Cracovia, cardenal Stanisaw Dziwisz, quien fuera secretario personal del Papa Juan Pablo II durante 40 años, le dirigió unas palabras de bienvenida. 

“En las paredes de este templo -comenzó diciendo el purpurado polaco- se ha registrado la memoria de la nación polaca; la memoria de los grandes acontecimientos de nuestra historia, de nuestras victorias y derrotas, de nuestros sufrimientos y esperanzas. ¡Aquí late el corazón de Polonia!” 

“Aquí reposa el obispo de Cracovia y mártir, San Estanislao”, continuó el arzobispo. “En esta catedral muchas veces celebró la Eucaristía el metropolitano de Cracovia, el cardenal Karol Wojtyla. De aquí él, en octubre de 1978, partió a Roma para convertirse en obispo de la Ciudad Eterna y volvió luego varias veces como Juan Pablo II. 

“El obispo de Roma vino a nosotros para vivir en estos días, con los jóvenes de todo el mundo, la fiesta de la fe, para confirmarnos a todos en la fe para mostrar al mundo el rostro joven y misericordioso de la Iglesia. 

“¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bienvenido Padre Santo! ¡Nos alegramos y te agradecemos!”, concluyó. 

Seguidamente el Papa Francisco se reunió, privadamente, con los aproximadamente 130 obispos polacos. El pontífice tomó la palabra e inició un diálogo informal y como en otras ocasiones similares, quiso que se hablara libremente. El Santo Padre habló en español y un intérprete tradujo en polaco.  

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